Tierra de empresas

Efigy Girls: que nadie les diga que no es para ellas

Fundación Naturgy aborda en el podcast Sumando Energías por Valencia la importancia de despertar vocaciones STEAM femeninas desde edades tempranas

  • Algunas de las participantes del programa pertenecientes al CEI Mariano Benlliure.
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VALÈNCIA. No es fácil imaginar lo que puede sentir una niña al programar por primera vez un robot, resolver un reto tecnológico o presentar ante decenas de personas una solución diseñada por ella misma. Quienes sí pueden contarlo son las que han participado en la última edición de Efigy Girls, el programa impulsado por Fundación Naturgy que busca despertar vocaciones científicas y tecnológicas entre niñas de toda España.

No se trata solo de aprender robótica, programación o sostenibilidad, el principal objetivo es que descubran que ellas tienen la capacidad de saber hacerlo, abriendo de par en par las puertas de un ámbito en el que, históricamente, ha prevalecido el género masculino.

Así lo explican Eva Buch, directora de Educación y divulgación de Fundación Naturgy; Anna Alacid, orientadora del programa; y Estela Arlandis, Fallera Mayor de Valencia 2024, protagonistas del último episodio del podcast Sumando Energías por Valencia, que nos acercan a una iniciativa pensada para que las niñas puedan soñar sin límites.

El problema los referentes

Cuando la directora de Educación y divulgación en Fundación Naturgy, Eva Buch, medita sobre la reducida presencia de mujeres en determinadas profesiones científicas o tecnológicas, las llamadas STEAM, sale a la palestra un problema: la falta de referentes visibles. Explica que "las vocaciones científicas y tecnológicas surgen de manera temprana y en las niñas se hace muy evidente la falta de referentes". Por eso el objetivo es acercarles ámbitos como la energía, la robótica o la programación para que puedan conocerlos y decidir libremente si quieren formar parte de ellos.

  • Trabajo en equipo, una de las claves del proyecto. -

La situación recuerda a lo ocurrido con el fútbol femenino. Durante años parecía un espacio reservado a los hombres hasta que comenzaron a aparecer referentes visibles. "Lo vemos con figuras como Alexia Putellas", señala Buch. Cuando las niñas tienen modelos en los que mirarse, las barreras empiezan a desaparecer.

El momento en que hacen "clic"

Anna Alacid, orientadora del programa, ha visto repetirse muchas veces la misma escena. Al principio llegan con cierta inseguridad, pero pronto empiezan a trabajar en equipo con niñas de otros puntos de España, resuelven pruebas, construyen maquetas, programan robots y poco a poco ocurre algo especial. "Se van ilusionando, se ven capaces de solucionar los retos y consiguen cosas que no pensaban que podían hacer", explica.

Ese descubrimiento es uno de los grandes logros del programa. Más allá de los conocimientos técnicos, las participantes desarrollan habilidades de comunicación, colaboración y resolución de problemas mientras trabajan junto a compañeras a cientos de kilómetros de distancia.

Y cuando finalmente se encuentran cara a cara, después de meses colaborando, llega uno de los momentos más especiales. "Es emocionante y supone un momento importante para ellas", resume Alacid.

Mucho más que una competición

Los proyectos que desarrollan las participantes sorprenden incluso a quienes las acompañan el proceso. Robots capaces de regular la temperatura desplegando toldos automáticamente o prototipos creados con el objetivo mejorar la limpieza de los ríos son algunos de los ejemplos presentados durante la pasada edición.

Sin embargo, el verdadero éxito no está en el resultado final, sino en el camino recorrido. "Gracias al programa pueden decidir por ellas mismas si les gusta o no este ámbito, y si pueden decidir es porque lo han conocido previamente", explica Anna Alacid.

  • Alumnas del CEIP Mariano Benlliure desarrollando un prototipo de robot. -

Estela Arlandis, Fallera Mayor de Valencia 2024 y presentadora del acto de clausura celebrado este año en Valencia, ha sido testigo de excepción de este proceso. Confiesa sentirse muy sorprendida por el talento de las participantes. “Ver a niñas capaces de construir robots desde 

cero, explicar conceptos complejos de tecnología o plantear soluciones sostenibles a problemas reales es una experiencia que me sorprendió profundamente”, señala.

Pero todavía hay algo que considera más importante, "que sepan que tienen un futuro prometedor en el ámbito de la ciencia y la tecnología si quieren luchar por ello, que crean en ellas mismas y sueñen a lo grande me parece todo un logro de este programa", recalca.

Y es que uno de los intangibles de este proyecto es que, si bien las competencias tecnológicas, la oratoria, el trabajo en equipo o la creatividad son importantes y suponen todo un aprendizaje, más valioso es, incluso, descubrir que no existen profesiones reservadas para unos u otros.

Valencia, un encuentro cargado de significado

La clausura de esta edición de Efigy Girls se celebró en Valencia, en el entorno de Caixaforum en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, una decisión que tuvo un significado especial para Fundación Naturgy. Tras meses trabajando intensamente en los municipios afectados por la Dana a través de la iniciativa Sumando Energías por Valencia, la ciudad se convirtió en el punto de encuentro de niñas llegadas de toda España, lo que significó una forma de devolver el apoyo recibido por parte de los centros educativos valencianos.

Muchas de las alumnas de las zonas afectadas actuaron como anfitrionas de sus compañeras, convirtiéndose en una experiencia especialmente emotiva en la que hubo ocasión hablar de los miedos que dejó la Dana, pero también de la esperanza y de cómo trabajar para construir un futuro mejor.

Porque, a la postre, Efigy Girls no pretende que todas las participantes se conviertan en ingenieras, programadoras o científicas. Lo que busca es algo más sencillo y transformador: que ninguna niña descarte un camino por pensar que no es para ella.

"Nos conformamos con que recuerden esta experiencia como un momento de sus vidas en el que alguien les dijo que el mundo tecnológico y científico también les pertenece", resume Eva Buch. Se trata, por tanto, de plantar una semilla que, con el tiempo, pueda convertirse en vocación, en confianza y la certeza de que escojan su futuro sin complejos ni limitaciones.

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