Tierra de empresas

Todolella, donde el viento siempre sopla a favor

Con apenas 136 habitantes, este municipio de Els Ports ha convertido las energías renovables en una herramienta para garantizar servicios, reducir costes y ofrecer una calidad de vida impensable para muchos pueblos de su tamaño

  • Aerogeneradores del Parque Eólico en la Muela de Todolella.
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Si la buscas en el mapa, Todolella apenas ocupa un pequeño punto al noroeste de la provincia de Castellón, en la comarca de Els Ports. A simple vista, parece compartir el mismo destino que tantos otros municipios del interior que han visto menguar sus posibilidades de forma gradual. La despoblación, el envejecimiento y la pérdida de servicios son realidades bien conocidas en estas comarcas.

Sin embargo, Todolella no es un pueblo resignado. Desde hace más de dos décadas ha ido construyendo un modelo propio de desarrollo. Mientras en muchos lugares el debate sobre la transición energética sigue planteándose en términos ideológicos, en este pequeño municipio decidieron preguntarse: ¿cómo puede la energía mejorar la vida de las personas?

La respuesta ha ido tomando forma poco a poco. Hoy, un pueblo de apenas 146 habitantes dispone de una comunidad energética impulsada por el propio Ayuntamiento que reduce considerablemente la factura eléctrica de sus vecinos, una red de calor alimentada con biomasa que suministra calefacción y agua caliente a buena parte de las viviendas, impuestos municipales entre los más bajos posibles, ayudas al comercio local, una piscina climatizada, una empresa pública que genera empleo y nuevos proyectos para seguir ampliando los servicios públicos.

No es casualidad que este modelo haya despertado el interés de entidades como AVAESEN, la asociación de empresas de energías renovables y otras tecnologías limpias de la Comunitat Valenciana. Su iniciativa Queremos Renovables, impulsada para favorecer la transición energética en la Comunitat Valenciana mediante la divulgación, el diálogo y la puesta en valor de proyectos que generan un impacto positivo sobre el territorio, encuentra en Todolella un ejemplo de cómo las energías renovables pueden convertirse en una herramienta de desarrollo local cuando sus beneficios revierten directamente en la comunidad.

Una decisión que marca un antes y un después

Nada de lo que ha ocurrido en Todolella responde a una actuación aislada. Así lo explica Alfredo Pedro Querol, alcalde de Todolella entre 1995 y 2015 y uno de los principales impulsores de un modelo de gestión que hoy despierta el interés de ingenieros, alcaldes y responsables municipales de distintos puntos de España. Lejos de atribuirse méritos personales considera que simplemente hizo aquello que cualquier responsable público debería intentar: aprovechar una oportunidad para mejorar la vida de sus vecinos.

"Yo pensaba que aquello podía ser un antes y un después para los pueblos del interior con el riesgo tan grande que tenemos de despoblación", recuerda mientras rememora los primeros años del Plan Eólico Valenciano. A comienzos de siglo, y todavía hoy, existían dudas sobre su impacto; aparecían voces contrarias al proyecto y no faltaban quienes preferían mantener las cosas tal y como estaban. Alfredo Querol, sin embargo, entendió que aquellos aerogeneradores no representaban sólo una nueva forma de producir electricidad, sino una fuente de ingresos estable para ayuntamientos que apenas contaban con recursos propios.

  • Todolella, que destaca por su bien conservado castillo de origen musulmán. 

Si la buscas en el mapa, Todolella apenas ocupa un pequeño punto al noroeste de la provincia de Castellón, en la comarca de Els Ports. A simple vista, parece compartir el mismo destino que tantos otros municipios del interior que han visto menguar sus posibilidades de forma gradual. La despoblación, el envejecimiento y la pérdida de servicios son realidades bien conocidas en estas comarcas.

Sin embargo, Todolella no es un pueblo resignado. Desde hace más de dos décadas ha ido construyendo un modelo propio de desarrollo. Mientras en muchos lugares el debate sobre la transición energética sigue planteándose en términos ideológicos, en este pequeño municipio decidieron preguntarse: ¿cómo puede la energía mejorar la vida de las personas?

La respuesta ha ido tomando forma poco a poco. Hoy, un pueblo de apenas 146 habitantes dispone de una comunidad energética impulsada por el propio Ayuntamiento que reduce considerablemente la factura eléctrica de sus vecinos, una red de calor alimentada con biomasa que suministra calefacción y agua caliente a buena parte de las viviendas, impuestos municipales entre los más bajos posibles, ayudas al comercio local, una piscina climatizada, una empresa pública que genera empleo y nuevos proyectos para seguir ampliando los servicios públicos.

No es casualidad que este modelo haya despertado el interés de entidades como AVAESEN, la asociación de empresas de energías renovables y otras tecnologías limpias de la Comunitat Valenciana. Su iniciativa Queremos Renovables, impulsada para favorecer la transición energética en la Comunitat Valenciana mediante la divulgación, el diálogo y la puesta en valor de proyectos que generan un impacto positivo sobre el territorio, encuentra en Todolella un ejemplo de cómo las energías renovables pueden convertirse en una herramienta de desarrollo local cuando sus beneficios revierten directamente en la comunidad.

Una decisión que marca un antes y un después

Nada de lo que ha ocurrido en Todolella responde a una actuación aislada. Así lo explica Alfredo Pedro Querol, alcalde de Todolella entre 1995 y 2015 y uno de los principales impulsores de un modelo de gestión que hoy despierta el interés de ingenieros, alcaldes y responsables municipales de distintos puntos de España. Lejos de atribuirse méritos personales considera que simplemente hizo aquello que cualquier responsable público debería intentar: aprovechar una oportunidad para mejorar la vida de sus vecinos.

"Yo pensaba que aquello podía ser un antes y un después para los pueblos del interior con el riesgo tan grande que tenemos de despoblación", recuerda mientras rememora los primeros años del Plan Eólico Valenciano. A comienzos de siglo, y todavía hoy, existían dudas sobre su impacto; aparecían voces contrarias al proyecto y no faltaban quienes preferían mantener las cosas tal y como estaban. Alfredo Querol, sin embargo, entendió que aquellos aerogeneradores no representaban sólo una nueva forma de producir electricidad, sino una fuente de ingresos estable para ayuntamientos que apenas contaban con recursos propios.

  • Sala de inversores y baterías de la Comunidad Energética Local. 

Otro proyecto quizás aún más sorprendente es, sin duda, la red de calor que abastece a buena parte de las viviendas. En 2009, durante una visita técnica a Bruselas y posteriormente a Holanda, Alfredo Querol conoció una explotación ganadera que aprovechaba el calor residual generado por una planta de biogás para climatizar sus instalaciones.

"Me explicaron un sistema mediante el cual el calor generado no se perdía, pues se utilizaba para calentar las granjas. Entonces pensé: esto lo hago en mi pueblo", recuerda. La red comenzó a funcionar en 2014 abasteciendo únicamente una calle. El proyecto se diseñó por fases, ampliando progresivamente la infraestructura conforme aumentaba la demanda. "En la primera calle hemos tenido incluso que poner el doble de instalaciones porque al principio la gente no quiso conectarse y ahora quiere hacerlo todo el mundo", explica. La anécdota resume mejor que cualquier estudio el grado de aceptación que ha alcanzado una infraestructura que suministra calefacción y agua caliente sanitaria mediante una central común alimentada por biomasa.

Los ahorros vuelven a resultar llamativos. Según los cálculos realizados por el Ayuntamiento, quienes anteriormente utilizaban gasóleo para calefacción han reducido su gasto en más de un 70%, mientras que las viviendas que dependían de sistemas eléctricos alcanzan ahorros superiores al 80%. El propio Alfredo Querol vuelve a utilizar su caso como ejemplo: antes de conectarse a la red de calor gastaba entre 2.800 y 3.000 euros anuales para climatizar su vivienda; el último ejercicio, incluyendo la cuota, el consumo y el IVA, apenas superó los 860 euros.

Mucho más que energía: proyectos para vivir mejor

Lejos de conformarse con el éxito local, Todolella ha abierto sus puertas para compartir su experiencia con otros municipios. En ese sentido, Alfredo Querol insiste en una idea que repite siempre a quienes le piden consejo. "Copia y mejora lo que puedas", les dice. Lejos de entender estas iniciativas como una competición entre municipios, considera que compartir el conocimiento acumulado durante estos años es la mejor forma de contribuir a que otros pueblos del interior encuentren también herramientas para fortalecer su futuro.

  • Calderas y acumuladores utilizadas por la red de calor municipal. 

Sin embargo, reducir la transformación de Todolella a sus parques eólicos, su comunidad energética o su red de calor sería quedarse únicamente en la superficie. El verdadero proyecto es construir un pueblo más habitable, demostrar que residir en el interior no tiene por qué significar renunciar a la calidad de vida.

La piscina climatizada, inaugurada en 2009, es uno de los ejemplos más representativos. Mantener unas instalaciones de estas características en un pueblo tan pequeño sería impensable para la inmensa mayoría de ayuntamientos rurales. Lo mismo ocurre con el parque infantil cubierto. Alfredo Querol sonríe cuando habla de él porque sabe que, desde fuera, alguien podría preguntarse qué sentido tiene construir un espacio de estas características en un municipio donde apenas hay niños. Sin embargo, para él la respuesta resulta evidente. "Cuando celebran un cumpleaños vienen niños de otros pueblos porque todos van al colegio en Forcall y es una satisfacción ver cómo disfrutan ellos y también sus padres”.

  • Balsa para la mejora de abastecimiento de agua. 

Esa misma visión llevó también al Ayuntamiento a impulsar una empresa pública dedicada al tratamiento y aprovechamiento de materiales cerámicos mediante la técnica del trencadís. La iniciativa, puesta en marcha en 2021, da empleo estable a una decena de trabajadores procedentes no solo de Todolella, sino también de municipios vecinos como Forcall, Cinctorres, Palanques o Morella. Muchos de ellos son personas mayores de cincuenta años que difícilmente habrían encontrado otra oportunidad laboral en la comarca.

Otro aspecto llamativo de Todolella es la implicación de los propios vecinos en la gestión municipal. Cada dos años se celebran reuniones abiertas en las que los vecinos plantean propuestas y, posteriormente, recorren junto a los técnicos municipales las calles del pueblo para identificar actuaciones de mejora. Desde una barandilla hasta una nueva infraestructura social, todas las ideas se analizan y se priorizan en función del interés general y de la valoración realizada por los propios habitantes.

Esa forma de gobernar ayuda también a entender uno de los proyectos que el Ayuntamiento espera desarrollar en los próximos años: la construcción de un centro de día. El plan ya está diseñado y responde a una de las principales demandas planteadas por la población. Su ejecución dependerá, nuevamente, de los ingresos derivados de la ampliación prevista de las instalaciones eólicas. Para Querol, este nuevo equipamiento representa la evolución natural de una estrategia iniciada hace dos décadas: después de mejorar las infraestructuras, reducir los costes energéticos y reforzar los servicios municipales, el siguiente paso consiste en ofrecer una mejor atención a una población cada vez más envejecida.

Y es que cada vuelta que den las palas de los aerogeneradores sobre las montañas de Els Ports continúan aportando al bienestar del Todolella, donde el aire siempre sopla a favor.

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