València

EL CALLEJERO

David, el soriano que trajo el Jueves Lardero a València

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VALÈNCIA. David Berrojo no para quieto. Lleva la camisa arremangada, una lata de Amstel en una mano y con la otra va indicando dónde se tiene que sentar cada uno. Es jueves, Jueves Lardero, y este hombre de 48 años tiene a 200 sorianos esperando para convertir la merienda de este día, pan, chorizo y huevo, como manda la tradición, en una cena multitudinaria. El Jueves Lardero se celebra en muchos lugares de España, pero en Soria está tan instaurado que es el día que los amigos aprovechan para verse las caras. Lejos de Soria, en València, muchos paisanos añoraban la reunión y David, con otros compañeros, se encarga cada año de organizarlo.

La merienda-cena se celebra en un casal enorme de la falla La Nova Benicalap, en Ciudad Fallera. El suelo está cubierto con una especie de alfombra con la publicidad de Ron Legendario. Del techo cuelgan banderitas de España, Castilla y León, y Soria. Huele a frito. En un rincón, en la cocina que hay en una esquina, detrás de unos tabiques, un hombre está haciendo torreznos en una olla como la que usan las buñoleras en Fallas.

  • - Foto: KIKE TABERNER

La gente va llegando y sube a la planta de arriba a charlar un rato mientras les suben bandejas con los torreznos y hacen tiempo hasta la cena. El techo de uralita devuelve el murmullo que se ha formado y es difícil escuchar al de al lado. David sigue abajo recibiendo a concejales, consellers y hasta a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. El Jueves Lardero tiene tirón. No solo por los políticos presentes sino porque hay doscientos sorianos invitados y muchos que se han quedado fuera.

David, que viene de una familia de ferroviarios, nació en Soria y se mudó a València con su mujer en 2008. Aquí trabaja como profesor de inglés y, además, es el director del Col·legi Unió Musical, en Llíria. Su pareja, que es física, decidió, cuando acabó el doctorado en la Universidad de Zaragoza, que quería trabajar en València y se sumó a una empresa del Parque Tecnológico. Dos sorianos más que dejaron una provincia cada vez más vacía. “En Soria todo el mundo se va. De mis amigos del cole solo quedan tres en Soria. La mayoría se van a estudiar a Zaragoza, Logroño, Madrid, Burgos o Valladolid, y muchos ya no vuelven”.

  • - Foto: KIKE TABERNER

Productos sorianos

Su mujer tenía una oferta de trabajo de Aranjuez y otra en València. Sopesaron las dos posibilidades y entendieron que al tener que cruzar cada vez, València no estaba mucho más lejos. “Y Madrid está muy bien si ganas 10.000 pavos”. Ella llegó en 2007 a la València de la Copa América de vela. El aterrizó un año más tarde, ya con España entera en crisis. Sus dos hijos, mellizos, de nueve años, ya nacieron aquí y hasta se han hecho del Valencia CF.

David, que fue árbitro de Tercera División en su juventud, antes de irse un año a Inglaterra, se mantiene fiel al Numancia y cada año, si el equipo llega a los playoffs, acude a apoyar a su equipo. La idea inicial de la familia era visitar Soria una vez al mes. Un viaje en coche de menos de cuatro horas para estar cerca de las raíces. Pero ese proyecto acabó en utopía y desde Navidad que no se acercan al Duero.

  • - Foto: KIKE TABERNER

Al menos mantiene el contacto con algunos de sus paisanos en València. David Berrojo es el presidente de la Casa de Soria en València. La fundaron en 2009 y, después de recibir la autorización del Ayuntamiento y la Junta de Castilla y León, empezaron a avanzar y a freír torreznos bajo cualquier pretexto.

Las camareras piden a los invitados que bajen y se sienten en las largas mesas dispuestas para celebrar el Jueves Lardero. Un catering ha hecho en un horno externo el chorizo, el lomo y las costillas. En un rato cascarán 400 huevos y los freirán como le gusta al presidente, con puntilla y todo.

Todos los productos vienen de Soria. La carne, de Hermanos Giaquinta, una carnicería fundada en 1970 por Salvador Giaquinta Ibáñez en Soria. Los huevos provienen de La Cañada Soriana, que tiene gallinas en una aldea de 85 habitantes llamada Aldealafuente, a más de 2.000 metros de altitud. Allí crían 30.000 gallinas que les aseguran una producción de casi un millón de huevos al año. Las hogazas de pan, de dos kilos cada una, se amasan y se hornean en la Panadería de Almajano, otro pequeño pueblo con unas pocas decenas de vecinos.

  • - Foto: KIKE TABERNER

Desde allí, cada día, reparten el pan con una furgoneta por una quincena de pueblos pequeños donde ya no quedan hornos: Cirujales del Río, Aldealseñor, Fuentelfresno, Carrascosa de la Sierra… Las patatas son de Añavieja, donde vive otro puñado de sorianos que se resisten a dejar el terruño. El vino, Ribera del Duero, llega desde Bodegas Castillejo, fundadas en 1987. Y la costrada, un milhojas hecho con mantequilla y relleno de nata, ha salido a las ocho de la mañana de ese mismo jueves del obrador de Mantequerías York, fundada en 1957. La costrada la ha recogido Sergio Tierno, un conocido periodista que dirige el portal ‘Desde Soria’, y la ha traído en el coche con dos compañeras que también querían conocer el Jueves Lardero en València.

Desde la época medieval

Esta es una tradición que viene de la época medieval. En realidad no es más que un atracón de carne el jueves previo al miércoles de ceniza y al inicio de la Cuaresma, con la prohibición de comer carne. Un festejo que ha ido pasando de generación en generación y que, en Soria en concreto, tiene mucho arraigo. El Jueves Lardero es el día que los jóvenes cogen los chorizos y se van al monte aunque haga un frío de mil demonios. Allí mucho prueban el alcohol por primera vez. La gente más mayor, más cómoda, prefiere celebrarlo en los bares y restaurantes, a salvo del frío.

Los sorianos, aquí, empezaron a juntarse en Gandia. Hasta que el organizador se jubiló y volvió a Soria. Entonces cogió las riendas David Berrojo y la de este jueves ha sido la decimotercera edición. Al principio, cuando aún eran unos pocos, se juntaban en un restaurante. Pero cuando ya eran más de 50, tuvieron que pedir una planta baja prestada. Al cocinar ellos surgió la posibilidad de traer todos los productos de Soria.

  • - Foto: KIKE TABERNER

Cada año dedican el día a una comarca. Este año le ha tocado a Almazán. El alcalde venía de camino, pero el Duero se estaba desbordando y decidió regresar a su pueblo, el más grande de Soria. Durante la cena se proyecta en una pantalla un vídeo promocional y también se aprovecha para poner otro sobre el eclipse total de sol del 12 de agosto que llenará la provincia de Soria de visitantes.

Las mesas van recibiendo con entusiasmo la bandejas con el chorizo, el lomo y las costillas. Y después la de los huevos fritos emplatados encima de un lecho de patatas fritas. La gente está feliz y come con gusto. Es una de sus fiestas preferidas y la están disfrutando a casi 400 kilómetros de Soria.

  • - Foto: KIKE TABERNER

Hay mucha historia a sus espaldas. El Arcipreste de Hita (Siglo XIV) ya hacía alusión al Jueves Lardero en el Libro del buen amor. Lardero viene de lardo, que es la grasa (o el tocino) del cerdo. Esta merienda se consagraba al cerdo cuando la Iglesia prohibía el consumo de carne durante 40 días. Pan, chorizo y huevo manda la tradición. Aunque hoy parece imposible escapar a la moda imparable del torrezno. Ya casi nadie hace ayuno de carne en Cuaresma, pero las tradiciones son las tradiciones y David Berrojo es el responsable de que una muy soriana, el Jueves Lardero, se mantenga en pie en València cada año.

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