VALÈNCIA (EFE). El nivel de consumo de agua durante las Fallas de València se mantiene estable con una oscilación máxima de entre un 2 y un 5 % respecto a un día normal, con factores que pueden influir como la climatología y el horario de los actos falleros.
Así lo han destacado en el balance del Operativo Estratégico impulsado desde el Ciclo del Agua del Ayuntamiento de València con motivo de las Fallas 2026, que se ha celebrado este lunes en la sede de EMIVASA Vara de Quart, según fuentes municipales.
Al encuentro han asistido, entre otros, los concejales Carlos Mundina (Ciclo Integral del Agua) y Juan Carlos Caballero (Seguridad), el consejero delegado de Global Omnium, Dionisio García Coín, y el representante de Emivasa Javier Macián.
Además, se ha constatado que se produce un cambio del uso del agua que deja de ser esencialmente doméstica a ser comercial, hotelero y turístico, debido a la actividad que se registra por el entretenimiento propio de estas fechas.
Según han informado en un comunicado, Mundina ha ensalzado la colaboración con el Servicio de Bomberos y EMIVASA en el que se han revisado los 1.880 hidrantes -siete más que el año pasado- que hay en la ciudad y también otros trabajos para los puestos de venta de buñuelos y puestos de venta que este año han alcanzado los 113 -uno más que el año pasado-.
"Para todo ello es imprescindible este trabajo en equipo y estas cuestiones técnicas que deben prepararse y que es necesario para que después seamos eficientes en el consumo eficiente del agua también en Fallas donde el fuego es el protagonista, pero el agua también es necesaria", ha asegurado el concejal del Ciclo Integral del Agua.
Bajada del consumo durante la mascletà
En el balance del operativo han destacado que "tener digitalizada la red de agua potable con la mejor tecnología y sensorización permite conocer al detalle las dinámicas de consumo, realizar patrones a futuro y poder adelantar cualquier necesidad que pueda surgir asegurando el mejor servicio al ciudadano".
Durante la mascletà, justo a las 14 horas, la demanda de agua baja porque la gente se concentra en el centro de la ciudad, lo que pausa temporalmente la actividad habitual en los hogares. "Pasa algo similar a lo que sucedía durante la pandemia y los aplausos a los sanitarios, que también quedaban perfectamente registrados", ha asegurado Macián.
Otro dato curioso que han destacado sobre el impacto en el consumo de agua ocurre en el Día de San José, donde durante la mañana, al ser festivo, sin rutinas ni trabajo, la demanda es considerablemente más alta de lo normal.
"El pico de consumo más fuerte se retrasa a las 12 horas -probablemente porque nos levantamos más tarde tras la Nit del Foc- y se desploma a las 14 horas, justo a la hora de la mascletà. Es a partir de ese momento cuando se produce una caída de la demanda más pronunciada y prolongada en el tiempo", han asegurado desde el Ayuntamiento.