València

La autora del monumento a víctimas del metro: "El tiempo alivia, pero para ellas ha sido una lucha agotadora"

"No quería hacer un monumento al uso, no se trataba de erigir una escultura, sino de reflejar el impacto visualmente", explica

  • Un operario en la rehabilitación del monumento en memoria de las víctimas del metro
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VALÈNCIA (EP). Anja Krakowski, la artista que creó el monumento de los 43 relojes por los 43 fallecidos en el accidente de Metrovalencia del 3 de julio de 2006, asegura que su creación todavía sirve, 20 años después, para "hacer memoria" de lo sucedido y de la "lucha política" que afrontaron las víctimas y como un "punto de encuentro" para todos los valencianos.

"Por experiencia propia creo que, aunque el tiempo alivia, a las víctimas y a los familiares afectados siempre les quedará una cuestión residual, porque el proceso para ellos ha sido una lucha bastante agotadora. Cuando alguien consigue algo después de haber luchado tantos años, no es precisamente un triunfo, sino la sensación de que se ha hecho algo de justicia".

Así lo manifiesta la creadora, nacida en Alemania y afincada en València, en declaraciones a Europa Press cuando se cumplen 20 años del trágico accidente en el que fallecieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas cuando un metro descarriló en una curva cercana a la estación de Jesús de València.

A raíz de este siniestro, Krakowski fue seleccionada para crear un monumento en homenaje a las víctimas. Su obra, que ha sido restaurada en los últimos meses, está formada por cuatro tabiques de vidrio con 43 relojes blancos, uno por cada víctima, que señalan la hora en la que se produjo el siniestro (13.03), junto a otros siete relojes negros.

El monumento, llamado 'Prime Time' y ubicado justo sobre la curva donde se produjo el accidente, se proyectó como un habitáculo semi-confinado que permitiera a los familiares y a la población en general conmemorar y homenajear a las víctimas.

El diseño se planteó como un espacio con dimensiones reducidas que permiten que el encuentro entre personas se convierta en un acto performativo en el que puede que llegue a decirse lo que nunca antes haya sido dicho.

Krakowski recuerda que se sintió muy agradecida al ser seleccionada y explica que, en los últimos años, ha establecido una relación cercana con la asociación de víctimas, al conocer "todos los entresijos y la lucha política que habían llevado a cabo".

Generar impacto y "escalofrío" 

"No quería hacer un monumento al uso, no se trataba de erigir una escultura, sino de reflejar realmente el impacto visualmente", indica la creadora, que considera que ver tantos relojes parados supone una "lectura muy sencilla" sobre el accidente y, al mismo tiempo "genera escalofrío" porque hay uno por cada fallecido.

Su otro objetivo era que sirviera como "un lugar de encuentro", y por eso lo planteó "más como un espacio que como una escultura". El hecho de que el habitáculo sea transparente alude, según expone, a "la transparencia que en ese momento se exigía en cuanto a las responsabilidades políticas que están por purgar y por asumir".

Sobre el papel de los familiares tras el accidente, la artista alude a la "lucha bastante agotadora" que sufrieron durante el proceso judicial, "que finalmente se depuró" con la sentencia condenatoria a cuatro directivos de FGV. "Eso sí les proporcionó cierta satisfacción, pero es una recompensa también un poco agridulce después de tanto tiempo", señala.

Veinte años después, Krakowski cree que son las víctimas y sus allegados quienes deben decir si el monumento les reconforta, aunque confía en que "para ellos tiene muchísima importancia tener un lugar donde conmemorar" a los fallecidos y, de hecho, "fueron ellos los que se empeñaron muchísimo" en promover la obra.

"El arte plasma descontentos y luchas y hace memoria" 

Reivindica que "el arte puede plasmar ciertos descontentos y luchas y hacer memoria", algo que ve necesario porque "estas cosas tristemente se repiten". Ahora bien, defiende que este tipo de homenajes artísticos "tiene que partir realmente de las mismas víctimas, no de las instituciones".

Respecto a la reparación del monumento, la artista acudirá este viernes al homenaje convocado por el 20 aniversario, pero remarca que lo hará invitada por la asociación de víctimas y no por las instituciones. "Para mí va a ser una sorpresa ver cómo ha quedado. Espero que hayan respetado las pocas indicaciones que les he podido dar", dice.

Es un proceso que explica que se inició hace dos años, con una primera reunión en la que participó, y que "luego se quedó parado". "En vísperas del aniversario les entraron ciertas prisas y conmigo contaron bastante poco", asegura, y achaca el deterioro de la obra tanto al paso del tiempo como al "mantenimiento inadecuado" para evitar que se giraran los relojes.

En cualquier caso, Krakowsky indica que recientemente se ha reunido con los responsables de Patrimonio y que espera que "esta vez sí se haya restaurado correctamente" para, así, "aguantar más tiempo". "Es un monumento que se hizo, por así decirlo, 'low cost', con el mismo presupuesto que una falla experimental y, evidentemente, con los materiales que se podían conseguir con ese coste", precisa.

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