València

Los 120 db de una mascletà: Qué riesgos tiene y por qué conviene mantener distancia

  • Mascletà por el Día de la Mujer, a 8 de marzo de 2026.
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VALÈNCIA (EFE). Las mascletàs son uno de los actos más emblemáticos de las Fallas y atraen cada año a miles de personas, pero el espectacular estruendo que caracteriza a este tipo de disparo pirotécnico puede alcanzar niveles de sonido muy elevados que requieren ciertas precauciones para evitar efectos en el oído y en el propio organismo.

Así lo aconseja Jesús Alba Fernández, catedrático de Física aplicada especializado en Acústica de la Universitat Politècnica de València (UPV), que, en declaraciones a EFE, destaca que en los momentos de mayor intensidad una mascletà puede llegar a registrar picos cercanos a los 120 decibelios (db).

Según Alba, se trata de instantes "muy puntuales" que suelen producirse en el tramo final del espectáculo pirotécnico, cuando se desarrolla el llamado “terremoto” o apoteosis final.

“Si se observa el indicador de decibelios en algunas retransmisiones televisivas, se puede ver cómo en determinados momentos alcanza los 120 decibelios”, explica el especialista, quien matiza que esa cifra corresponde al punto donde se sitúa la pirotecnia, no al lugar donde se encuentra el público.

La importancia de la distancia

Según indica, el sonido se dispersa conforme se propaga, por lo que el nivel de presión acústica disminuye a medida que aumenta la distancia. Por ese motivo, las autoridades suelen establecer un perímetro de seguridad alrededor de la zona de disparo.

A su juicio, una distancia mínima de unos 30 metros sería adecuada para que un adulto pueda presenciar la mascletà con mayor seguridad auditiva, ya que a esa distancia, parte de la energía sonora ya se ha disipado.

“Cuando el sonido sale de la mascletà se va abriendo y, cuanto más lejos estés, menor nivel te llegará”, explica. Por ello, insiste en la importancia de respetar los espacios delimitados por las vallas que marcan el perímetro de seguridad.

Mayor precaución con los niños

Las recomendaciones son más estrictas en el caso de los menores. El especialista considera que los niños deberían situarse entre 50 y 80 metros de distancia como mínimo, ya que su organismo es más sensible a las ondas de presión generadas por las detonaciones.

“Un impacto de energía tan grande sobre un cuerpo más pequeño puede afectar más”, señala para añadir que para los más pequeños, de apenas dos o tres años, incluso aconsejaría una distancia superior, cercana o superior a los 80 o 100 metros.

Además, recomienda el uso de protectores auditivos, especialmente en niños, una medida que cada vez adoptan más familias en los espectáculos pirotécnicos.

No solo afecta al oído

El ruido de la mascletà no solo impacta en el sistema auditivo. Las explosiones generan ondas expansivas que se transmiten a través del aire y que el cuerpo humano puede percibir físicamente.

“Es una detonación que genera una onda expansiva que se nota en el cuerpo”, explica el especialista, quien indica que esa energía puede provocar sensaciones físicas como presión en el pecho, vibración corporal o, en algunas personas más sensibles, dolor de cabeza o malestar.

Según detalla, el fenómeno puede compararse con una onda en el agua: cuando se produce una explosión, la energía se desplaza y atraviesa todo lo que encuentra a su paso.

Un truco conocido: abrir la boca

Entre los profesionales que trabajan cerca de explosiones controladas, como bomberos o militares, existe una práctica habitual para reducir la presión interna: abrir la boca durante la detonación.

La explicación es que mantener la boca abierta permite que parte de la presión se libere y evita que la energía quede “resonando” dentro del cráneo.

“Si la boca está cerrada, la sensación es como si la presión quedara atrapada dentro”, explica Jesús Alba.

El efecto de los edificios

Otro aspecto importante es el entorno urbano donde se dispara la mascletà, ya que los edificios cercanos pueden provocar reflexiones del sonido, generando un efecto de amplificación.

“El rebote del sonido en las paredes puede aumentar el nivel entre tres y cinco decibelios”, advierte. Por ello, situarse muy cerca de una fachada puede aumentar la intensidad percibida.

En espacios más abiertos, en cambio, el sonido se dispersa mejor y la presión acústica tiende a reducirse.

Mascota y ruido

El especialista también recuerda que los animales sufren especialmente este tipo de espectáculos porque su capacidad auditiva suele ser mucho más sensible que la humana, lo que explica que muchos perros o gatos reaccionen con nerviosismo ante explosiones o petardos.

Por último, el experto señala que disfrutar de una mascletà es compatible con adoptar ciertas precauciones: mantener la distancia de seguridad, evitar zonas donde el sonido rebote en paredes cercanas y proteger el oído en el caso de niños o personas sensibles.

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