VALÈNCIA (EFE). La Federación Empresarial de Hostelería de Valencia (FEHV) reclamará reorganizar el número de puestos autorizados de masas fritas en Fallas, que no se instalen frente a locales de hostelería y en entornos protegidos y monumentos, impulsar una oferta gastronómica de mayor calidad, basada en productos locales, y más limpieza.
Los hosteleros han planteado estas medidas en el balance de Fallas 2026, en el que avanzan que van a solicitar una reunión con el concejal de Fiestas del Ayuntamiento de València para trasladar las incidencias detectadas y las propuestas de mejora, a través de la mesa de diálogo de Fallas.
Las principales demandas de los hosteleros son reorganizar el número de puestos autorizados y que cumplan con los formatos indicados en el Bando de Fallas; no autorizar la instalación de los puestos frente a locales de hostelería y en entornos protegidos y monumentos; impulsar una oferta gastronómica de mayor calidad, basada en productos locales; incrementar la presencia policial para controlar la venta ilegal y el consumo de alcohol en la vía pública, y mejorar los servicios de limpieza y dotaciones públicas.
Abogan por reflexionar sobre el modelo de fiesta y el impacto en la proyección internacional de Valencia, ya que las Fallas están reconocidas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.
Respecto a la actividad de la hostelería, afirman que la buena climatología ha favorecido el consumo, especialmente en el fin de semana previo al inicio de las Fallas, y los días 18 y 19 de marzo.
La procedencia mayoritaria de clientes ha sido de otros puntos de España, pero principalmente público local y, para la mayoría de los encuestados, el hecho de que San José no haya sido puente festivo ha mermado la actividad.
Incidencias
Tras una visita realizada en diferentes puntos de la ciudad como el centro o Russafa, Hostelería Valencia advierte de "deficiencias" en el control higiénico-sanitario, especialmente en los puestos de buñuelos y masas fritas, y de "irregularidades" en la conservación de alimentos, con productos expuestos sin protección o sin mantener la cadena de frío, lo que "podría suponer un riesgo para la salud pública".
En su informe, señalan un incremento significativo del número de puestos en los últimos años, así como su tamaño y ubicación, especialmente en zonas sensibles como el centro histórico.
En algunos casos, estos puestos se sitúan frente a locales de hostelería, dificultando su visibilidad y actividad, e incluso junto a monumentos protegidos como el entorno del Mercado Central o la Lonja, "incumpliendo las limitaciones establecidas para preservar el patrimonio".
Además, denuncian "incumplimientos" en el formato de los puestos que deberían ser gastronetas y en su lugar se han visto otro tipo de formatos, principalmente contenedores, prohibidos por el Bando de Fallas.
Los hosteleros indican que en zonas como Russafa, algunos establecimientos han optado por cerrar durante los días grandes de Fallas debido a la pérdida de visibilidad, molestias por humos y olores, y la ocupación del espacio público por puestos colindantes.
También se han producido situaciones conflictivas con clientes que confundían las terrazas de los locales con espacios vinculados a los puestos ambulantes, así como el uso indebido de los baños por parte de no clientes.
Ha alertado del aumento de puntos de venta de alcohol y del consumo en vía pública fuera de los espacios autorizados. En algunos casos, se detectaron barras que no cumplían con las condiciones del Bando de Fallas o la ubicación de puestos de venta de alcohol en zona de ocio, que supone una competencia desleal para los locales con licencia de pub.
Por último, destacan la falta de limpieza en la vía pública, especialmente en los días de mayor afluencia, así como en la escasez de papeleras, contenedores y urinarios públicos.