VALÈNCIA. Donde antes hubo persianas comerciales, ahora proliferan paredes de cristal opaco, rejillas de ventilación en la parte superior y carpinterías metálicas de estética homogénea. Es una imagen cada vez más habitual en cualquier barrio de València -y en muchas otras ciudades- y que en muchos casos es indicativo de que esos bajos comerciales se han reconvertido en viviendas turísticas. Esta transformación acelerada del tejido urbano fue uno de los motivos que llevó al Ayuntamiento a aprobar una moratoria de licencias de pisos turísticos mientras se tramita su regulación. Sin embargo, la medida no parece conseguir frenar la aparición de este tipo de alojamientos, que siguen avanzando acogiéndose en alguos casos a distintas vías administrativas.
Uno de esos casos ha estallado ahora en el barrio de Patraix, donde el vecindario ha alzado la voz contra las obras que se están ejecutando en los bajos de una manzana situada entre las calles Calamocha y Ramón de Castro. La tensión se ha disparado ante una actuación prevista para este sábado, que incluye el uso de una grúa de grandes dimensiones para instalar una piscina en el patio interior del bloque.
Las obras se desarrollan en los bajos de los números 14, 16, 18 y 20 de la calle Calamocha y según apuntan los vecinos y ha comprobado Valencia Plaza estarían promovidas por la empresa Marina Nou Fontana, concesionaria del puerto deportivo del canal de la Fontana en Xàbia. Al parecer la mercantil solicitó inicialmente una licencia para uso turístico, pero el expediente quedó afectado por la moratoria municipal y fue suspendido. Posteriormente, la empresa desistió de esa solicitud y decidió reorientar el proyecto, para lo que presentó una declaración responsable, tramitada mediante una Entidad Colaboradora Urbanística (ECUV), para desarrollar un uso residencial comunitario, más conocido como coliving.

- Fachada de la calle Calamocha. -
Diferencia entre coliving y vivienda turística
Un coliving es una modalidad de alojamiento en la que se combinan espacios privados con zonas comunes compartidas, pensada para estancias temporales. A nivel legal y urbanístico, se diferencia de una Vivienda de Uso Turístico (VUT) en el uso asignado y el régimen normativo: la VUT tiene uso terciario turístico (alojamiento turístico) y está regulada por la normativa autonómica de turismo —en la Comunitat Valenciana, el Decreto 10/2021 del Consell—, se alquila por días hasta un máximo de 10 días consecutivos por huésped, lo que obliga a disponer de licencia e inscripción en el registro turístico. El coliving, en cambio, suele tramitarse como uso residencial comunitario y se encuadra en la Ley de Arrendamientos Urbanos (artículo 3) como arrendamiento de temporada, con contratos normalmente a partir de 11 días o por meses, quedando fuera de la normativa turística
En concreto, el proyecto de la calle Calamocha, siempre según la información recabada por el vecindario, contempla 14 viviendas en los bajos de los edificios y una zona comunitaria en el patio interior, donde se está construyendo una piscina y se prevé la colocación de árboles de gran porte, como olivos. La denuncia vecinal se centra ahora precisamente en la actuación prevista este sábado cuando toda la calle Ramón de Castro quedará afectada por un vado para permitir el paso de una grúa que, según advierten, pretende sobrevolar cargas de gran tonelaje por encima de la Escoleta El Trenet y del parque público anexo, espacios utilizados a diario por niños y niñas de entre 0 y 3 años.

- Patio interior de la manzana donde se ubicará la zona común del coliving con el vaso de la polémica piscina. -
Además, los vecinos recuerdan que las viviendas de la calle Ramón de Castro están catalogadas como Bien de Relevancia Local (BRL), lo que implica un régimen de protección patrimonial específico y limitaciones en las intervenciones que puedan afectar a su integridad física, estructural o visual. Tanto el vecindario como la comunidad educativa de la escuela infantil aseguran que no han otorgado ningún consentimiento para que se realice el paso de cargas por encima de las viviendas ni de un centro educativo en funcionamiento. Por todo ello, la comunidad educativa de la Escoleta El Trenet y las vecinas y vecinos de la zona han convocado una concentración pacífica este sábado para pedir la paralización de la actuación.
Más allá de la actuación concreta, el rechazo vecinal apunta a un problema de fondo. “Los vecinos no queremos que Patraix, nuestro barrio y nuestra calle, se conviertan en un foco de turismo ruidoso e incívico. No estamos dispuestos a que nuestro día a día se vea trastocado; queremos que se respete nuestro descanso, el teletrabajo y la convivencia normal de toda la vida”, explica una de las vecinas que vive en uno de los bloques. A su juicio, “esta rotación continua de desconocidos genera inseguridad y una pérdida de identidad comunitaria”, y denuncia que “se está transformando un entorno residencial de familias en algo distinto, sin ningún respeto por quienes habitamos aquí de forma permanente”.