VALÈNCIA (EFE). El Ayuntamiento de València ha iniciado este lunes la renovación de más de 22.000 metros cuadrados de calzada de la Gran Vía Marqués del Túria, con pavimento fonoabsorbente que permitirá reducir hasta 10 decibelios el ruido del tráfico y hasta un 20 % las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación.
La alcaldesa María José Catalá ha asistido esta mañana al comienzo de las obras, que supondrán el reasfaltado integral de una de las principales vías de la ciudad, tras más de tres décadas sin una intervención de estas características, según ha informado el consistorio en un comunicado.
"Hemos iniciado las obras una vez finalizado el curso escolar para reducir al máximo las molestias al vecindario, a los comercios y a todas las personas que se desplazan por la zona", ha señalado la alcaldesa.
Sobre la actuación, adjudicada a Pavasal Empresa Constructora SAU por 1.240.614 euros, abarca el tramo comprendido entre el cruce con la avenida de Jacinto Benavente y la confluencia con la avenida del Regne de València y la calle Russafa.
En conjunto, el ámbito supera los 22.000 metros cuadrados de calzada y forma parte de la estrategia municipal de renovación de las grandes arterias urbanas.
La renovación contempla la reposición del firme deteriorado, con grietas, fisuras, hundimientos y oquedades que afectaban a la circulación, al paso de las personas a pie y al confort acústico del entorno.
Se espera concluir las obras a finales de agosto
La previsión es que los trabajos se prolonguen durante dos meses y puedan concluir hacia finales de agosto, antes del inicio del próximo curso escolar.
"La Gran Vía va a contar con un pavimento más seguro, más sostenible y más confortable para quienes transitan por este eje urbano", ha afirmado Catalá, que ha destacado que el nuevo firme fonoabsorbente contribuye a rebajar el ruido del tráfico hasta en 10 decibelios, mejora la adherencia de la calzada y puede reducir hasta un 20 % las emisiones de CO₂ asociadas a la circulación.
El pavimento fonoabsorbente se extenderá sobre la calzada de la Gran Vía, con la excepción del carril bus, donde se empleará asfalto convencional por razones técnicas, ya que las frenadas y arrancadas continuas de los autobuses pueden afectar al rendimiento y a la durabilidad de este tipo de mezcla.
Catalá ha indicado asimismo que en los tramos transversales de la gran vía —utilizados para giros y cambios de sentido— se aprovechará el espacio sobrante al eliminar las plazas de aparcamiento convencionales, para habilitar zonas de carga y descarga y 96 plazas de aparcamiento para motocicletas.
Fases de ejecución
La ejecución de las obras se ha organizado por semanas, manzanas y lados de la vía. Así, en una primera fase, las tareas diurnas se centrarán en aceras, rigolas, imbornales y sistemas de drenaje, con el objetivo de corregir puntos hundidos, evitar acumulaciones de agua y mejorar la evacuación pluvial.
Durante el día se mantendrá la circulación, con afecciones puntuales en el lado en obras. El fresado y asfaltado se desarrollarán en horario nocturno, previsiblemente a partir del 20 de julio, de domingo a jueves. Para garantizar la calidad y la seguridad del operativo, en esa franja se producirán cortes de tráfico en los tramos de intervención.
Además, está previsto que trabajen dos máquinas de forma simultánea para evitar juntas en el pavimento y conseguir una capa de rodadura homogénea.
Las seis paradas de la EMT del entorno se mantendrán operativas, aunque podrán producirse traslados puntuales para adaptarlas al avance de los trabajos, sin que se suprima ninguna parada.