El cáncer colorrectal es uno de los tumores más comunes en España. Se trata de un crecimiento anómalo del tejido en el colon. Este tipo de cáncer se produce porque las células que lo constituyen se multiplican a un ritmo superior a lo normal creando grupos pequeños de células o pólipos.
El cáncer colorrectal suele afectar a adultos mayores, aunque puede ocurrir a cualquier edad.
Con el diagnóstico de cáncer colorrectal, uno de los miedos asociados y una de las mayores incógnitas que surgen a los pacientes es la necesidad de convivir con una bolsa (estoma).
Qué es un estoma
Un estoma es una apertura quirúrgica que conecta el intestino con la piel del abdomen para desviar temporal o permanentemente las heces hacia una bolsa externa. Puede proceder del intestino delgado, en cuyo caso hablamos de ileostomía, o del colon, en cuyo caso es una colostomía.
El estoma se asocia, de forma automática, a un cambio en la vida cotidiana y conlleva una significativa alteración de la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, la realidad actual es que, en la mayoría de los casos, no es necesario un estoma definitivo, y cuando se realiza, muchas veces es temporal y forma parte de una estrategia médica de seguridad.
El doctor Blas Flor, jefe del servicio de Cirugía General y especialista en Coloproctología y oncología quirúrgica del Hospital Quironsalud de Valencia, asegura que el miedo que los pacientes sienten cuando escuchan “cáncer colorectal ” es “completamente comprensible”. “El miedo es humano, pero la realidad actual es mucho más tranquilizadora de lo que muchas personas creen”, asegura el especialista. Y es un miedo, por un lado, por tener un cáncer y, por otro, por la posibilidad de tener que llevar una “bolsa” de por vida. Y yo quiero transmitirles que no es así: que el porcentaje de curación del cáncer colorrectal es altísimo (sobre todo en estadios precoces) y la tasa de estomas definitivos cada vez es más baja, fruto, todo ello, de la especialización y entrenamiento de los cirujanos colorrectales y a los avances tecnológicos como la laparoscopia o la robótica.
Qué porcentaje de pacientes requieren un estoma tras la intervención
El porcentaje de pacientes que necesita un estoma tras la intervención, depende sobre todo, de cuatro factores:
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La localización y afectación de dicho tumor
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La urgencia de la cirugía: si está programada o no
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El estado general del paciente y su riesgo quirúrgico.
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La formación y entrenamiento del cirujano
Los estomas definitivos en cáncer de colon son una minoría mientras que en el cáncer de recto son mucho más frecuentes (entre un 20 a un 50%). Y, en manos expertas de Coloproctólogos, esas cifran bajan por debajo del 10%
“Es más frecuente que, en determinadas circunstancias, coloquemos una ostomía temporal para proteger una unión intestinal, sobre todo cuando esa unión está muy baja o existen factores de riesgo. Después de pasado el riesgo de esa unión la mayoría de los pacientes operados recuperan el tránsito intestinal normal”, incide el doctor Flor.
Tipos de estoma más habituales
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Ileostomía: cuando procede del intestino delgado.
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Colostomía: cuando procede del colon.
Aunque pueda impresionar, técnicamente es un procedimiento planificado, controlado y seguro cuando se realiza en un entorno programado. No es una “solución improvisada”, sino una decisión estratégica.
Hay situaciones en las que el estoma no es una opción, sino la decisión más prudente.
Principales escenarios médicos
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Obstrucción intestinal grave.
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Perforación intestinal con infección abdominal.
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Inflamación severa o tejidos dañados, que impiden una reconexión segura.
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Riesgo elevado de fallo de sutura tras la anastomosis.
En otros casos se coloca como medida de protección ante posibles complicaciones.
Uno de los factores más determinantes, y además modificable, es la experiencia del equipo quirúrgico.
Y no se trata de “poner menos bolsas por poner menos”, sino de algo mucho más importante: saber exactamente cuándo se pueden evitar sin poner en riesgo al paciente.
¿Por qué influye tanto la experiencia?
Un cirujano especializado en cirugía colorrectal aporta algo que no se ve desde fuera: criterio clínico. Este criterio clínico del especialista en coloproctología, junto a una especialización técnica y a un manejo multidisciplinar hacen que muy pocos pacientes tengan una incontinencia importante y quieran volver a un estoma definitivo. Es decir, la calidad de vida de estos pacientes con anastomosis muy bajas es buena/muy buena en superior al 95%.
La clave: la experiencia del cirujano y el volumen del centro
Uno de los factores más determinantes, y además modificable, es la experiencia del equipo quirúrgico.
Una anastomosis segura depende de factores técnicos muy concretos. Cuanto más dominio existe sobre esos elementos, menor es el riesgo de fuga, y por tanto, menor la necesidad de estoma, sobre todo, definitivo.
Aun así, la técnica no elimina el riesgo al 100%. Hay factores que no dependen del cirujano, como:
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Estado general del paciente.
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Enfermedades asociadas.
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Cirugías urgentes.
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Infecciones o inflamación intensa.
Por eso, puede ser prudente proteger al paciente con un estoma temporal.
Centros especializados: planificación y menos estomas definitivos
La planificación en centros especializados no solo puede reducir los estomas definitivos, sino que mejora globalmente los resultados debido a que el abordaje suele ser multidisciplinar:
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Comité de tumores.
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Valoración de quimioterapia o radioterapia previa.
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Optimización nutricional.
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Cirugía planificada con detalle.
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Equipos multidiciplinares en el manejo funcional pre y postcirugía
Ese trabajo previo disminuye las cirugías urgentes y reduce situaciones límite en las que el estoma se vuelve inevitable.
En algunos centros con alto volumen se están aplicando estrategias avanzadas, como el llamado “estoma virtual” o “fantasma”, que permite actuar con un margen de seguridad sin colocar una ostomía de entrada en pacientes seleccionados.
¿Puede ser necesario un estoma en enfermedades no oncológicas?
A pesar de estar asociado con esta patología, los estomas no solo se utilizan en pacientes oncológicos. Debido a su naturaleza preventiva, en muchos de estos casos, la ostomía se plantea como temporal, hasta que la inflamación remite y el paciente está en condiciones de reconstrucción.
En patologías benignas como la diverticulitis complicada, una enfermedad inflamatoria intestinal o perforaciones o infecciones abdominales graves, el estoma puede ser necesario para controlar la infección, reducir la contaminación y permitir que el intestino se recupere. Aunque, en este subgrupo de pacientes aún es más excepcional la necesidad de un estoma definitivo.
¿La cirugía actual es más conservadora para preservar el tránsito intestinal?
Actualmente, la tendencia quirúrgica actual se resuelve en preservar al máximo la función intestinal siempre que no se comprometa la seguridad ni el control de la enfermedad.
Hoy, el objetivo no es solo extirpar el tumor o controlar el problema. Es hacerlo manteniendo la mejor calidad de vida posible. Y ello conlleva evitar los estomas a, siempre y cuando se cumplan criterios estrictos tanto oncólogicos como anatómicos.
La centralización y especialización en Coloproctología, así como el manejo funcional multidisciplinar ha permitido un control muy bueno de la enfermedad y mantener una excelente calidad de vida de nuestros pacientes, la mayoría de ellos, sin estoma.