El Hospital Quirónsalud Valencia se ha posicionado en los últimos años como referente en el ámbito de la ginecología regenerativa y estética, una disciplina que ha dejado de ser una tendencia emergente para convertirse en una necesidad real dentro de la salud femenina.
Desde su Unidad de Ginecología Regenerativa y Estética, el centro apuesta por un abordaje integral que combina innovación tecnológica, experiencia clínica y un entorno hospitalario que garantiza los máximos estándares de seguridad, a la vez que vela por mejorar la funcionalidad y el bienestar de las pacientes con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
Pioneros con más de una década de experiencia
La innovación tecnológica y la experiencia clínica van ligadas dentro de los hospitales de Quirónsalud. Y es que, uno de los pilares fundamentales de esta unidad es el equipo multidisciplinar con el que cuenta la unidad de ginecología regenerativa.
Al frente de esta unidad se encuentran los doctores José Enrique Martín y Víctor Martín, especialistas en Ginecología y Obstetricia que acumulan más de diez años de experiencia en este campo.
Ambos han sido pioneros en la implantación de este tipo de tratamientos en Valencia, en una especialidad que evoluciona rápidamente y que exige una formación continua. Su enfoque, basado en la personalización, les permite adaptar cada técnica a las necesidades específicas de cada mujer, teniendo en cuenta tanto su edad como su situación clínica y sus expectativas.
Esta combinación de experiencia y cercanía ha contribuido a situar la unidad como uno de los espacios de referencia en la ciudad.
Ginecología regenerativa y estética: qué la diferencia de la ginecología clínica
La ginecología regenerativa y estética supone un cambio de paradigma respecto al enfoque clásico. Se trata de una subespecialidad relativamente reciente que combina avances en medicina regenerativa y tecnologías mínimamente invasivas para mejorar la salud íntima de la mujer.
Mientras la ginecología convencional se centra en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, la ginecología regenerativa y estética amplía el foco hacia aspectos funcionales y de bienestar.
A diferencia de la ginecología clínica tradicional, esta disciplina no solo aborda patologías, sino también:
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Problemas funcionales (sequedad vaginal, incontinencia leve)
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Alteraciones derivadas del parto
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Aspectos estéticos y de confort íntimo
Se trata de una medicina que no solo cura, sino que busca mejorar la calidad de vida de la mujer en todas sus dimensiones.
Tratamientos adaptados a cada etapa de la vida
Uno de los elementos diferenciales de esta unidad es su capacidad para adaptar los tratamientos a las distintas fases vitales de la mujer. No existe una única paciente tipo, sino perfiles muy diversos que comparten una necesidad común: mejorar su bienestar íntimo.
De forma orientativa, los especialistas identifican tres grandes etapas en las que estos tratamientos son más habituales:
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Entre los 25 y 40 años, principalmente en el contexto de la recuperación tras el parto.
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Entre los 40 y 50 años, coincidiendo con los primeros cambios hormonales de la perimenopausia.
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A partir de los 50 años, cuando la menopausia y la postmenopausia traen consigo síntomas como la atrofia vaginal o la sequedad.
Tecnología de vanguardia con resultados eficaces
Láser vaginal
El láser vaginal se ha convertido en uno de los tratamientos más demandados. Su funcionamiento se basa en la aplicación de energía térmica controlada que estimula la producción de colágeno y elastina, mejorando la calidad del tejido vaginal.
Está especialmente indicado en mujeres de entre 30 y 65 años, tanto en etapas de postparto como en menopausia, y resulta eficaz para tratar la sequedad, la laxitud vaginal o las pérdidas leves de orina. Muchas pacientes perciben mejoría desde las primeras sesiones, tanto a nivel funcional como en su vida sexual.
Tratamientos autólogos (PRP)
Otra de las técnicas destacadas es el uso de factores de crecimiento obtenidos de la propia paciente. Este tratamiento favorece la regeneración natural de los tejidos y se emplea principalmente en casos de sequedad severa, dolor en las relaciones o cicatrices dolorosas.
Se aplica habitualmente en mujeres de entre 35 y 65 años, con resultados progresivos que mejoran la lubricación y reducen el dolor.
Ácido hialurónico e hidratación profunda
La infiltración de ácido hialurónico permite restaurar la hidratación, la elasticidad y el volumen en la zona íntima. Es un tratamiento habitual entre los 35 y los 70 años, especialmente en casos de sequedad intensa o molestias durante la penetración.
Su principal ventaja es la inmediatez de los resultados, que se traducen en una mejora tanto estética como funcional.
Caress Flow, regeneración no invasiva
Entre las tecnologías más innovadoras destaca Caress Flow, un tratamiento que combina oxígeno y ácido hialurónico para mejorar la salud del tejido vaginal.
Su aplicación varía según la edad, desde la recuperación postparto en mujeres jóvenes hasta el tratamiento de la atrofia vaginal en edades más avanzadas. En todos los casos, se trata de una opción no invasiva que mejora la hidratación, reduce las molestias y contribuye a restaurar el equilibrio vaginal.
Tratamientos para disfunciones sexuales
La unidad también aborda patologías como el vaginismo mediante el uso de toxina botulínica, una técnica que permite relajar la musculatura del suelo pélvico y eliminar el dolor durante las relaciones.
A ello se suma el G-Shot, un procedimiento orientado a mejorar la sensibilidad sexual mediante la infiltración de ácido hialurónico en el punto G, con resultados inmediatos y mínimamente invasivos.
Cirugía íntima con enfoque funcional y estético
Además de los tratamientos no invasivos, la unidad ofrece cirugía íntima femenina con técnicas mínimamente invasivas. Lejos de responder únicamente a una demanda estética, estas intervenciones buscan resolver molestias físicas, mejorar la funcionalidad y aumentar el bienestar.
Procedimientos como la labioplastia, la vaginoplastia o la perineoplastia permiten corregir alteraciones anatómicas, secuelas del parto o problemas de sensibilidad.
Seguridad, clave en un entorno hospitalario
En los últimos años, la demanda de este tipo de tratamientos ha crecido de forma notable. La salud íntima femenina ha dejado de ser un tema silenciado y ha pasado a ocupar un lugar relevante dentro del bienestar general.
Cada vez más mujeres acuden a consulta no solo para tratar patologías, sino para mejorar su calidad de vida, recuperar la confianza y sentirse mejor consigo mismas.
Debido al aumento de consultas y mujeres que se realizan este tipo de tratamientos, es clave asegurar que se realizan de forma segura y sin mayores riesgos. Uno de los aspectos que diferencia a esta unidad es su integración dentro de un entorno hospitalario como el de Quirónsalud. Esto garantiza no solo el acceso a tecnología de última generación, sino también a un equipo multidisciplinar y a protocolos de seguridad estrictos.
Los tratamientos son, en su mayoría, mínimamente invasivos y presentan efectos secundarios leves y transitorios, lo que refuerza su perfil de seguridad.