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Asempleo alerta de que España suspende en igualdad real e infrautiliza el talento de una de cada tres mujeres

MADRID (SERVIMEDIA). La patronal de las Empresas de Trabajo Temporal y Agencias de Empleo en España, Asempleo, quiere poner el foco este 8-M en una dimensión de la desigualdad laboral que, normalmente, queda fuera del debate: no solo cuántas mujeres trabajan, sino en qué condiciones lo hacen y hasta qué punto el mercado les permite desarrollar el talento y la formación que han adquirido. Los datos apuntan a un problema de fondo. En nuestro España, una de cada tres mujeres ocupadas trabaja en puestos por debajo de lo que su cualificación le permitiría aportar.

La sobrecualificación de las mujeres en España se ubica en la parte más alta de la tabla cuando se compara con los demás países europeos. Con una tasa del 36% frente al 22% de media en la UE-27, según datos de Eurostat, una diferencia de más de 13 puntos porcentuales y no corresponde a una anomalía esporádica, sino que es un indicador que alerta de un desajuste estructural entre el talento y las vacantes en el mercado. Lo anterior tiene consecuencias directas sobre la autonomía económica de las mujeres, sus trayectorias profesionales y la productividad del conjunto de la economía.

Esto coincide con las advertencias de la OCDE sobre una ‘fractura’ entre la competencia real y su uso efectivo en el puesto: cuando el talento no se despliega, cae la productividad, se resiente la satisfacción y se amplifican desigualdades.

Para el presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, este desajuste representa una "desconexión clara entre la oferta cualificada y la estructura del mercado de trabajo en nuestro país. Si bien España ha avanzado notablemente en la formación de su fuerza laboral, esto no ha sido acompañado de la creación de puestos de calidad para las trabajadoras".

Además, añade que "el enquistamiento de este fenómeno hace que la experiencia profesional quede vinculada a funciones con perfiles de menor preparación y hace más lenta la posibilidad de avanzar en una carrera laboral para la que se ha invertido tiempo y recursos, lo que supone un agravamiento del fenómeno de la escasez de talento para cubrir las vacantes existentes y las previsiones a corto y medio plazo".

Escenario de desigualdad

La tasa de sobrecualificación femenina en España es dos puntos porcentuales superior a la de los hombres, que se encuentra en un 34%. Esto no solo confirma el desajuste del mercado laboral, también muestra la propensión y la vulnerabilidad del talento femenino a trabajos de menor especialización.

Desde la patronal ponen el acento en que esta relación desigual entre el escenario español y el europeo representa, además, una limitación en el desarrollo de un modelo laboral más competitivo, que premie el talento local, al tiempo que invita a que las mujeres formadas en nuestro país busquen oportunidades en otras geografías, reduciendo significativamente el retorno en la inversión informativa de la educación. En un contexto de transición, la calidad del empleo se juega en itinerarios, implementación efectiva y cooperación, más que en añadir capas normativas sin capacidad real de ejecución.

Ante este panorama, las Agencias de Empleo y Empresas de Trabajo Temporal tienen un papel que va mucho más allá de la cobertura de vacantes. Son actores clave en el proceso de intermediación entre la cualificación disponible y las oportunidades de empleo existentes. Y esa posición les otorga una responsabilidad y también una oportunidad. Con la transformación acelerada de habilidades en el horizonte inmediato, mantener capital humano infrautilizado agrava el desajuste justo cuando más falta hace el ‘matching’ por competencias.

“Es necesario reforzar el trabajo, conjuntamente con las administraciones, para poner en el centro las competencias, evitar sesgos de género, y diseñar itinerarios que faciliten la movilidad sectorial y entre ocupaciones.Eso exige, además, formación continua con derechos más portables y acumulables a lo largo de la carrera, para que las transiciones no penalicen —y menos aún— al talento femenino”, ha explicado Cruañas, quien destaca que “hablar de igualdad real implica hablar no solo de cuántas mujeres trabajan, sino de en qué tipo de empleos lo hacen, con qué grado de ajuste a su cualificación y con qué perspectivas de desarrollo profesional”.

El análisis sectorial muestra que la sobrecualificación femenina es muy desigual. No se reparte de forma equilibrada, sino que se agrupa en sectores específicos. El patrón es claro: aquellos sectores que más mujeres contratan son los que ofrecen puestos de menor cualificación. Esto genera una brecha importante entre la preparación real de las trabajadoras y las funciones básicas que terminan desempeñando en sus puestos.

La diferencia entre sectores es clara. Frente a una tasa del 86,6% en alojamiento y restauración, la sobrecualificación femenina en educación no llega al 7%. En información y comunicación, o en actividades profesionales y científicas, la incidencia también es notablemente menor. Cerrar esta brecha no es solo una prioridad de igualdad real: es una variable directa de competitividad país y de retorno de la inversión educativa.

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