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Vecinos de Ciutat Vella se lanzan a evitar que 50 edificios singulares puedan convertirse en hoteles

2/04/2019 - 

VALÈNCIA. El Plan Especial de Protección de Ciutat Vella (PEP) se acerca inexorablemente hacia el desenlace de su tramitación en el Ayuntamiento de València. Se encuentra en un segundo período de exposición pública para presentar las alegaciones a las últimas modificaciones implementadas en el proyecto del planeamiento en febrero. Por ello, parte de los vecinos del casco histórico enviarán hoy al consistorio su postura para intentar incluir algunas de sus aportaciones que el Ayuntamiento todavía no ha decidido recoger en los procesos participativos anteriores. Una de las más significativas es eliminar la posibilidad de que más de 50 edificios singulares, señoriales, religiosos y palaciegos puedan acabar siendo explotados por empresas hoteleras y contribuir así a la turistificación y masificación del barrio, que el mismo Plan pretende atacar.

Hasta el momento, el planeamiento elaborado por la concejalía de Urbanismo de València permite que aquellos edificios singulares, palaciegos o religiosos puedan tener usos comerciales y hoteleros, manteniendo la compatibilidad con el uso residencial ¿La razón? Aseguran en el consistorio que estas edificaciones no tienen una morfología que se pueda adaptar fácilmente para uso residencial. Por ello, creen que lo mejor es mantener esta compatibilidad con usos terciarios y hoteleros para otorgar más opciones a los propietarios para darles una salida y facilitar su rehabilitación y mantenimiento.

A asociaciones como Amics del Carme no es que les agrade la idea del uso terciario de estas propiedades. Pero lo que más rechazo les provoca es la posibilidad de que puedan tener un uso hotelero. Sustentan que, al tratarse de edificaciones muy suculentas para dicho sector, serán empresas hoteleras las que copen estas 'joyas' arquitectónicas. En ese mismo sentido, alegan que el PEP no prevé ningún estudio de viabilidad respecto a cada uno de los casos en cuestión.

Con todo, desde Urbanismo siempre han insistido en que esto no tiene por qué ocurrir, pues la posibilidad está abierta también a otros sectores como el comercial. Con todo, la plataforma vecinal, que ha venido criticando esta medida desde sus albores, insiste en la alegación.

Asímismo, con el PEP cabe la posibilidad de que fincas adyacentes también se puedan anexionar al edificio en cuestión, por lo que el vecindario teme que esto acabe reduciendo sobremanera el carácter residencial que se quiere guardar en el barrio. Por ello piden que "no se permita la anexión funcional de edificios residenciales a edificios con uso terciario compatible con el uso residencial" porque sería "una pérdida cuantitativa de la capacidad residencial de Ciutat Vella", en definitiva, tendría consecuencia "nociva". Y es algo que, aseguran, ya se ha dado en algún caso.

Este asunto, y las 70 licencias hoteleras que la moratoria impuesta por el consistorio no pudo paralizar al haberse presentado antes, son las principales alegaciones. "Nos sentimos estafados por la normativa que se ha aprobado provisionalmente ya que, aunque los comunicados del ayuntamiento lanzan un mensaje proteccionista del PEP y de recuperación de vecindario, hay que decir que es un mensaje falaz y lioso", explica la plataforma en un comunicado. Por ello pretenden hacer "un llamamiento a la responsabilidad" al consistorio al respecto.

Otra de las alegaciones va dirigida a la ampliación de lo que el PEP califica como zona de predominancia de comercio tradicional -el área rallada en color rojo del plano de abajo-, que ya ocupa buena parte del casco histórico y especialmente del barrio del Mercat. Sin embargo, Amics del Carme pide que se extienda a las calles situadas al oeste del Mercado Central, que también forman de dicho barrio y que, dicen, también cuenta con actividad comercial de proximidad, por lo que sería más ajustado y coherente. Pretenden así "que no se quede desprotegido el comercio de proximidad en barrios tradicionales como los del Mercado y Velluters".

La zona de predominancia de comercio tradicional, marcada con rallas rojas. Foto: VP.


En esta zona se incluyen ya algunas restricciones a actividades de restauración: no se podrán implantar bares, cafeterías, restaurantes y similares a menos de 65 metros de los ya existentes. Tampoco se podrán abrir aquí aparcamientos o locales de ocio como salas de cine, teatros, salas de conciertos, discotecas, salas de juegos, y otros asimilables. Todo ello ya está presente en el PEP.

En otro orden de cosas, el escrito de alegaciones pide que se proteja la trama histórica de la almendra central de València, "sin destruir ni modificar la estructura urbana tradicional del barrio de Velluters en aquellos puntos donde aún se conserva". "No se protege adecuadamente la trama histórica" porque se transforma "el trazado medieval de las calles, desconfigurándolas, y en contra de los informes patrimoniales y la Ley de Patrimonio Cultural Valenciano", denuncian en la asociación. Asímismo, la asociación pretende conseguir que el jardín histórico del convento de San José y Santa Teresa siga siendo de uso público.

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