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De esas distribuidoras que sí importan

Vinos con Alma

Hoy nos vamos a Burgos porque hay un salón y aunque no es de baile, bailaremos, hedonistas. Con las más grandes botellas y la mejor compañía. Que esto va de amiguis achuchables, mucho vino y un grupo de locos de enorme Alma

Por | 12/04/2019 | 5 min, 57 seg

Hablamos de distribuidoras que a veces también importan. Las que nos hacen volar desde hace más y sobre todo menos años, acercando a nuestra copa etiquetas impensables algún tiempo atrás. Imposibles que se vuelven asequibles o al menos accesibles. Y didáctica diversión en forma de catas, saraos y hasta algún concurso que rompe parejas.

La Fisna, Coalla Gourmet, Vinoteca Tierra, Tiza y Flor, Montenegro, La Ruta del Vino, A la Volé, Minimal Wines, Barcelonavinos, Viños Vivos, Cuatrogatos Wines, Vila Viniteca, Eclèctic Wines y hasta los queridos Zorzales cuando se van por ahí a sufrir y se traen de vuelta alguna fruslería. Citamos sólo a unos pocos porque por suerte son ya bastantes y creciendo, que es gerundio. Lo celebramos de la mejor manera, cogemos el petate, subimos a un autobús no muy enano  y nos plantamos en el burgo burgalés, donde cada dos años Alma Vinos Únicos monta una jornada en la que sus bodegas lo dan todo. Y nosotros a la altura, por supuesto.

Vamos allá, que somos multitud, hay montones que beber y pensamos ir de joya en joya empezando por Alemania con el Donnhoff Niederhäuser Hermannshöhle Riesling Auslese 2007 (Hermann Dönnhoff). Riesling de Nahe dorado de oro líquido. Dulce entre la miel y sus flores revolotea ligera una abeja jovial y pizpireta, que aunque tiene años es una reina y le queda tiempo por delante. Se niega a irse y nos trae una nube, porque sí, hoy la cosa va de chucherías de feria. 

Desde Pfaltz y con amor llega el Dr.Bürklin Wolf Gaisböhl 2015 (Dr. Bürklin-Wolf) a curar corazones. Bello durmiente al que despertamos con un beso en los morros y bien dado. Abre los ojitos y miran directos, sinceros y sin ambages. Con elegancia nos enseña que tiene personalidad mientras mordisqueamos unas pipas Facundo, que no son de este mundo.

Con el Georg Breuer Nonnenberg 2012 (Georg Breuer) se alían cuatro pagos de Rheingau que fluyen como un río lleno de vida. Piedros cítricos y jengibrosos acompañan en la orilla porque es largo y molón. Y como apetece entre chinorris nos comemos una bolsita de guisantes deshidratados con wasabi.  

De salto brincón nos ponemos en Italia para hacer una breve paradita en el Piamonte y probar el  Oddero Barolo Brunate 2014 (Oddero). Nebbiolo salvaje que corretea desbocado entre hierbas de monte indómito. Especias y frutos oscuros que se agarran para nunca marchar. Ajolá reencuentros dentro de un tiempo para disfrutar juntos y con unas cortezas de cerdo.

Olalá que a Francia se va

Viajamos ya a Francia, donde nos quedaremos a dar un largo paseo. Porque hay mucho bonito por allí, como el Pol Roger Cuvée Sir Winston Churchill 2008 (Pol Roger). Chardonnay y pinot noir en armonía perfecta. Sólida distinción en forma de esa larga caricia que deseas que nunca se acabe. Gurbujitas pequeñas de belleza infinita con unas patatas fritas y un pelín de pimienta.

No abandonamos el champagne, que nos llama André Clouet Un jour de 2011 (André Clouet). Blanco de tintas que nos traslada a ese París de boulangerie, baguette y croissant pidiendo mantequilla sin medida. Cremosidad y crunchi crunchi espumoso que paladeamos con un paquete de triskis. De los grandes, por favor.

En Jura nos espera el Cotes du Jura Vin jaune Chateau Château d'Arlay 1992 (Château d'Arlay). Uvas savagnin y chardonnay que nos muestran descaradas esos suelos llenos de bichitos marinos petrificados. Sal y brisa de longitud directa y untuosa. Meditamos y nos quedamos con unas palomitas de maíz.

Que cerca cerquita está el Tissot Château-Chalon 2011 (Bénédicte et Stéphane Tissot) dispuesto a dar guerra. Vin jaune de savagnin y en su clavelin. Intensidad y el aquel licoroso del que tiene peso y sabiduría. Aromático equilibrio con el recuerdo puesto en algunos frutos secos y nos decidimos por unos pistachos, que nos gustan muy.

Nos acercamos un ratito a Borgoña, cómo no, empezando por el Chablis Les Preuses 2014 (Domaine Julien Brocard). Blanco de bosques neblosos, ricos y cariñosos. Cabezota y bastante guapo se convierte en mil chiribitas resultonas. Lo bebemos un buen rato con ese pan de gambas que ni es pan ni lleva gambas.

Movemos ficha pequeña para ir a Morey-Saint-Denis con el Domaine Louis Remy Clos de la Roche Grand Cru 2008 (Domaine Louis Remy). Pinot noir entre árboles frutales y arbustos graciosos tras los que se esconde más de un bichejo. Ligereza de ciertopelo sedoso que nos da mimos y un poco de regaliz. Rojo, negro, o de los dos juntos y bien revueltos.

A su vera, el vecino Clos de la Roche Grand Cru Cuvée Vieilles Vignes 2016 (Domaine Ponsot) saca a pasear su fama y se debate entre ser divo o muso. Apariencia en las formas tras la que vemos que es cálido y cercano. Con suculencia y entre buenas vibraciones se baja del pedestal, que hay que hacer una degustación de gusanitos.

Antes de dejar el país galo, un alsaciano, olalá, el Gewurztraminer Hugel 2001 (Hugel & Fils). Innombrable de dulces de orejones, que goloso asegura que no es pesado, que le sobra acidez. Expresivo y dicharachero se pone unas gotas de perfume, porque tiene ante sí revoltijo con cacahueses, kikos y alguna pasa. Alpiste de nivel.

Vuelta a casa y piel de pollo

Volvemos a España, faltaría más, que nivel hay de sobra y aunque se nos escapan los minutos, comentaremos tres cositas de aquí. La primera y en la frente con el Leirana Mª Luisa Lázaro Albariño 2013. Gallego de Forjas del Salnés que aunque bebé, ya dice muchas palabras. Que es complejo y profundo. Que mira al Atlántico, hasta el horizonte, con calma y muchos muchos altramuces. 

Bajando y enseguida está el César Márquez Sufreiral 2017 (Bodegas César Márquez Pérez). Doce variedades del Bierzo con la mencía al mando y resultado conmovedor. Palpitante late que late hasta que esto se convierte en dislate. Caliza refinada y eléctrica y me pone una de bocabís

Terminamos con pena infinita y la alegría más feliz. La de llevarnos a los labios el Oloroso de la Riva (De la Riva). Sapiditismo vertical y directo. Concentración plus ultra entre salinos y caobas. Potencia delicada y hermosa que nos deja la piel de pollo mientras roemos unas almendras garrapiñadas.

Así decimos adiós. Agradecidos y emocionados por la generosidad de Paco Berciano, Maribé Revilla y todo el equipo de Alma Vinos Únicos. Besis de fresi, chicos, y hasta dentro de dos años… o dos semanas, que tampoco nos marchamos tan lejos.

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