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EN PRIMERA PERSONA / OPINIÓN

Violencia vicaria

15/06/2021 - 

Se llama violencia vicaria. Existe. Y acaba de golpear con una crueldad extrema nuestra sociedad a través de las menores Anna y Olivia.

Los maltratadores han asesinado a 39 menores desde 2013.

Se llama violencia de género. Existe. Y acaba de golpear con crueldad extrema nuestra sociedad a través de Rocío.

El terrorismo machista ha asesinado a 1.096 mujeres desde 2003.

Se llama machismo. Existe. Y golpea cada día, en todos los ámbitos de la vida, a la mujer por el hecho de ser mujer.

El patriarcado es el responsable de que en España una de cada dos mujeres hayan sufrido violencia a lo largo de su vida por ser mujeres.

Se llama negacionismo. Existe. Y me niego a tolerar como parte de nuestra democracia el discurso de ese tipo de gente sobre la desigualdad estructural que afecta a las mujeres.

Existe el machismo, existe la violencia de género, existe la violencia vicaria. Y existe la inaplazable necesidad de que como sociedad digamos basta. Basta de machismo, de violencias de género. Basta de tolerancia con los negacionistas, basta de soportar un día sí y otro también, el dolor que se infringe a las mujeres por parte del terrorismo machista.

Foto: EFE

Basta de debates partidistas estériles. En la lucha por la igualdad y frente a la violencia de género o se está por la igualdad, o se está con los maltratadores. Hay cuestiones que deben estar fuera del debate político porque no hay debate posible. No podemos debatir sobre la defensa de los derechos humanos, no podemos debatir sobre la lucha y los avances en igualdad, sobre la legislación para erradicar la violencia machista, sobre la educación en igualdad. No hay debate posible, porque poner en duda la lucha contra la violencia de género es ser cómplice del feminicidio. Hay que cerrar el paso al machismo y al discurso negacionista. Y hay que hacerlo ya.

Se llama violencia vicaria. Se llama violencia de género. Se llama machismo. Se llama negacionismo. Existen. Y debemos erradicarlas de nuestra sociedad.

Se llaman desigualdades. Existen. Y debemos erradicarlas: el techo de cristal, la brecha salarial, los acantilados de cristal, la violencia sexual, el maltrato psicológico…

Se llama igualdad. Debería existir. Y existirá porque es la revolución política pendiente que nos permitirá vivir de una vez en una democracia real.

Se llama feminismo. Existe. Y es el movimiento que debe impregnar de forma transversal nuestra sociedad para lograr la igualdad… Porque sin igualdad no hay democracia.

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