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tribuna de opinión

Visión de una Europa en la que todo se pospone

El economista jefe de Andbank lleva a cabo un ejercicio de observación sobre una Unión Europea... donde cada vez hay menos unión 

22/04/2016 - 

MADRID. Cuando uno mira a su entorno con actitud apreciativa y experimenta una sensación de presagio y transitoriedad, es que alguna cuestión importante no marcha bien. Este ejercicio de observación llevo haciéndolo un tiempo con nuestra querida Unión Europea (y cómo no, el euro). Y es que cada vez que me paro a apreciar lo que veo, más pulverulentas me parecen las cualidades del entorno. Vayamos con las preguntas incómodas. (Alguien las tiene que hacer). Ustedes deciden las respuestas, yo sólo les daré algunos datos. 

1. ¿Es la solidaridad Europea una farsa, y por lo tanto, la propia UE? (La respuesta no es insustancial, pues el proyecto de integración se basa precisamente en el concepto de solidaridad). Pues que quieren que les diga. Hace un año se le dijo a Grecia que si no obedecía ciertas reglas comunitarias sería expulsada de la Zona euro. Sin embargo hoy vemos como países fuertes de la UE incumplen la normativa de solidaridad en materias de flujos migratorios con fuertes controles fronterizos para defender sus intereses nacionales. No me estoy posicionando al respecto. Solo constato que las reglas comunitarias se exigen/aplican de forma arbitraria, y claro, eso deja el principio de solidaridad a la altura de una caricatura. ¿Es eso grave? No lo sé. Hay quien pueda pensar que eso da alas a los euroescépticos y puede fomentar la desintegración. En fin. Ustedes deciden. 

2. ¿Existe un riesgo real de que se reintroduzcan los controles fronterizos? Pues depende. Si los miedos a una eventual 'inundación' migratoria no se calman, sí. ¿Se calmarán? Deben saber ustedes que esos temores son ya muy elevados, como lo demuestra un 'acuerdo' alcanzado con Turquía, cuya validez legal ha sido puesta en tela de juicio por muchos expertos. Por otra parte, el esfuerzo combinado para 'asegurar' fronteras parece que no va a dar sus frutos en materia de control migratorio (pues el presupuesto comunitario para estos fines es de 250 millones de euros. Un 'poco' menos que los 29.000 millones de US$ en EE.UU. destinados a la gestión de fronteras). Juzguen ustedes. 

3. Si va a haber una reintroducción de controles fronterizos de manera temporal, ¿Tendrá ello implicaciones serias? Según me cuentan, a corto plazo un coste inmediato de hasta 18.000 millones de euros, con el sector del transporte sufriendo la peor parte (hasta 7.500 millones), siendo el coste por tiempo (retraso y horas de trabajo) de hasta 5.200 millones según cálculos de la Comisión Europea. En total, hasta un 0.15% del PIB de la región. No parece mucho ¿verdad? Pero ahora voy a ir un poco más allá (lo que no significa que sea el escenario central), pero… si las fronteras se restablecen de una forma más permanente, ¿Podría eso tener un impacto serio? France Strategie habla de recortes en comercio dentro del espacio Shenghen del 10%, y Bertelsmann Stiftung habla de una pérdida en PIB de hasta 1.4trn€ en 10 años. (9% del PIB). Valoren 

ustedes. 

4. ¿Se acabarán difuminando los movimientos euroescépticos y el fantasma de la desintegración de la UE y del Eurogrupo? Muchos atribuyen el auge de estas corrientes a la cuestión migratoria, pero eso representa una visión muy parcial y reduccionista de la situación real. Creo no equivocarme al decir que el euroescepticismo surge por el descontento social que se alimenta de una situación de elevado desempleo y bajo crecimiento. Cualidades que fomentan la desconfianza 

tanto para la sociedad que más los sufre, como la sociedad que mejor se mantiene. Miren, yo no sé si los movimientos que defienden la desintegración acabarán difuminándose. Sólo sé que hoy veo lo siguiente: 

  1. En Alemania, la tercera fuerza política es anti inmigración, antieuro, y lo que es peor, en las últimas elecciones regionales ha forzado a los partidos centrales a dirigirse hacia posturas más extremas. Están, pues, consiguiendo cambiar el discurso de la política. Igualmente grave es que muchos líderes alemanes incluso atribuyen este fiasco político a las políticas de Draghi (que ofrece 'dinero gratis' que en muchas ocasiones se percibe que va a ser financiado con los recursos de los pensionistas alemanes). El efecto de esto ha sido muy contraproducente: Merkel y otros líderes han limitado el alcance de los compromisos con la UE. Una decisión que es vista por los europeístas como un freno –y quizás una reversión- de la integración. 
  2. Veo en Polonia otro ejemplo de este creciente 'nativismo' que está proliferando por Europa; con un gobierno nacionalista y altamente crítico con Bruselas, y por supuesto, dispuesto a incumplir la normativa de la UE en materia de inmigración. 
  3. O más grave todavía, veo a la liberal Holanda, donde el Partido de la Libertad manda en las encuestas y que triunfó en el referéndum de hace dos semanas al hacer campaña contra un acuerdo de libre comercio con Ucrania. O una Hungría rechazando frontalmente cualquier imposición que implique aceptar una cuota de inmigración. 
  4. Veo en España una falta de gobernabilidad, ruptura del bipartidismo, irrupción de partidos dispuestos a 'romper la baraja', elevado desempleo, una percepción exterior de corrupción endémica, etc. Factores que no ayudan a la idea de integración. 
  5. Veo a Portugal con un gobierno de coalición anti-austeridad (que es la nueva manera de autodenominarse euroescéptico). O una Irlanda también sin gobierno, pero con la suerte de que en este caso los principales partidos son todos pro-europeos, aunque también es verdad que los ajustados resultados obligarán a retrasar o incluso deshacer ciertas reformas. 

Ahora, ya pueden responder a la pregunta de si estos movimientos se acabarán descomponiendo o no. Hoy, parece que no. 

5. ¿Y qué me dicen del Brexit? Desde luego, si existe un catalizador para la 'desunión total' es éste. Sin embargo, la cuestión es muy ambigua de analizar. Hay tres escenarios, y cada uno tendría implicaciones meridianamente diferentes: 

  1. Gana el Brexit: Eso daría lugar a una durísima negociación de los términos de salida. Allanaría el camino para el resto de movimientos euroescépticos demostrándoles que existe un camino alternativo a la 'tenaza' de Bruselas. Mal escenario. 
  2. Gana la 'permanencia', pero por escaso margen: Puede ser más que suficiente para los euroescépticos para buscar, no una ruptura total con la UE, pero sí seguir el ejemplo del Reino Unido y buscar una relación más laxa con la UE, tal y como consiguió UK con su renegociación. Mal escenario. 
  3. Gana la 'permanencia' con un amplio margen: Eso sí sería un auténtico catalizador para la re-integración. Bueno para la UE, el Eurogrupo y el Euro. ¿Por qué? El resultado sería visto como una victoria de los pragmáticos británicos. Es decir, del pragmatismo. En tal caso quedaría fijada una de las cuestiones existenciales (UE sí o no), y permitiría re-dirigir el discurso político de muchos líderes hacia posiciones más “centristas”. Algo importante pues sólo queda un año para las elecciones en Francia y Alemania. 

6. ¿Existe el riesgo de una reedición de la crisis de flujos financieros intra-UE? Creo no errar si digo que los flujos financieros entre países de la UE constituye, hoy por hoy, la principal dinámica integradora en ausencia de grandes transferencias fiscales (aspecto, éste último, que parece no va a cambiar a medio plazo vista la creciente marea euroescéptica en el norte de Europa). Pues bien, sepan ustedes que la reciente re-domesticación de la financiación (bancos del sur dando crédito en el sur) se ha conseguido gracias al acceso de éstos bancos al dinero barato del BCE. Eso ha minimizado los efectos negativos de una ausencia real de transferencias financieras entre sistemas bancarios (debido a la fragmentación bancaria en la UE). La pregunta está servida. ¿Cuando se acabe la barra libre de dinero, que va a pasar si continúa la ausencia de flujos entre los sistemas bancarios de los países miembros? Sabiendo que tampoco habrán grandes transferencias fiscales (vistas las fuertes resistencias), pues casi mejor que no se acabe el acceso al dinero barato (podríamos tener un problema). 

7. Les he hablado de 6 aspectos que apuntan hacia una desunión, más que hacia una integración. Entonces, porqué no abandonar los tabúes y preguntarse directamente lo siguiente: ¿Pueden estas fuerzas combinadas llevar al desmantelamiento de la UE? Bien, parece que este riesgo no es trivial. Una firma de research de cierto prestigio situó ese riesgo en el 40%. Me pregunto cuánto de ése 40% está ya en precio. Creo que nada. Puede parece exagerado hablar de desintegración de la UE ¿Verdad? Sin embargo, los dos únicos factores que pudieran hacer revertir esta tendencia no parecen ser decisivos hoy. Hablo de (1) Una normalización política, y (2) Una re-integración de flujos. Del primer punto ya se pueden olvidar. Los cambios políticos en Europa han venido para quedarse un tiempo. Hablo de la proliferación de opciones políticas menos centristas.

Y del segundo punto, pues también podemos olvidarnos. No va a haber re-integración de flujos intra-UE. Ni transferencias fiscales, ni transferencias financieras. ¿Por qué? Precisamente el acceso a dinero gratis hace que a los bancos les cueste menos mantener sus “bad loans” en balance. Con todo, seguiremos teniendo activos dudosos dentro de los balances. Un escenario perfecto para que continúe la fragmentación financiera dentro de la UE. 

En fin. Una visión muy particular de una Europa en la que todo se pospone. Pero no se preocupen. La historia me ha enseñado que las naciones se comportan sabiamente… cuando han agotado todas las alternativas.

Álex Fusté es economista jefe de Andbank

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