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Las bodas vuelven a la Ciudad de la Justicia de València

30/05/2020 - 

VALÈNCIA. La normalidad se va instalando poco a poco en València. Buena prueba de ello es que en la Ciudad de la Justicia, la magistrada encargada del Registro Civil ha vuelto a poner en marcha la celebración de bodas civiles. Este viernes, diez parejas se dieron el ‘sí quiero’. Eran las primeras desde que se paralizaran los plazos en Justicia el pasado 14 de marzo.

El primer matrimonio post coronavirus ha sido el formado por Óscar y Mihaela quienes, antes de darse el ‘sí quiero’ llevaban once años juntos como novios. A la boda solo han acudido los padres de él porque aunque las ceremonias ya se celebran, las restricciones de público a las mismas está ahí, pues seguimos en fase 1, y ellos han decidido hacerlo en la intimidad.

En la puerta de la sala donde acaban de unirse en matrimonio, ambos comentan: "Sí, nos hemos casado, pero no habrá banquete. Cuando empezó todo esto del estado de alarma decidimos suspenderlo todo por si acaso. Ya lo haremos en agosto, si podemos".

Óscar y Mihaela, con los padres de él. Foto: VP

Explican que desde el Registro Civil les llamaron para saber si querían seguir adelante con el enlace o posponerlo. Esta pareja dice que decidieron seguir con la fecha inicial porque Mihaela es de Rumanía y “para poder casarnos tuvimos que pedir muchos papeles, algunos de ellos al consulado, y nos daba miedo que perdieran la validez y nos tocara empezar desde el principio otra vez”.

Rafa e Inma

Junto a ellos, esperando su turno, están Inma y Rafa. La pareja ha venido con sus padres, hermanos y sobrinos apurando el número máximo de diez personas que pueden estar allí, aunque dentro, a la sala, solo podrán entrar la pareja que se casa y los dos testigos.

Igual que a la pareja anterior, a Inma y a Rafa también les llamaron desde el Registro Civil para preguntarles que qué querían hacer con la boda. Tras doce años como pareja no se lo pensaron y dijeron que se casaban aunque luego no pudieran celebrarlo con los amigos. "Ya lo haremos", dicen.

Rafa e Inma. Foto: VP

Para Inma no ha sido nada fácil el confinamiento, explica que ha tenido incluso hasta taquicardias porque tanto Rafa como sus padres son personas de riesgo y, esta boda es la segunda vez que lo intentan. "Ya perdimos las primera fecha y hemos anulado todo, pero al tener este día hemos decidido dar el paso y casarnos". Rafa dice, medio en broma: "He ahorrado dinero porque nos devolvieron todo lo que habíamos pagado al salón".

Ambos añaden que están deseando que se pasen las fases, y todo mejores, para poder reunirse con el resto de la familia y los amigos para poder, todos juntos, celebrar a lo grande su boda.

El Registro Civil

En la puerta está el funcionario quien va llamando a las diferentes parejas que allí esperan para pedirles la documentación necesaria. Dice que aunque muchas parejas han decidido anular las fechas que tenían previstas para casarse, otras muchas han decidido seguir. Explica que diez bodas “está muy bien, son muchas, más teniendo en cuenta el panorama”.

Mientras habla con Valencia Plaza, una anciana trata de convencerlo de que la deje entrar a ver cómo se casa una pareja. El funcionario, muy amablemente le dice que la sala no puede albergar a más personas por razones de seguridad, ya que no están al aire libre. La mujer lo vuelve a intentar y él, con todo cariño, le vuelve a explicar la situación. Finalmente la mujer se ríe y dice: "Lo tenía que intentar", a lo que el funcionario le devuelve la sonrisa, y le responde: "Claro que sí, mujer".

Rafa e Inma, con un sobrino. Foto: VP

La cara del funcionario es de felicidad pues la juez con la que trabaja y él han vivido el coronavirus muy de cerca. Ellos eran los que cada día firmaban las actas de defunción de los enfermos de covid-19. Las únicas bodas que han celebrado en el confinamiento eran las conocidas como in artículo mortis, es decir, las que se celebran porque uno de los contrayentes tienen una enfermedad terminal o muy poca esperanza de vida. Por eso, algo tan habitual como las bodas civiles antes del confinamiento, este viernes han sido motivo de alegría para todos los trabajadores del Registro Civil. Por fin han vuelto las sonrisas a la Ciudad de la Justicia.

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