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secretario de organización del psoe

Jose Luis Ábalos: Del barro a la cima

Donde muchos vieron un entierro político, él vio una oportunidad. Levantó la bandera de Pedro Sánchez y le guio hacia una de las victorias internas más estruendosas de la historia del PSOE. Ábalos dejaba las luchas en el barro para jugar en grandes ligas como 'número dos' del Partido Socialista. Hábil, desafiante, taimado y, sobre todo, difícil de matar

26/04/2018 - 

VALÈNCIA.-José Luis Ábalos Meco (Torrent, 1959), el político valenciano con más poder en la capital de España, 'número dos' del PSOE, recibe a Plaza en su casa situada en un viejo edificio sin ascensor de la avenida de la Constitución de València. Lleva 31 años en este barrio aunque ahora pasa más tiempo en la capital, por lo que confiesa que está planteándose el traslado definitivo con su familia a Madrid. «Aquí estoy desde 1987, pero mi infancia transcurrió por la Gran Vía y también en la calle Gil y Morte», relata Ábalos sin ocultar su ascendencia más pequeñoburguesa que obrera. Afirma que no era mal estudiante: «Iba a una academia de pago y era de los primeros de mi clase». ¿Y por qué no un colegio público? «Mis padres preferían situarse fuera de los recursos del régimen; tenían cierto comportamiento clandestino (ríe). La verdad es que la academia tampoco podían permitírsela y siempre había reclamaciones del dueño por impagos», narra.

El joven Ábalos se empeñó en seguir estudiando y se matriculó en el instituto Cid Campeador, actividad que compatibilizaba con un trabajo en una tienda de souvenirs frente a la Plaza de Toros. «Cuando llegué a COU trabajaba en una gestoría y cuando terminaba a las siete de la tarde me iba a clase. Puedo decir que soy cotizante de la Seguridad Social desde el año 75», subraya, para añadir que ayudaba -junto a sus siete hermanas, él era el penúltimo- en el negocio de muñecas artesanales que tenían sus padres. «Éramos una especie de familia-empresa que vivía en una casa-taller en la calle Taquígrafo Martí». Su padre fue torero, Heliodoro Ábalos 'Carbonerito' -era originario de Carboneras de Guadazaón (Cuenca)- y de sus tardes cuelgan en el salón recuerdos de algunos carteles. «La guerra le impidió seguir. Yo no heredé esa afición, pero la verdad es que la estética de la tauromaquia sí que me llama la atención», admite. 

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Aunque le agradaba la historia, Ábalos se inclinó por estudiar magisterio: «Me decidí por lo más breve porque trabajaba y también porque ya estaba en las Juventudes Comunistas y quería cambiar el mundo. Teníamos la teoría de que esto se hacía desde las escuelas y en aquella época yo era muy aficionado a la obra de Makárenko, por lo que se juntaba mi gusto por la historia con la pedagogía y la transformación social». No llegó a explotar su carrera docente y, tras algunos trabajos no estables, le tiró más lo de intentar cambiar el mundo con la política en plena efervescencia. «Trabajé mucho tiempo en una gestoría y luego en información comercial. Viví la crisis de principios de los ochenta con un cierre patronal en el que fui el representante sindical y donde luego sufrí las represalias, dado que fui el único al que no contrataron en la nueva empresa. Era una época en la que ibas a trabajar e igual te encontrabas con la persiana bajada», rememora. Su recorrido laboral cobró otra dimensión cuando entró en el Gobierno Civil de Valencia en el año 1983, su primer puesto relacionado con la actividad política. Entonces ya estaba en el PSOE victorioso de Felipe González, pero como tantos otros en la Transición había empezado en el comunismo.  

*Lea el artículo completo en el número 42 de la revista Plaza

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