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RESTORÁN DE LA SEMANA

Ostras Pedrín

Un bar en el que tomarte una docena de ostras a las once de la mañana o a las seis de la tarde te reconcilia durante un rato con la vida

Por | 27/10/2017 | 0 seg

Efectivamente, eran las 18:30 y una pareja merendaba (es una suposición , puede que estuviesen desayunando) una docena de ostras y una botella de champagne. Esa imagen me puso contenta. Las siguientes tres horas las pasé dudando entre qué ostras pedir, francesas, valencianas, gallegas o asturianas (pidan francesas); si después del vermut me pasaba a la cerveza o al vino (primero cerveza, luego vino) o si nos abrían una lata de berberechos o nos cortaban unas huevas de maruca (maruca forever).  Tres horas en un bar como Ostras Pedrín sin otra cosa que hacer un viernes por la tarde es un regalo que les recomiendo se hagan alguna vez. 

El sitio tiene el sabor de los bares de antes pero llevado al presente. Trato amable, horario ininterrumpido, bullicio a ciertas horas y esos detalles que hacen de algo bueno, algo excelente. El local es precioso.  Y tienen salazones, ahumados, gildas, ostras de muchos lados y de muchas formas, latas de esas que salvan vidas, y ahora en temporada, también erizos. Súmenle una buena carta de vinos, cavas y champagnes y un vermut casero muy rico. Con la compañía adecuada y las conversaciones precisas, Ostras Pedrín lo que sirve no son aperitivos, sino puros instantes de felicidad. 

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