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SÍNDROME DE DESCOMPRESIÓN EN TORTUGAS

Un descubrimiento del Oceanogràfic remueve la ley de Pesca de EEUU

30/10/2016 - 

VALENCIA. La investigación valenciana tiene repercusión en el resto del mundo y esto es lo que han conseguido Daniel García y José Luis Crespo, dos de los veterinarios del Oceanogràfic, quiénes observaron que algunas tortugas bobas que recibían en el «Arca del Mar» para ser tratadas tras su captura accidental presentaban signos compatibles con embolia gaseosa o síndrome descompresivo.

José Luis Crespo recibe a Valencia Plaza en quirófano. Acaban de recibir una tortuga que estaba enganchada y el animal tiene signos de haber llevado un anzuelo. "Ésta lleva una lesión muy característica y lleva una red enganchada en la aleta que les genera una lesión, a veces incluso llegan sin aleta", asegura.

La tortuga es un animal resistente, el húmero no presenta ningún tipo de lesión y la posibilidad de supervivencia es alta. "Un delfín en las mismas condiciones estaría muerto", asegura Crespo. La prueba definitiva del síndrome descompresivo se obtiene mediante el tratamiento en cámara hiperbárica, para observar si remiten los signos clínicos producidos por las burbujas en sangre y otros tejidos. 

Esto es clave porque antes se creía que las tortugas capturadas por error y que luego soltaban estaban bien, pero lo cierto es que pueden morir horas después debido a este síndrome. Se trata de una tortuga que por tamaño debe tener unos 20 años y en el caso de morderle la mano podría partírsela. 

Le buscan la vena después de sedarla para poder pincharla. Bueno, en realidad se guían por referencias anatómicas ya que su piel gruesa no permite observarla. "A un perro se le ve la vena, pero a una tortuga sabes donde está y tienes que ir ahí". Crespo reconoce que los pescadores responden bien a sus directrices y gracias a su colaboración descubrieron esta enfermedad. 

(Fotos: EVA MÁÑEZ)

"Se había sugerido en cetáceos a través de unas maniobras militares pero en tortugas no se había descrito, sin embargo está matando a muchas tortugas alrededor del mundo", reconoce. El principal diagnóstico se hace radiografía y ecografía para detectar el gas que se hace en los vasos sanguíneos.

"Esta enfermedad la hemos descubierto nosotros y en Estados Unidos se hizo una modificación de la ley de pesca en base a ese descubrimiento", aseguraba. Con esta enfermedad hay tortugas que mueren enseguida, pero otras están aparentemente sanas y sin embargo les espera una muerte retardada. 

Se trata de un síndrome muy parecido a lo que se observa en buceadores si no hacen los tiempos de descompresión. "Esta tortuga ha tenido suerte pero hemos llegado a recibir animales vivos sin aletas aunque son capaces de vivir hasta con dos, siempre que estén en diagonal".

(Fotos: EVA MÁÑEZ)

"La gente tiene que entender que es mejor no devolver a los animales al mar ya que requieren cuidados. Es como si los animales por ser salvajes se recuperaran solos", lamenta. Mientras, utiliza corega, crema para fijar dentaduras postizas, porque los animales tienen que volver al agua y así consiguen que parte del tratamiento local les dure. "Luego la llevamos al centro de recuperación y las devolvemos al mar".

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