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La ciudad que cambia por dentro: Vitale cumple 15 años diseñando interiores 

"No nos preocupa el futuro, nuestra herramienta de supervivencia es la creatividad”

20/04/2020 - 

CASTELLÓ. Lástima. Con el confinamiento no podemos entrar a ver la sede en la que trabaja Vitale. Y es una lástima porque es de esos pocos espacios de los años 40 que han sido rehabilitados en Castelló. "Tendríais que ver la altura de los techos, el ladrillo antiguo, la carpintería... te dan un bienestar que no ofrecen los edificios actuales", nos cuentan, por teléfono. 

Establecidos en la ciudad desde 2005, Vitale se ha convertido en uno de los proyectos clave para entender la importancia del diseño de interiores. En su largo recorrido han sabido darle otro toque a espacios tan variopintos como las clínicas dentales, la peluquería de barrio o hasta un hospital veterinario. Pero también se han encargado de hacer un showroom en Foshan (China), de diseñar un espacio comercial de seis plantes en El Cairo o de darle forma al mobiliario expositivo del Museu de la Cerámica de l'Alcora. Un riguroso trabajo que hacen, según cuentan, sin que ello sirva como precedente para mostrar su estilo. No es otra que una oportunidad de plasmar la identidad de sus clientes. "No diseñamos para mostrar nuestra virtud como creativos", argumentan. Aunque es esta precisamente su mayor herramienta. 

Ahora, tras más de una década de recorrido, recordamos con Santiago Martín -líder del proyecto junto a Lucía Chover y Carlos Folch- el camino que les ha traído hasta aquí. Un trabajo que ha sido reconocido, entre otros, en la Venice Desing Week o en Cevisama. Y lo hacemos además, con algunos tips que el estudio lanza para ayudarnos a repensar el diseño de nuestras casas.

-¿Cómo recordáis los inicios de Vitale?
-Con la ilusión que tiene toda la gente cuando emprende y más siendo tan jovencitos. También la recordamos como una época con mucha inocencia. Trabajábamos desde casa porque no teníamos un espacio diferenciado y nos buscábamos la vida quedando por ejemplo con clientes en cafeterías. Esa falta de recursos se suplía con creatividad. 

-¿Hubo algún momento de tirar la toalla?
-Realmente no. Nosotros es cierto que no llevábamos demasiado tiempo trabajando cuando empezó la crisis de 2008, por eso, aunque nos vimos involucrados, lo aprovechamos para formarnos de nuevo. Retomamos con fuerza los estudios en varias disciplinas que después de varios años vimos que servirían para complementar nuestras carencias. Disciplinas que no controlábamos y que nos permitió reorientar nuestro negocio a las necesidades del mercado, ofreciendo un servicio más completo. Entonces, salimos muy reforzados. También, volvimos a diseñar producto, que era algo que teníamos aparcado y eso nos llevó a fabricar objetos con empresas valencianas y a ganar premios internacionales de diseño. Fue satisfactorio hacer todo esto a raíz de la crisis. 

-El diseño pasa constantemente por un proceso de cambio y renovación. ¿Cómo ha sido el vuestro?
-Nos formamos en comunicación y a partir de ahí le dimos una vuelta a nuestro servicio. Lo hicimos más fuerte y completo. Nos llevo a entender que el diseño no es algo de tendencias, porque nosotros tampoco tenemos un diseño propio. Diseñamos para sacar a la luz la identidad de los clientes y no para mostrar una virtud como creativos, que al final esa virtud se basa precisamente en sacar a la luz su identidad. 

-¿Cuál es el sitio para el que nunca os hubierais imaginado diseñar y habéis podido hacerlo?
-Pues por ejemplo el año pasado terminamos de diseñar el interior del hospital veterinario del Mar. Fue un proyecto muy bonito y muy exigente, porque tenía un programa de necesidades muy completo que nos obligó a generar una distribución muy ajustada. Diseñar para espacios médicos te limita mucho en cuanto al uso de materiales y precisamente por eso tienes que ser muy creativo. Fue el proyecto del año pasado que más nos motivó. 

También colaboramos desde hace años en la renovación del Hotel del Golf, uno de los hoteles más emblemáticos de la provincia y creo que el más antiguo al llevar abierto desde 1959. Es un negocio emblemático que tuvo hasta un premio de arquitectura y ahora tenemos que devolverle su esplendor poco a poco. 

-Si tuvierais que escoger solo uno, ¿a qué proyecto habéis sacado más jugo?
-Diría que los espacios para la salud. Hemos diseñado más de 6 clínicas dentales y son espacios muy especialistas que nos interesa por cómo has de generar una experiencia positiva o de bienestar en el usuario. Es muy interesante ver qué podemos aportarles para que el sitio les genere una percepción de tranquilidad o sensación de calma. 

-Y si tiramos de la lista de deseos, ¿qué proyecto os gustaría afrontar y todavía no se os ha encargado?
-Un hotel boutique. Nos apetecería, especialmente, que estuviera ubicado en un espacio con valor histórico o que fuera antiguo, para así poder rehabilitarlo. 

-Ahora que estamos confinados en nuestras casas le prestamos más atención que nunca a nuestro salón, nuestro balcón… y aparecen las carencias. Por eso, ¿cómo podríamos aprovechar -con los recursos tan limitados que tenemos- para sacar más provecho a nuestros hogares?
-En primer lugar proponemos aumentar la sensación de orden y de limpieza, porque el orden contagia bienestar. Es algo que podemos hacer todos y es barato. Quitar lo que estorba y lo superfluo permite sacar más provecho a los espacios, incluso aunque sea solo a nivel de percepción. Otra cosa que creemos que es interesante es el replantearse la ubicación de los objetos que ya tenemos. Otro cambio de inversión cero. Podemos trasladarlos a otro sitio, de una habitación a otra, dándoles la oportunidad de funcionar de una manera diferente. O incluso llevarlos cerca de la ventana. Coger el sofá y acercarlo a la luz. Cosas muy simples que harán que ese espacio lo disfrutemos desde otro punto distinto. 

-¿Vale cualquier zona de la casa como oficina? Seguramente también necesitemos algunos tips para convertir la cocina o el dormitorio en un lugar de trabajo productivo. 
-Es importante trabajar en condiciones saludables. En un sitio donde la higiene postural, la armonía de la silla y la mesa sean buenas. No nos pongamos a trabajar en cualquier sitio. Tiene que haber una ergonomía y un orden, porque solo los espacios ordenados nos devuelven la tranquilidad. También es importante que tengamos todo a mano, para no distraernos buscando. Y otra cosa importante es la buena iluminación, tanto por el día como por la noche para no tener fatiga visual y dolores de cabeza. Además, hace falta crearse un espacio aislado. Si tenemos que estar en el salón con los niños, al menos tenemos que acotar nuestra zona de trabajo. Ponerle un límite ya sea con un mueble o con una sábana, pero que sirva relativamente para delimitar el espacio. 

-La crisis sanitaria está siendo una aceleradora de muchos cambios. ¿Cuáles van a darse con más rapidez en el diseño?
-Un cambio que ya estaba en proceso pero que ahora ha explotado de manera mediática es el de la revolución de los makers. Son muchos los diseñadores que están agrupándose durante la crisis sanitaria para generar productos. Y lo interesante es que estos son capaces de autoabastecerse, de generar productos propios sin recurrir a nadie. La autosuficiencia también viene muy dada con los valores de la democratización de la información y por eso va a seguir accelerando el sector. 

Por otro lado, también se va a intensificar la mirada de nuevos procesos artesanos y de proveedores locales. Se va a trabajar más con los medios de la zona y los proveedores de toda la vida. Es tiempo de recuperar y aunque los diseñadores llevamos tiempo haciendo productos de esta forma, ahora va a haber mucho más localismo. 

-¿Teméis que con la crisis, el diseño de interior de un paso hacía atrás y sean cada vez más los pequeños comercios que descuiden la identidad de su marca por no verla como algo primordial?
-Los negocios pequeños piensan de manera pequeña. No suele ser fácil trabajar con ellos porque tienen una pequeña inversión, pero te diría que al contrario, en toda crisis los negocios que salen airosos son los que tiene una diferenciación real. Y para que las marcas y empresas se diferencien hace falta colaborar con los diseñadores. Una reflexión que nosotros extraemos de la crisis anterior es que esta te obliga a reducir riesgos. Los empresarios y los emprendedores necesitarán un valor añadido mayor y los creativos y diseñadores son los partners perfectos para desarrollarlo. Por lo tanto debe ser al revés, ahora se debe invertir más. 

-Aunque sobre todo diseñáis de puertas hacía adentro, también defendéis la estética exterior y global que tenga una ciudad. ¿Cómo podría mejorar Castelló su imagen? 
-Clama al cielo que se hagan esfuerzos para recuperar y rehabilitar el patrimonio que hay en la ciudad y que está descuidado. Hay mucho patrimonio que no es de un valor excesivo, pero es patrimonio y por ese motivo hay un valor en él. Pero si te das una vuelta por el casco antiguo hay muchos edificios modernistas y art decó abandonos, que muestran su peor versión. Se podría rehabilitar y ofrecer algo maravilloso. Está ahí y no le damos la oportunidad. Nosotros hemos rehabilitado recientemente un espacio de los años 40 para convertirlo en nuestra nueva sede. El potencial que tiene, la altura de los techos, el ladrillo antiguo, la carpintería... te devuelven un bienestar que no tienen los espacios actuales. Al final solo es un ejercicio de descubrir, porque tienen un alma y un valor que es una lástima que se pierda. En cambio solo veo carteles indicando que los edificios se van a caer, se van a tirar o que van a poner otro en substitución. Cuando estos son 50 veces mejor que lo se va a hacer en su lugar. 

-Habéis sobrevivido a alguna que otra crisis y seguro que no ha sido fácil asentarse desde Castelló. Por eso os planteamos que imaginéis cómo sería un futuro distópico para el sector (al que podríamos llegar con todo esta situación) y, en consecuencia, qué debería hacerse desde ya para evitar que pase. 
-No me preocupa lo que pueda pasar porque los diseñadores tenemos una herramienta básica de supervivencia, la creatividad. Es nuestra forma de reinventarnos, de poder adaptarnos al cambio y de poder sobrevivir a cualquier circunstancia. Pero es cierto que como diseñadores, debemos anticiparnos y estar muy despiertos para detectar cuáles son las nuevas oportunidades que ofrece el mercado. El cambio ya está, ya se está produciendo y nosotros tenemos la obligación de ser su motor. 

El problema es que muchas veces el empresario ve el diseño como algo superfluo, de chapa y pintura. No entienden que no es solo hacer algo bonito, el diseñador puede generar algo mejor. Lo que te puede dar este profesional es un vuelco en tu trabajo, una nueva forma de generar valor. Las empresas han de entender el diseño como una herramienta irruptiva que genera innovación, mejora la imagen y la comunicación y que, por ende, aumenta la reputación. No se trata de una colaboración puntual para hacer un catálogo de algo bonito, es la estrategia global de una empresa. 

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