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arte

Cortar y pegar: Ana Sansano crea nuevos discursos 'confinados' a través del collage

8/05/2020 - 

CASTELLÓ. Covid-19, confinamiento, cuarentena, estado de alarma, virus, bicho, higiene, novios, abrazos... ¿Qué sentido tienen ahora todas estas palabras por separado? En su unión solo nos recuerdan a una sola cosa: la pandemia con la que convivimos desde hace un tiempo. Pero, aunque parezca complicado, también pueden evocar a otras historias. "Hace un tiempo que recibimos el periódico en casa todos los fines de semana y aunque lo dimos de baja con el confinamiento ha seguido apareciendo cada sábado y domingo con muchas ganas de seguir informándonos. Pero, era terrible leerlo. Todas las palabras hablaban de lo mismo y con un tono super pesimista", explica la artista Ana Sansano que, cansada de seguir así, se decidió a destripar los periódicos que le llegaban a su casa para, a modo de collage, contar nuevas historias que, aunque siguen estando confinadas, suenan diferente.

La idea, que nació como consecuencia directa del hastío, ha derivado además en un proyecto mucho mayor. Sansano propone un trueque con su obra. Intercambiar cada uno de los 40 collages que ha ido confeccionando durante la cuarentena por cuatro alimentos que posteriormente donará a un banco de alimentos. "No creo que esta situación que nos ha tocado vivir sea una simple anécdota, así que pensé: estamos obligados a conservar de algún modo esto". Por eso, a partir del próximo martes día 12 expondrá las piezas en su estudio -ya habilitado para poder ser visitado- y dará comienzo a este especial intercambio. 

"Siempre les he dicho a mis alumnos que no vean los collages como una obra artística con poca fuerza. Hacerlos te abre la mente. Descontextualizas las fotos y los textos, los unes y acabas viendo la realidad de otra forma". En su caso, la creadora ha querido seguir además una metodología muy concreta que le ha supuesto más quebraderos de cabeza de los que puede parecer que tiene a priori una práctica basada en "recontar y juntar" letras. Para que la obra tuviera cierta uniformidad, cada pieza debía contener 40 letras o había de contar con la palabra 'cuarenta' y el número 40. "He querido quitarle fuerza a las noticias pesimistas, pero esto debe ser de alguna manera un recuerdo para que en los próximos años no olvidemos lo que ha pasado, por eso al final son conjuntos formado por 40 unidades, como la cuarentena", explica Sansano.

"Así, aunque al principio lo empecé a hacer sin ninguna pretensión, después me planteé que era una manera de obligarnos a mirar también por los demás, por quienes más lo necesitan. La esencia es que todos podemos ayudar en la medida de lo posible. No hace falta ser médicos o enfermeros, ellos son nuestros héroes ahora mismo, pero también podemos hacer alguna cosa y no irnos de vacío. Además es un recuerdo para toda la vida". Desde collages que recogen de forma cómica todos los "ni no ni no" que produce el ruido de una ambulancia, hasta otros que lanzan mensajes tan directos y rotundos como el de "cuatro hijos, 0 lectores" o "el Corredor Mediterráneo, dos años sin sentarse". Eso sí, ni rastro de la palabra Covid-19 hay en ninguno de ellos, para estos la artista ha preferido diseñar una caja hermética donde dejarlos encerrados.

Como a muchas otras creadoras, a Ana Sansano este break le ha sentado bien. Es verdad, la artista siempre se quejaba de que le faltaba tiempo y ahora ha tenido de sobra. Esa tranquilidad no ha significado que le hayan faltado encargos, los ha tenido también. Pero sí le ha permitido hacer otras cosas, tomar aire y replantearse su futuro. "Leí una entrevista el otro día al pintor Antonio López donde decía que su vida no ha cambiado ni cambiará, porque todos los recursos de primera necesidad siguen estando a su disposición. Es una gran reflexión para replantearnos qué es lo que necesitamos y lo que tenemos y a qué velocidad queremos ir". 

En su caso, la artista que compagina la pintura con la docencia, ya prepara sus aulas para reabrirlas la próxima semana y aunque nunca ha sido partícipe de poner horarios, esta vez sí tendrá que hacer una plantilla para asegurarse de que tan solo entren uno o dos alumnos a su estudio. "También creo que tendré que empezar a adaptarme al teletrabajo. Muchas estudiantes me piden tutoriales o que les haga clases online y otras aunque no me lo piden se que aún no estarán cómodas regresando. El presente es esto y todos nos hemos de adaptar".

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