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el sur del sur / OPINIÓN

Lo que viene este curso (político)

1/09/2019 - 

El curso político que arranca este lunes va a estar muy condicionado por la conformación del Gobierno central, si lo hay y, si no, por la repetición electoral. Pero se produzca esta circunstancia o no, hay otro debate de fondo, y que atañe por igual a casi todos los partidos, y diría que en las tres provincias de la Comunitat Valenciana: ¿habrá o no nuevos liderazgos? Esa es la gran cuestión que se va a cocer a fuego lento, pero que, con repetición electoral o no, empezará a perfilarse. Más allá de los congresos, la durabilidad del futuro Ejecutivo central, si lo hay, también ejercerá una influencia importante, pues la tensión en ambos bandos dependerá de la voluntad y las garantías de la estabilidad que exista. ¿Grandes acuerdos? Mientras no se asiente, de nuevo, el bipartidismo, si es que se asienta, no se producirá ningún consenso. Ni siquiera en financiación, y mira que sería fácil. Pero como lo de la conformación del futuro Gobierno es una incógnita a día de hoy, veamos cómo está el patio en los partidos.

PSPV-PSOE

La gran incógnita es saber si Ximo Puig abre, durante este mandato, el debate de su sucesión, al menos, en el partido. Otra cosa sería un mandato más en la Generalitat. Pero como esto queda lejos, si que es verdad que deben producirse relevos en las ejecutivas provinciales, a expensas de si los sanchistas quieren más protagonismo o no. El congreso del PSPV se debería celebrarse en 2022, pero en algunas provincias se han producido cambios: en Castellón, los socialistas gobiernan ahora en la Diputación, y habrá que ver qué rango que tiene José Martí en el organigrama del partido; y en Alicante, José Chulvi ha dejado su puesto al alcalde de Alcoy, Toni Francés. ¿Seguirá Chulvi al frente del partido? En Valencia, todo sigue igual desde que Toni Gaspar accediera al cargo, pero los sanchistas siguen controlando el partido. Aunque muchas decisiones se han producido por acuerdo, en el ámbito provincial, la última palabra ha demostrado tenerla siempre Ferraz. Y en cualquier momento, los sanchistas de la Comunitat podrían provocar o acelerar determinados relevos.

PPCV

Hay una cierta calma tensa en el PPCV, que posiblemente comience a despejarse a partir del sábado, en la cena que los populares celebrarán en Benidorm. Y la calma se puede calmar más o no, dependiendo de si hay repetición electoral, lo cual le vendría bien a la actual presidenta del PPCV, Isabel Bonig, que necesita tensión para reivindicarse y que la dirección nacional siga confiando en ella. De lo contrario, el devenir de los meses irá situando a cada a uno en su sitio: Bonig necesita tensión -y un buen resultado en una hipotética repitición electoral- porque el poder institucional del PP está en Alicante y Alicante tiene línea directa con Pablo Casado. Pero el PP tiene reconstruir las tres organizaciones provinciales. Quizás sea más fácil lo de Alicante porque el camino natural del presidente de la institucional, Carlos Mazón, sea el de ocupar la presidencia del partido, y que la etapa de Eduardo Dolón, alcalde de Torrevieja, sea un paréntesis tras la marcha de José Císcar. Lo de Valencia y Castellón es toda una incógnita.

Ciudadanos

A Ciudadanos le sucede algo parecido que al PP: Toni Cantó está en València, pero el poder institucional está en Alicante. Y la elección de asesores ha supuesto destapado una verdadera pugna por el poder interno. Cantó tiene carta blanca de Albert Rivera, pero no del aparato del partido: las áreas de Oganización (Emilio Argüeso) y de Institucional (Jesús Gimeno), anteriormente enfrentadas, se ha convertido en un verdadero lobby interno que demuestra que la organización naranja no es del todo monolítica. Y ojo porque Cantó no tiene el control de los 18 diputados de Cs en las Cortes Valencianas: es una advertencia que debe tener en cuenta a la hora de tomar decisiones y será más humilde en su forma de proceder. Y siempre y cuando la hoja de ruta de Rivera, de sorpassar al PP, no se trunque en una hipotética repetición electoral, porque de lo contrario se pueden destapar las hostilidades.

Compromís

Aunque ya hice referencia a los desafíos que tiene la coalición valencianista, la formación debe desgajar el poder institucional del orgánico, y que ambos trabajen coordinados, pero sin tutelas ni interferencias, al menos, a corto plazo. Y sobre todo, si hay repetición electoral. En Castellón, quizás ya nadie discute que el hombre fuerte es el conseller Vicent Marzà, pero en la provincia de Alicante, donde la coalición ha demostrado tener problemas con sus resultados en las grandes ciudades y en las comarcas del sur, debe comenzar a aplicar una nueva estrategia -algo asumido por todas las facciones- y dar más protagonismo a diputadas como Aitana Mas ante el nuevo rol de Mireia Mollà al frente de la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente. O compatibilizar los dos, cada uno en su campo de acción. 

En València y en la Comunitat, los de los liderazgos va para largo, aunque Compromís no podrá esquivar el debate.

Podemos

Con Rubén Martínez Dalmau en tareas de gestión, y con Antonio Estañ en la rampa de salida desde hace tiempo, todo hace indicar que la nueva síndica de Unides Podemos, Naiara Davó, asumirá el protagonismo en la formación morada. Ahora bien, si a Bonig la repetición electoral le puede beneficiar, a Davó la puede hundir como Podemos no salga bien parado del relato que se construyan alrededores de una investidura fallida de Pedro Sánchez con otra abstención del grupo parlamentario morado. La organización deberá jugar bien con los tiempos si no quiere quemar a una promesa de la política valenciana, y en la que se tiene depositadas muchas esperanzas para el futuro.

Vox

La organización futura de Vox es toda una incógnita. ¿Mantendrán únicamente las organizaciones provinciales? ¿Asumirán el organigrama autonómico que tanto detestan? El futuro de Vox dependería mucho de cuáles son sus resultados en una posible repetición electoral: si el electorado les sigue otorgando el papel de organización que ejerce de verdadero pepe grillo del PP, o si son un apéndice conservador dispuesto a integrarse en la organización popular en cualquier momento. 

Nada será definitivo en este curso político que ahora empieza. Pero sí que comenzarán a verse cosas. Y todo en función de si hay gobierno y cómo sea la gestión de la sentencia del procés catalán.

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