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entrevista

Ruth Sancho: "La poesía ha ganado con el estallido de poetas en redes sociales"

21/12/2020 - 

CASTELLÓ. Aunque había escrito versos desde bien pequeña, Ruth Sancho Huerga (Castelló de la Plana, 1973) no se decidió a retomar la poesía hasta que se mudó hace varios años a Nueva York. Escribir en inglés y en otro país le dio esa libertad que casi siempre se siente a unos cuantos kilómetros de casa, porque como reconoce la autora, no había nada que allí la identificara con su pasado ni con quien era. Pero esto era antes. Tras este paréntesis, Ruth Sancho regresó a España, trabajó como actriz y es autora de varios textos teatrales, como Azahares. Homenaje a Miguel Hernández o la obra Trip-T (I) Instalación de Poesía Interactiva Digital. Sin embargo, no fue hasta su participación, y victoria, en el Certamen Ateneo Mercantil de València de 2018 lo que le hizo retomar en firme su camino hacía la poesía. 

La castellonense acaba de publicar su primer poemario en castellano, Ausencias, un libro que, contrariamente a lo que sucedió en el pasado, le acerca más que nunca a sus raíces. La escritora se ha decido a ponerle letra al dolor de cualquier pérdida.

-En estos tiempos de incertidumbre y celeridad, ¿cómo recomendarías leer tus poemas?
-Espero que los lean con esperanza y positivismo. Las ausencias de las que hablo tratan desde la pérdida de un ser querido, la pérdida del amor o de las ilusiones. Pero aunque hay dolor y pena en todas ellas, es parte existencial del ser humano. Siempre vamos a tener a alguien ausente. Y en realidad no son ausencias verdaderas porque permanecen con nosotros para siempre. 

-Hay una frase que dice: "que importa sufrir si soy poeta". ¿Estáis acostumbrados los poetas a transformar el dolor en palabras o es lo que se espera de vosotros?
-El poeta transforma o rehace la realidad que vive. A veces es el amor, otras el dolor. En mi caso, empecé a escribir este poemario porque uno de los poemas, el que se llama precisamente 'Ausencias', ganó en 2018 un premio en València. Nunca antes había hecho un poemario en castellano, siempre lo hice en inglés, pero esto me animó a escribir en castellano y a hablar sobre ausencias.

Hay poemas que son totalmente inventados, porque mi experiencia en el teatro me ha ayudado a intentar aproximarme a realidades que no he vivido. Por ejemplo, hay un capítulo que habla de la pérdida de un hijo o de los bebés robados, un hecho que yo nunca he vivido pero que me imagino cómo debe ser. 

Aun así, también hay mucho de mi propio dolor. Tenía seis o siete poemas cuando decidí dejar el libro. Mi madre se puso enferma de cáncer y no fue hasta que falleció que sentí la necesidad de seguir escribiendo. Creo que es terapéutico hacerlo, no solo para los escritores, sino para todo el mundo. De hecho, se valoriza mucho a los artistas, pero todo el mundo puede expresarse y hacer poesía. 

-Uno de los versos que quizá mejor resume el libro es cuando dices que "es propio de la espina florecer". ¿No nos queda otra que intentar sobrevivir por el simple hecho de estar viviendo? 
-Exactamente. Al principio cuando sentimos dolor es como un cristal opaco que no nos deja ver qué hay detrás, pero la pérdida existe porque sino no existiría la vida. Solo nos queda convertir ese dolor en momentos felices y positivos. La esencia del amor está ahí. Además, creo sinceramente que si no existiera el dolor y la muerte no valoraríamos la vida. Por eso es propio de la espina florecer. 

-Como no podía ser de otro modo, la covid-19 se cuela en el poemario. ¿Ha sido la cuarentena uno de los peores remedios para alguien que está pasando por el dolor de una pérdida?
-¿Te digo la verdad? Gracias a la cuarentena yo me pude quedar en casa y escribir. La mayoría de poemas surgen en aquellos días porque tenía tiempo y fue eso lo que me ayudó.

-¿Qué emociones te asaltan cuando lees Ausencias
-No soy capaz de recitar el poemario. Hay cosas muy profundas. No me creo ni que lo haya escrito yo. 

-Además de poeta, eres dramaturga, actriz y profesora de inglés. ¿Es una utopía vivir exclusivamente de la poesía?
-Es una utopía sí. La poesía sé que no me va a dar de comer, pero me alimenta el alma. El cuerpo me lo alimenta mi trabajo como docente, que también me llena por dentro claro. Y por lo que respecta a actriz, lo voy dejando más apartado. Ahora me tira más la dirección y dramaturgia. Prefiero dejar paso a los más jóvenes y que ocupen los escenarios. 

-Así como los festivales de teatro o danza están totalmente asentados en las programaciones culturales municipales, encontrar recitales o festivales de poesía es más complicado. ¿Crees que es por miedo a arriesgar?
-Seguramente será por eso, aunque últimamente sí hay más festivales y encuentros de poesía. Gracias al universo la poesía está de moda. Hay de todos los tipos, de diferentes niveles de calidad, y para distintos tipos de públicos y de personas. 

-Con el estallido de la poesía en redes sociales, ¿se ha ganado o perdido?
-Sinceramente, la poesía ha ganado con este estallido de poetas en redes sociales. Es como si alguien dijera que a los deportistas de élite no les beneficia que más gente practique deporte. Por supuestísimo que les beneficia. Esas personas que hacen deporte van a ver competiciones. De la misma forma, estos escritores que han nacido de las redes sociales han logrado captar un público que igual de otra forma nunca se hubiera acercado a la poesía. Les aplaudo, porque de repente hacen un trabajo de docente, han conseguido acercar la poesía.  

-¿Se hace, sin embargo, únicamente poesía para decir "hola, soy escritora", sin un trabajo profundo detrás?
-Creo que no es tan fácil. La poesía tiene su camino, tampoco se trata de que uno haya escrito un poemario y de repente diga que es escritor. Puede, de hecho, que alguien lleve muchos años escribiendo, pero no haya publicado nada y sí sea escritor o escritora. 

Yo me considero escritora porque escribo, pero tampoco hay que darle mucha importancia a esa palabra. El poemario lo hice por necesidad. Me gusta pensar mucho en esa parte terapéutica del arte, porque para mí lo ha sido. 

-También formas parte de la organización de un festival de poesía, llamado PERA, donde no solo se hacen recitales. ¿Se sorprendería la gente de todo lo que se puede hacer con poesía?
-Por su puesto. Tenemos desde poesía interactiva, poesía visual, escénica, juegos digitales... Al tener ritmo, la poesía es como una hermana gemela de la música, puedes llevarla donde quieras. Son idénticas, pero lleva distinto traje.

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