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nueva apertura 

Abre Mestiza en el Cabanyal, un templo para los amantes de la verdura

Abren nuevos conceptos en el Cabanyal, un barrio más despierto que nunca y que mira al futuro sin miedo

Por | 25/09/2020 | 5 min, 23 seg

Hace unos días escribía sobre la apertura de sweet Marine, una pastelería totalmente vegana en el Cabañal. La semana pasada nos hablaba mi compañera Paula Pons del florecimiento del barrio a nivel gastronómico, y es que, menudo está siendo. Queda claro que nadie puede escapar de su olor a mar y del encanto de sus callejuelas. Quedaron atrás esos clichés que acompañaban a la zona, poco a poco te vas adentrando, descubriendo su esencia de barrio y la calidez de sus ventanas, y de repente te ves cenando por allí más de lo habitual.

Hace poco más de una semana abría sus puertas Mestiza, un restaurante totalmente plantbased en el barrio, o lo que es lo mismo, basado 100% en vegetales. Un local acogedor, sencillo y familiar, se yergue en plena calle de la Reina, allá donde antes encontrabas un clásico del barrio, 27 amigos o para quien le suene más, los alemanes. Un garito que sonaba a jazz desde hacía años. Uno de sus dueños, Flo, hacía 7 años que también formaba parte del equipo de otro clásico del barrio, el restaurante La Otra Parte, junto a su amigo David y Sofía, su mujer. Sobra decir que Mestiza huele a familia.

Y lo que viene ahora es pura magia. David, a quien el corazón se lo robó el Cabanyal hace años, se quedó sin remedio confinado en Tailandia. Flo, nativo de Alemania, se encontraba como muchos otros en la tesitura de tener que elegir si seguir a flote o abandonar el barco. Y en medio de la crisis que nos sobrevino, de la pandemia y de casi el apocalipsis para muchos, tienen la brillante y valiente idea de reconvertir el pub en un nuevo restaurante, un nuevo concepto. Deciden no solo mantener a flote el local, sino cambiarlo por completo y llevárselo a otro nivel. Y en medio de esta magia, David conoce en Tailandia a quién será la persona que diseñe la carta y que actualmente trabaja en cocina, Manu. Un cocinero vegano que se encontraba recorriendo el mundo se vio también confinado en el país asiático. Por este capricho del destino, Manu, visto aguado su plan de ser un wanderlust, dio un giro a sus planes y aunque la idea era venir a Valencia solo a elaborar la carta de Mestiza, terminó enamorado del mar, del olor a barrio y de la gente. No pudo evitar quedarse a vivir a la vera del mar y actualmente trabaja en las cocinas del restaurante. Así nace Mestiza, fruto de una suma divina de “casualidades”, ahora hermano de La Otra Parte.

Un nombre y una carta del mundo

¿Y por qué Mestiza? Porque es una suma de todo. De aquí y de allá. De Valencia, de Alemania y de Portugal en honor a Sofía, la tercera socia del proyecto. Porque es una mezcla que se ha convertido en familia, algo que se ve reflejado en cada uno de los platos de la carta. Cada plato es una mezcla, cocinada a fuego lento, casera, con cariño.

Los tacos de jackfruit con guacamole, brutales. El queso que los corona hasta me hizo dudar, algo que no me había pasado nunca. Que si era vegano pregunté, cocina confirmó que sí, encima casero. Increíble. Seguimos con el ceviche de setas, que por cierto, llevaba meses pidiendo al mundo que alguien lo incluyese en su carta. Encontramos en su pizarra las bravas con salsa chipotle, mini arepas de boletus, escabeche de remolacha sobre pan de centeno, las albóndigas de la abuela thai que son todo un triunfazo y las pakoras indias con romesco amarillo, entre otras tantas tapas. Porque en principio son, y serán, tapas. Y aunque ahora han empezado con unas 10, la idea es seguir ampliando y probando. Y como colofón, los postres, también caseros. La guinda sin la que una comida fuera de casa no es comida.

No hay gran secreto. Comida que sepa a la de siempre. No quieren platos complejos ni que griten ser solo para un público cerrado, es para todos. Verdura bien cocinada. Punto.

¿Y por qué plantbased?

Me confiesan que les costó decidirse, que alguno de ellos lo tenía muy claro pero que también había dudas. Pero al final terminó por ganar la experiencia 100% vegetal. Ya sea porque es inevitable ignorar los sabores de la verdura cuando viajas al continente asiático o bien porque te cruzas allí con tu futuro chef. Lo que estaba claro es que había que dar un paso mirando al futuro, y más saliendo de una crisis como la que habían vivido. Había que romper barreras, porque son el primer restaurante proclamado como plantbased en la ciudad. Y lo mejor, lo que más me flipa de toda esta historia, es que ninguno de ellos es vegano o vegetariano. Sofía sí lo había sido en el pasado y David ha reducido su consumo de carne, pero nada de etiquetas. Y es que ahí está parte de la clave, al menos por ahora. Es un poco agridulce, pero considero este es uno de los motivos por los que muchos locales se quedan a mitad de gas y por el que a Mestiza le auguro, probablemente, un grandísimo futuro. No siempre será así, no hay una estadística, pero cuanta más flexibilidad muestran los restaurantes enmarcados en el mundo veggie, más posibilidades hay de que entre a probar cualquier persona. Porque las etiquetas, a veces, asustan. Y ponerse la bandera de vegano en muchas ocasiones puede ser tu mayor enemigo.

¿Para quién es? Para todos. Para compartir, eso sí. Allí vas a picar un poco de todo, no esperes platos individuales. Como decía antes, aquello es familia, y familia es compartir. Les puedes encontrar con la cocina abierta los jueves y viernes por la noche y los sábados y domingos desde las 13h hasta la noche. Y no descartan los desayunos en un futuro.

Sobra decir que hay que probarlo.




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