OBITUARIO

Adiós a Charlie Munger, 'sapere aude' del llamado oráculo de Pasadena

1/12/2023 - 

VALÈNCIA. Estoy bastante seguro de que fue en los primeros meses de 2013 cuando supe de la existencia de Charlie Munger por primera vez. Supe de él leyendo sobre Warren Buffett y supe de este último a propósito del autor del libro de El Inversor Inteligente, Benjamin Graham. Dos años después, era mayo del año 2015, yo estaba subiendo una grada en busca de mi asiento en el Annual Meeting del Centurylink en Omaha, con motivo del 50 aniversario de Berkshire Hathaway. Por entonces había podido leer bastante sobre la figura de este polímata con quien Buffett no dudó en compartir públicamente y de forma sucesiva el crédito de su conglomerado: “Berkshire Hathaway no podría haber llegado a su estado actual sin la inspiración, la sabiduría y la participación de Charlie”.

Nació en el año 1924 en Omaha, lugar de nacimiento también de Buffett, aunque era conocido como el oráculo de Pasadena, dado que California fue su destino para estudiar meteorología tras sus estudios de matemáticas en Michigan y su carrera en el ejército. Posteriormente llegaron más estudios, de derecho en Harvard, y a sus cuarenta, y con una larga carrera a sus espaldas, participó en la gestión de diversas empresas en las que la inversión y la abogacía iban de la mano. Desde 1978 se unió formalmente a Berkshire Hathaway en calidad de vicepresidente y, desde entonces, su destino quedó ligado al del otro oráculo, el de Omaha. Son varias generaciones las que no entendieron a Buffett sin Munger o a Munger sin Buffett. Tuvo una vida larga que no llegó al siglo por un mes y unos días, y junto con las oportunidades no le faltaron los sacrificios y el sufrimiento de haber tenido que enterrar a un hijo joven o perder un ojo en una operación.

De Charlie, Bill Gates dijo que era el pensador más vasto que había conocido y Tim Cook que era un titán de los negocios, el observador más atento del mundo que le rodeaba y que había ayudado a construir una auténtica institución estadounidense, refiriéndose a Berkshire. Además, la figura de Munger fue inseparable de la de Benjamin Franklin, al que tanto admiró y del que tanto aprendió. Si algo compartieron fue el aprecio por el humor inteligente, el espíritu crítico, un hambre inagotable por el conocimiento y una gran capacidad para moverse interdisciplinarmente con el largo plazo siempre en la mirada. Cuando visité Filadelfia hace un año entendí mejor esta fascinación. Tal vez por esta razón mi souvenir de aquella conferencia en 2015 fue Poor Charlie’s Almanack: The wit and wisdom of Charles T. Munger. Este libro de gran formato nos inspiró a muchos para seguir acercándonos a la ciencia social económica con rigor, esfuerzo y también con humor. En esta línea podría enmarcar el artículo Así es la bolsa: sube por la escalera, baja por el hueco del ascensor, que escribí solo un año después y en el cual destaqué la importancia de conocer los sesgos del comportamiento humano para invertir y para la vida.

“Si la gente no se equivocara tanto, nosotros no seríamos tan ricos” dijo en una de sus intervenciones Munger ante los más de 40.000 espectadores que le observaban ese día de mayo de 2015. De esta manera había explicado el funcionamiento de la bolsa y de los mercados en general. Una parte vende, otra parte compra. No puede haber compra sin venta, ni al revés. Quien está más y mejor informado, quien estudia y trabaja más, tiene las de ganar. Porque el principal riesgo de un activo, como repitió una y otra vez en multitud de foros, no es la volatilidad del precio del activo, sino el hecho de que se deterioren los fundamentales del mismo, su valor. Porque Munger siempre tuvo claro que acertar era algo inalcanzable pero minimizar el fallo sí que era posible. Lo primero nos podría generar frustración y bloqueo, lo segundo nos motivaba y nos permitía mejorar cada día. Munger sabía que caminábamos, como dijo Newton, a hombros de gigantes y era un buen conocedor de la máxima horaciana, popularizada por Kant, 'sapere aude'. Atrévete a saber.

Miquel Boix es profesor del Departamento de Economía y Empresa de CEU UCH

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