la nave de los locos / OPINIÓN

Alberto habla español en la intimidad

Aznar hablaba catalán en la intimidad, y Feijóo el español. El líder del PP presume de no haber empleado nunca el castellano en público, cuando fue presidente de la Xunta. ¿Será un tapado del nacionalismo periférico?

12/06/2023 - 

Sostienen los cronistas barceloneses que al discreto Alberto se le puso cara de presidente en su reciente encuentro con la putrefacta burguesía catalana. Los no muy versados en la materia desconocemos cuáles son los rasgos propios del rostro de un presidente, y nos gustaría, si hubiera ocasión, que nos los explicaran.

Nada hay nuevo en el proceder de los líderes conservadores. Es costumbre inveterada que rindan pleitesía a las grandes empresas del Principado. Necesitan su bendición en el camino hacia el poder. Lo hizo el adusto Aznar, lo repitió el ladino de Mariano y lo ha hecho el discreto Alberto.

El líder de la derechina quiso congraciarse con los prebostes del Cercle d’Economia con guiños al catalanismo. No habla catalán en la intimidad, como Aznar, pero podría estar en ello. Quien estudia inglés a toda prisa puede reservar un hueco con su profesor particular para chapurrear la lengua de Joan Maragall.

En su deseo por reconstruir puentes con la burguesía que facilitó el golpe de Estado en 2017, don Alberto calificó de “patriotas” a los catalanes porque, dijo, “son los más espléndidos de todos los españoles”. ¡Qué cosas se oyen antes de unas elecciones!

Errores del PP en Cataluña

Como cabía temer, Alberto reconoció errores de su partido en Cataluña, errores que siempre son de comunicación o tal vez van más allá, por ejemplo, haber escogido a Cayetana, diputada por Barcelona, como portavoz en el Congreso. 

Pero todo lo mencionado es el guion previsible de un líder conservador que hace acto de contrición ante un auditorio que nunca lo votará. Fue llamativo que, durante su encuentro con los burgueses de l’Eixample, eludiese la discriminación del castellano en la Cataluña oficial, y en particular en la educación, donde la Generalitat se niega a cumplir las sentencias que le obligan a escolarizar a los alumnos en un ridículo 25% de horas lectivas. El PP dice que reforzará la Inspección Educativa para que ese ridículo porcentaje se cumpla. ¿Cuánto vale una promesa de este partido? Somos gatos escaldados.

En su deseo por darse el pico con los representantes de la burguesía catalana, la misma que apoyó a Primo de Rivera y Franco, el señor Feijoy –como así lo llaman, maliciosamente, sus adversarios ultras– afirmó con orgullo: “En Galicia, en público nunca me he expresado en castellano”.

Como no sabe inglés, se deduce que siempre habló en gallego durante los trece años que fue presidente de la Xunta. El castellano lo reserva para la intimidad. Cabe suponer que algún votante del PP gallego tenga el español como lengua materna. Que su presidente se negase a emplearla en actos públicos supone un desprecio hacia los castellanohablantes de aquella región y da pábulo a los rumores de que el discreto Alberto es un nacionalista gallego tibio, además de socialdemócrata. No sabemos que es peor, si lo uno o lo otro.

No hacerle la vida imposible a la gente

“DON ALBERTO ABOGA POR UN “BILINGÜISMO CORDIAL”. ¿PONDRÁ FRENO AL ARRINCONAMIENTO DEL CASTELLANO EN LAS COMUNIDADES BILINGÜES?”

Don Alberto aboga por un “bilingüismo cordial”. Veremos en qué queda esto si algún día gobierna. ¿Pondrá freno al arrinconamiento del castellano en Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia, Baleares y Comunidad Valenciana? ¿Hará cumplir las sentencias? ¿Permitirá que ciudadanos procedentes de regiones castellanohablantes puedan ganarse la vida como empleados públicos en comunidades bilingües? Porque esto va de no hacerle la vida imposible a la gente que quiere salir adelante. La lengua, en esas regiones, se utiliza como barrera laboral y, además, como instrumento al servicio de la construcción de países que no son España.

El morenazo Mazón deberá decidir cómo aplica ese “bilingüismo cordial”. En la campaña electoral, el futuro presidente de la Generalitat acusó al Gobierno de don Ximo de emprender un procés en esta Comunidad. Nada más cierto. El empeño de los nacionalistas valencianos, con la anuencia del socialismo indígena, ha sido avanzar en la catalanización de la sociedad valenciana. Para ello se puso a un independentista, el torquemada Marzà, al frente de la Conselleria de Educación.

¿Tendrás el suficiente coraje, Mazón, para tumbar la política lingüística del anterior Consell? Esa política, bajo el engañoso manto del plurilingüismo, ha marginado el castellano en la enseñanza pública y en gran parte de la concertada. Hoy el uso de la lengua común de los españoles es irrelevante en la educación infantil y primaria, y va camino de serlo en la secundaria. Esa es una de las causas del fracaso escolar.

Si la derecha finolis cree que le bastará con bajar los impuestos y enderezar el rumbo de la economía se equivoca. No son los tiempos de Aznar y Rajoy. La defensa de los derechos de los castellanohablantes es prioritaria. Actúen, políticos conservadores, en la enseñanza y la cultura para salvaguardarlos. Y si no lo hacen, dejando que todo siga igual, prepárense para volver a la oposición en cuatro años. Significaría que el PP, fiel a la tradición, nos ha vuelto a traicionar.    

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