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EL INVERSOR ESTÁ DESNUDO / OPINIÓN

¿Alertas tempranas?

9/10/2019 - 

VALÈNCIA. Recuerdo solo dos crisis importantes, capaces de provocar un cambio de paradigma en la manera que entendemos los mercados. Ambas tuvieron alertas tempranas muy concretas para quien quisiera verlas. Hace 20 años, la sinergia de distintas tecnologías abrió un mundo desconocido de comunicación y de comercio. Internet era un mundo de posibilidades y de rapidísima escala, y una empresa podría adquirir presencia global con apenas recursos.

El momento no era el adecuado: ni el consumidor medio estaba preparado para comprar por Internet, ni las infraestructuras permitían a todos los negocios escalarse por igual. A esto hay que sumar la picaresca que aparece siempre que hay una idea deslumbrante: mil negocios empezaron a apellidarse 'punto com' para aprovechar la ola.

El resultado de una idea ilusionante que llega antes de tiempo es casi siempre el mismo: se pagan promesas y se obtienen realidades. La burbuja que se vivió en aquel momento (como se refleja en el siguiente gráfico del Nasdaq 100) devolvió a la Tierra a todos aquellos que habían olvidado que detrás de una acción hay una empresa que debe ganar dinero, y esto se hace resolviendo un problema a sus clientes de forma económica y conveniente. Todo lo demás es un añadido.


La alerta temprana fue una desconexión enorme entre expectativas y realidad, con un motor acelerando a fondo por un puente que no había terminado de construirse. Sin embargo, el paradigma cambió para siempre: Internet había llegado para quedarse y, tras la purga inicial, se asimiló que Internet era una herramienta muy poderosa al servicio del negocio.

Hace 10 años vivimos otra clase de epifanía: la primera crisis se enfrentó con una importante bajada de tipos, lo cual provocó un tremendo apetito por el endeudamiento. Eran otros tiempos. Los bancos de inversión tenían un negocio perfecto prestando a cualquiera a cambio de tipos altos y de una garantía “que nunca bajaba” (los inmuebles), y nadie se quiso quedar rezagado en la carrera. A esto se le añadió una nueva capa de apalancamiento: la titulización de préstamos de mala calidad para volver a vendérselos al público como si fueran de buena calidad. Mientras esto ocurría, alerta temprana: desconexión entre el ciclo económico, que aflojaba, y los motores de la banca de inversión, que escupían fuego.

Un endeudamiento descontrolado

El resultado lo conocemos bien: no había un control del endeudamiento global que se estaba asumiendo, así que cuando esa desconexión creció se produjo un terremoto de quiebras multiplicado por el apalancamiento que colapsó la economía global. De nuevo la alerta temprana llega en forma de desconexión entre fondo y forma, entre la percepción y la realidad. Puede parecer algo técnico, pero gracias a ella cambió la forma en la que se evalúan los riesgos sistémicos globales, se desarrolló la titulización y nació el Bitcoin.

Y llegamos al día de hoy. Si uno analiza los principales indicadores, el mundo crece. Además, lo hace sin inflación y con poco desempleo, que es lo deseable. EEUU lidera este mix ideal, Europa no está tan bien, pero en conjunto la imagen parece ideal. Sin embargo, hay motivos para la precaución por esa desconexión que hemos citado en los dos casos anteriores.

1) Crisis subprime, hoy.

No es un error: el segundo mayor gasto del consumidor después de la vivienda es el automóvil. Las financiaciones en este sector bajaron el listón como en su día las inmobiliarias, y empezaron a prestar a clientes subprime. El resultado es que estamos con las tasas de impago más altas desde 2009.
 

Por sí solo no es preocupante, como suele ocurrir. Unido a otros factores, puede ser letal.

2) Un cambio en la hegemonía global

La única razón por la que la FED bajó tipos en el último FOMC es por la 'guerra comercial'. Ninguno de los datos macro que se monitorean lo justificaba. Y es que estamos asistiendo a una batalla dentro de una guerra más grande: el sorpasso de China a Estados Unidos como primera economía global (ya es del tamaño de Europa). 

Mientras esta guerra no termine, EE UU utilizarán toda la munición de su arsenal económico para mantener o ampliar su distancia tecnológica y financiera frente a un país que no piensa en elecciones, piensa en generaciones. Esto siempre ha sido una receta para las crisis, porque en modo de urgencia no se valoran los riesgos adecuadamente.

3) Burbujas inmobiliarias

Tenía que pasar. Los tipos de interés ultrabajos que estamos viviendo -unidos a distintos factores que de por sí no serían peligrosos- han provocado serias burbujas inmobiliarias en ciudades de primer orden. Según el último informe de UBS, hasta 7 grandes ciudades estarían ya en zona de burbuja:


4) Gestión pasiva

Por primera vez, en EE UU hay tanto dinero en fondos de inversión activa como en pasiva. Ante los decepcionantes resultados de los gestores activos -unidos a sus altos costes-, año tras año las gestoras de ETFs o fondos de inversión cotizados captan miles de millones de dólares al día.


Conviene recordar que ya tienen la mitad de las acciones a nivel global, y que no hay fundamentales, cifras o informes guiando las decisiones de compra y venta: tan sólo prometen la réplica de un índice, con sus pros (eficiencia) y con sus contras (un activo ciego ante una crisis).

Por separado, ninguno de estos factores parece sistémico. Unidos, volvemos a tener un castillo de naipes soportado por el crédito, el cual a su vez se apoya en unas garantías cada vez menores, con valoraciones cada vez más altas, y en un momento en el que el mundo desarrollado tiene que seguir imprimiendo dinero para que la economía occidental no se deje adelantar por China, que crece al doble que nosotros. Si esto no es una alerta temprana, mejor.

Alejandro Martínez
Alejandro Martínez es socio director de inversiones y cofundador de EFE & ENE Multifamily Office

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En ningún caso la presente publicación supone una recomendación personalizada o informe de inversión. Es un artículo meramente informativo. Bajo ninguna circunstancia podrá entenderse que el presente documento constituye una oferta de compra, venta, suscripción o negociación de valores u otros instrumentos. Su autor por tanto no responde  bajo ninguna circunstancia por la utilización o seguimiento del mismo.

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