VALÈNCIA. A poco más de una hora en coche desde Valencia, en la comarca de Los Serranos y rozando la frontera con Teruel, encontramos la población de Alpuente, un destino verdaderamente fascinante. Lo tiene todo para quienes buscan adentrarse en la historia y viajar hasta el Jurásico y Cretácico, hace más de 100 millones de años; para quienes buscan admirar la impronta de las culturas que la poblaron; y para aquellos que disfrutan ante la inmensidad de los paisajes de interior.
Situada a casi 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, Alpuente domina un entorno montañoso de barrancos profundos, bosques, planicies y caminos en los que empaparse de esa tranquilidad que parece llegar intacta desde otras épocas.
Este municipio de menos de mil habitantes posee una personalidad enorme. La razón es que combina una historia tan intensa como su paisaje. Desde restos prehistóricos y huellas de dinosaurios hasta vestigios íberos, romanos, islámicos y un trazado urbano con calles y construcciones que mantienen intacta una buena dosis de esencia medieval. No en vano esta tierra no solo fue frontera, aquí existen evidencias de presencia humana que se remontan a la Edad del Bronce y por si fuera poco, en el siglo XI, en plena época islámica, llegó a ser capital de un reino de taifa. Pero se puede retroceder todavía más en el tiempo para toparse de pleno con la prehistoria, ya que el término municipal de Alpuente está salpicado de huellas de dinosaurios y fósiles.
Lo suyo es ir por partes.

Construcciones, arte y memoria viva
A 958 metros de altitud, en lo alto de la gran mole de piedra sobre la que se asienta el pueblo, dominando el barranco del río Reguero, se alza la silueta del Castillo de Alpuente. En sus restos es fácil vislumbrar los vestigios imponentes de esta antigua e inexpugnable fortaleza: aljibes, cisternas, cámaras que parecen auténticas mazmorras o la Torre de la Veleta, construcción de sillería que aún mantiene en pie buena parte de su figura.
A Alpuente también se la conoce por su villa califal y medieval. Esta parte, la más antigua del pueblo, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico, un verdadero trazado de calles que invita a andar sin más pretensión que la de conocer poco a poco rincones y construcciones henchidos de historia. Las Murallas de Alpuente, que se construyeron en el siglo X para defender la zona no protegida por el cortado sobre el Reguero; la Torre de Aljama, con más de 1000 años de antigüedad, es la torre mejor conservada de la muralla y constituía la puerta de entrada principal a la villa, sirviendo de defensa y refugio para los habitantes de extramuros; a pocos pasos se halla la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Piedad, que empezó a construirse en el siglo XIII, de una sola nave y un campanario gótico octogonal, en ella se combinan estilos de distintas épocas.

Tierra de dinosaurios
Alpuente es también un destino en el que vivir una experiencia inolvidable gracias a los numerosos e importantes yacimientos de dinosaurios hallados en la zona. No importa la edad que se tenga, ni si se es un enamorado de la ciencia y la prehistoria, cualquier persona puede disfrutar y aprender un poco más de la vida de los grandes dinosaurios que se establecieron por aquí.
El Museo Paleontológico de Alpuente (MUPAL) es una de las joyas de la Comunitat Valenciana. Ubicado en la antigua ermita de Santa Bárbara, alberga una colección de fósiles que incluye parte de un esqueleto de un gran dinosaurio saurópodo y un buen número de fósiles de otros dinosaurios y organismos de hace más de 145 millones de años, durante el Jurásico, la Era de estos reptiles gigantes, un periodo geológico con muy escasos yacimientos en nuestro país.
El Aula de Recuperación Paleontológica de Alpuente, está vinculada al museo. Se trata del espacio de trabajo de los paleontólogos, también puede visitarse y conocerse por dentro y es, indudablemente, una de las experiencias más impactantes. Aquí podemos seguir el trabajo que, desde 1997, llevan realizando paleontólogos y geólogos de distintas universidades, con resultados sorprendentes.

La visita de ambos espacios permite conocer y observar todo el proceso desde que los fósiles son encontrados y extraídos hasta que están preparados para su estudio y, por supuesto, su exposición final al público. A la vez que acercar de manera sencilla cómo se realizaron los hallazgos y qué significan para la historia de la vida en la Península Ibérica.
Además, se puede completar la experiencia con un Taller Didáctico, un Rally Paleontológico y una visita (con o sin guía) a los yacimientos con huellas de dinosaurio de Corcolilla, con más de un centenar de huellas tridáctilas, y al yacimiento de icnitas de dinosaurio de Cañada París. ¿A quién no le gustaría imaginar en primera persona cómo caminaban estos gigantes por este territorio? Es tan fácil como pinchar en este enlace:
https://www.experienciascv.es/es/experiencias/dinosaurios-en-el-reino-del-silencio

Entorno natural y gastronomía con carácter
Sí, Alpuente enamora constantemente, y también por sus paisajes y rincones naturales. Montañas suaves, barrancos frescos, fuentes, zonas boscosas, sabinas centenarias, miradores, aldeas… A todos estos lugares se puede llegar a través de innumerables rutas señalizas u homologadas, y listas para realizar tanto a pie como en BTT.
Y cómo no puede ser de otra manera, la gastronomía de Alpuente es la que mejor le va a una jornada repleta de historia, aire limpio y buenas caminatas: gachas serranas, embutidos artesanos, olla serrana, carnes a la brasa, dulces y pastas tradicionales, vinos con características propias de la zona…
Estamos ante un pueblo de interior que es mucho más que eso. Lo bueno es disfrutar Alpuente sin prisas.