L'ETNO reúne un centenar de "objetos cotidianos" para contar la Dana

Arquitectura y patrimonio

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VALÈNCIA (EP). Los objetos cotidianos son repositorio de la memoria colectiva y narran historias, algunas tan trágicas como la de la dana de Valencia de octubre de 2024. Una buena muestra de ello es la colección de piezas 'heridas' por aquella catástrofe que custodia L'ETNO de València y que lucen sus roturas, manchas de barro y deformaciones como 'cicatrices' tangibles de aquella triste jornada.

La colección dana de L'ETNO reúne ya más de un centenar de estas piezas procedentes de las donaciones de sus propietarios. La colección no se exhibe al público y se guarda en las salas de reserva. El trabajo del equipo se centra en garantizar la permanencia y pervivencia de las piezas e investigar sobre ellas. Además, resulta curioso que, mientras en las colecciones tradicionales la labor de conservación consiste en limpiar los objetos, aquí se mantienen sus desperfectos.

"Es una colección que se sale de lo habitual, que habla de una tragedia que ha generado un impacto social", explica a Europa Press Pilar Payá, conservadora del centro museístico. La especialista recuerda que la colección se planteó solo unas semanas después de la riada, en un momento en el que "aún no había una visión real de la magnitud de lo que podía suponer a medio y largo plazo para la sociedad valenciana, pero sí éramos conscientes de que se trataba de un hecho que había impactado en la vida diaria de las personas".

"Por ello planteamos la importancia de crear una colección de objetos de cultura material vinculados a la dana. El fondo ha ido aumentando con el paso del tiempo y, además, con un marco geográfico amplio y significativo para intentar dar cabida a las muchas poblaciones que resultaron afectadas". Son elementos que muestran la tragedia "de una forma tangible, puesto que están enfangados y deformados". Su valor radica no tanto en lo crematístico, sino en la faceta sentimental y etnográfica, ya que proceden e diversos ámbitos de la vida, desde los recuerdos íntimos a los utensilios del día a día, pasando por el sector comercial o los objetos propios de la gestión de la emergencia.

Los fondos se han conseguido a través de donaciones de los propietarios y poco a poco han ido creciendo gracias a que más ciudadanos se han enterado de la existencia de esta colección. Entre los objetos "más simbólicos" que la integran, la conservadora destaca instrumentos de la Banda Primitiva de Paiporta, uno de los municipios en la 'zona cero' de la barrancada y la que registró un mayor numero de víctimas mortales.

La especialista se refiere también al caso de una familia de Pedralba con varias generaciones dedicadas a la actividad vinatera. Ya sufrieron la riada de 1957 y, tras esta catástrofe, uno de sus miembros decidió instalar un pequeño museo privado sobre la destilería en la casa familiar, que en 2024 volvió a padecer los estragos causados por el agua. Payá incide en que "los donantes lo que quieren es que no se pierda la memoria de ese hecho trágico que ha marcado a estas personas, pero también a toda la sociedad valenciana". "Al final, todos conocemos a gente que ha sufrido la dana", señala. En la misma línea, la conservadora sostiene que "en el momento en que una persona dona una pieza, ayuda a enriquecer el patrimonio común de los valencianos". L'ETNO continúa abierto a cualquier tipo de donación. Si hay personas interesadas, sus propuestas se pasan a una comisión que estudia si el objeto es idóneo.

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