Arte y fotografía

El mural de Escif se queda (de momento): Conselleria y Diputación encauzan una solución para salvarlo

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VALÈNCIA. Las polvaredas a veces salen bien. El mural de Escif contra la explotación infantil vuelve a esquivar su borrado. Tras varios días de presión política, mediática y ciudadana, la Generalitat Valenciana y la Diputación de València han empezado a diseñar una salida para evitar la desaparición inmediata de la obra situada junto a la Plaza de Toros de València.

Según han señalado fuentes oficiales a este diario, la directora general de Patrimonio de la Conselleria de Cultura, Blanca Camarena, y la responsable del área de Administración General de la Diputación, Paz Carceller, han mantenido contactos para buscar “la mejor solución” que permita mantener temporalmente el mural “dado el interés artístico” de la obra.

La solución encontrada pasa por que la productora Estrela Audiovisual, que fue la que encargó la elaboración del mural para su documental Equipo Crónica. Arte de trinchera, solicite una nueva autorización a Patrimonio para mantener el mural. 

No será un indulto, puesto que, tal y como aclaró la misma Generalitat apenas un día antes, no existe esa figura de protección, y por tanto, no tiene competencias para activarla. Será una concesión provisional y quedaría condicionada a la voluntad final de la Diputación, propietaria del muro al formar parte del conjunto de la Plaza de Toros de València, declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Cabe recordar que, a medio plazo, está previsto que la pared en la que se realizó se derribe para acometer una ampliación del recinto.

Movilización ciudadana

La polémica por el posible borrado del mural ha movido montañas en apenas unos días. El martes, Culturplaza desvelaba el requerimiento formal de la Diputación a la productora para que borrara el mural en el plazo improrrogable de un mes y devolviera el muro a su estado original, “totalmente pintado de blanco”. 

La obra, situada frente a la tienda de Primark en el Pasaje Doctor Serra, muestra a niños y niñas trabajando en la confección de ropa barata; una denuncia de la explotación infantil ligada a la industria del fast fashion. Precisamente esa ubicación, que enfrenta el mensaje crítico con el escaparate de la gran cadena, fue lo que convirtió el mural en un icono de la ciudad rápidamente.

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El mural fue realizado por Escif en 2022. Desde entonces, el permiso original se había ido prorrogando: la autorización inicial establecía que el mural debía desaparecer antes del 1 de febrero de 2023. Sin embargo, en marzo de ese mismo año, Estrela Audiovisual solicitó una ampliación que acabó autorizándose hasta el 31 de enero de 2024, esta vez ya de forma “improrrogable”.

Pocos días antes de que expirara ese segundo plazo, la productora presentó una petición formal de “indulto” para intentar salvar el mural. Aquella solicitud se hizo porque, cuando trascendió a la prensa su posible borrado, ya hubo una fuerte movilización pública y política que terminó frenándolo. 

Ahora la historia se ha repetido. Escif publicó el mismo martes en sus redes sociales un comunicado con una dura crítica a la situación y afirmando que las administraciones, con su desidia, “quieren borrar” el mural.

La nueva vía abierta no supone una solución definitiva. El mural sigue técnicamente sometido al requerimiento de borrado firmado por la Diputación y cualquier continuidad dependerá de cómo se articule esta nueva autorización; pero sí representa el primer movimiento coordinado entre ambas administraciones desde que estalló el conflicto.

Una catalogación pendiente

La tercera administración en discordia, el Ayuntamiento de València se ha sentido al margen de toda esta polémica, pero la oposición sí ha querido implicarse. Ayer mismo, la concejala del PSPV, Maite Ibáñez, sacó a la palestra el único compromiso que hizo la administración.

En el embrollo que salvó la obra del borrado por primera vez, el gobierno de María José Catalá anunció “catalogar gráficamente este mural así como elaborar un catálogo de este tipo de arte para dejar constancia de su existencia” al verse sin competencia alguna sobre la situación administrativa. Esto fue en 2024.

En julio de 2025, el grupo municipal del PSPV preguntó por los avances, y desde el Ayuntamiento aseguraron “que se había abierto un expediente para dar inicio a las actuaciones necesarias para la elaboración de la publicación con las muestras más representativas del arte urbano en la ciudad de València, y que además se había contactado con un catedrático de la Universidad Politécnica para barajar la posibilidad de confeccionar ese futuro volumen”.

Un año después, no se conoce ningún otro avance. Por eso, Ibáñez pide “el cumplimiento del acuerdo aprobado en enero de 2024, y que se garantice la dotación presupuestaria necesaria para la catalogación y edición del volumen que recoja ese estudio sobre arte urbano. Además, una de las primeras investigaciones de este catálogo debe ser la correspondiente al mural Fashion Victim para asegurar que esta pieza queda debidamente documentada”.

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