VALÈNCIA. Para construir una colección de arte hace falta tener en cuenta muchos factores, pero también para leerla. Recorrer su historia es, en gran medida, también contar las historias del arte -en plural- de un tiempo y lugar, un viaje en el que es clave la cronología. No solo la que tiene que ver con su contexto, sino también la que se refiere al punto de partida del relato que quiere contar, a ese primer capítulo de una narración que a veces tiene su final fijo y otras sigue creciendo a ritmo de presente. En esas mil y una lecturas posibles hoy desde Culturplaza posamos la mirada en esas primeras piezas a partir de las que va creciendo el resto del relato artístico, una mirada a aquellas obras que por su antigüedad marcan el inicio de algunas de las principales colecciones de la Comunitat Valenciana.
En el caso de Fundación Bancaja, para conocer su pieza más antigua hay que viajar varios siglos atrás en el tiempo. Tantos que es difícil conocer la fecha exacta de su realización, que se fija en alrededor del año 1500. Hablamos de dos tablas que representan a los profetas Isaías y Jeremías atribuidas al pintor Pere Cabanes I, también denominado Maestro de Artés. La primera referencia que se conoce de estas dos tablas -que debieron de formar parte del guardapolvos de un retablo- es del profesor norteamericano Chandler R. Post, cuando en 1953 informa de que tan solo dos años antes habían estado a la venta en la Kende Galleries de Nueva York. Tras unos años de trasiego incierto, entraron a formar parte de la colección de la Fundación Bancaja en 1997.
La base de la policromía de estas obras es temple, sobre el que se aprecia un trabajo de sfumato con un medio graso, que podría ser también un temple de yema o un temple de yema emulsionado con aceite, o bien directamente un óleo. Las tablas se encuentran en un estado de conservación óptimo, si bien es posible que a mediados del siglo XX fueran intervenidas para dotarlas de esa apariencia individualizada con el objeto de introducirlas mejor en el mercado artístico, pues la franja superior de las obras, de unos ocho centímetros, es añadida, explican desde la fundación. Las tablas forman parte de la sección de obras del siglo XV y XVI de los fondos de la colección, entre la que se encuentran otros autores como Vicente Masip, Felipe Pablo de San Leocadio o Joan de Joanes.
- Profetas Isaías y Jeremías. Pere Cabanes I. -
- Fundación Bancaja
En el caso del Museu de Belles Arts de València ponemos el foco en la colección de arte valenciano, fijándose su pintura más antigua en cuatro tablas con escenas de la vida de san Lucas procedentes de un retablo encargada hacia 1375-1400 por el gremio de pintores y carpinteros. Obra de Llorenç Saragossà, estas cuatro pinturas, cada una con una leyenda escrita en valenciano alusiva al tema representado, “constituyen uno de los ejemplos más notables del panorama pictórico valenciano del último cuarto del siglo XIV”.
Por lo que respecta a la colección escultórica que custodia el museo valenciano, son tres capiteles esculturados procedentes de la iglesia de Santo Tomás, que fue derribada en 1864, los que nos llevan al inicio cronológico del relato del centro cultural. Los capiteles, que datan de finales del siglo XIII, formaban parte del conjunto de su portada tardorrománica y están decorados con aves fantásticas, figuras zoomórficas o seres quiméricos entre lazos vegetales.
Julio González y Pinazo, puntos de partida del CAHH y el IVAM

- Grand personnage debout. Julio González. -
- Centro de Arte Hortensia Herrero
Hace algo más de dos años que abrió sus puertas el Centro de Arte Hortensia Herrero (CAHH), desplegando en un renovado Palacio de Valeriola su colección de arte y, cómo no, también algunos de los secretos que escondía su sede, como un fragmento del circo romano que dormía bajo el inmueble. En todo caso, de entre las obras que atesora la colección de arte contemporáneo amasada por la mecenas Hortensia Herrero, es una firma bien conocida para los valencianos la que marca el pistoletazo de salida cronológico de sus fondos. Hola, Julio González.
Se trata de la pieza Grand personnage debout (1935), una escultura en bronce de cerca de 1,30 metros de altura que proviene de un original de hierro perteneciente a la colección de la Fondation Maeght, ubicada en Saint Paul de Vence (Francia). Esta escultura presenta a un personaje de pie realizado con varillas, una obra que se integra en aquel lenguaje que él mismo definió como “dibujar en el espacio”, un trabajo en el que lo pesado y lo liviano no se antojan como antónimos y que hizo de González uno de los artistas más influyentes del siglo XX.

- Ignacio Pinazo. Grupo de gente, 1869. -
- IVAM
Para encontrar la pieza más antigua entre los fondos del Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) debemos viajar a 1869, año en el que Ignacio Pinazo firmó la obra Grupo de gente, una sugerente pieza que adelanta en su juventud el estilo que más adelante acabaría consolidando. “La escena es casi indescifrable, uniforme en su opacidad, y las figuras -que representan una humanidad oscura- parecen estar absorbidas por el fondo arquitectónico”, relata Vicent Plá Vivas, comisario de la exposición Pinazo en el espacio público, en el catálogo de la misma.
Precisamente fue en esta exposición, que se pudo ver hasta 2023 y a la que, después, tomó el relevo la muestra Pinazo: identidades, donde se pudo ver por última vez en València la pieza, una obra de pincelada sucia y de estrecha vinculación a Goya. “Se destila de esta obra una estética de lo grotesco, alimentada de la tradición artística goyesca y por la más cercana influencia de Francisco Domingo Marqués, pero también de las imágenes caricaturescas difundidas en las ilustraciones gráficas de mediados del siglo XIX”, señala Plá Vivas.