VALÈNCIA. Al igual que pasa en el cuerpo humano, las casas tienen un corazón desde el que todo bombea. Un enorme núcleo abrazado por marañas de cables, cemento y ladrillo sobre el que se mantienen los cimientos de un espacio habitable. En la estructura de este esqueleto se podría decir que los huesos se ven sustituidos por las tuberías, y si siguiéramos con este símil, la sangre equivaldría al agua.
Contemplando más de cerca este exoesqueleto cromado veríamos que la presión es la gran fuerza que permite que todo fluya, haciendo que las tuberías puedan llevar el agua a las habitaciones de toda la casa: baño, cocina, patio interior… y puede que hasta a alguna manguera rebelde. Si falla, el flujo del agua disminuye en todas las cañerías, haciendo que sea necesaria una visita del fontanero.

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- MARÍA REQUENA
Si la presión es constante, la fuerza retroalimenta el conjunto, consiguiendo que todo funcione. Esto es lo que sucede en la casa-estudio La Hidráulica, un espacio ubicado en pleno corazón de Benicalap en el que conviven y trabajan Antonio Ovejero, Joar Remolar, Manuel Santiso, María Requena y Carla Velasco. Cinco artistas que manejan todo tipo de disciplinas: desde la moda sostenible hasta la fotografía, pasando por el arte y la cerámica. Junto a ellas, la maestra de ceremonias Agus Bornhoffer organiza un open studio en el que poder mostrar el arte que se genera dentro de este espacio el próximo viernes 21 de febrero.
Lo hacen con una muestra en la que cada artista expone lo mejor de cada casa, y donde todo tipo de disciplinas se dan la mano en estudio coral que funciona gracias a la “presión” de mostrar el arte: “La idea es ir organizando puertas abiertas cada equis para que exista una motivación de los artistas a mostrar su trabajo. Además, dentro de La Hidráulica ellos mismos se muestran y aconsejan sobre sus obras”, apunta Bornhoffer, quien con estas citas busca generar un punto de encuentro para admirar su progreso: “Sirve para mostrar las diferentes cosas que pueden hacer los artistas, además de contemplar su evolución y para profesionalizar el arte que generan”.

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En un estudio que se asemeja tanto a una galería como a un hogar, cinco artistas unen sus disciplinas dispares para mostrar su interés común: la creación. “Nos unimos para mostrar nuestros proyectos mientras compaginamos la creación con la convivencia. Compartimos a través de la fuerza, de los intereses comunes y de la amistad que nos une desde el principio”, explica Ovejero, uno de los artistas que se muestra emocionado por este proyecto en el que los compañeros se han convertido en convivientes.
Sobre losas hidráulicas, el espacio sirve para generar comunidad y “activar la cultura valenciana”. Lo hacen en una planta alta en la que sucede todo y una planta baja en la que pueden descansar, y con ello hermanan también con los espacios artísticos del barrio. “Nos gusta la idea de generar un espacio compartido con amigos y tal vez generar una ruta artística sobre los diversos espacios que hay en Benicalap -estilo Abierto València- todo desde el concepto de comunidad y respetando la obra de cada uno”, explica Bornhoffer.
Desde su labor de comisariado juega con la ventaja de tener la cercanía de ser amiga de los artistas, aunque también con la responsabilidad de generar una muestra coral. Con su experiencia dentro de la galería valenciana Vangar, y con una estrategia de comunicación marcada para La Hidráulica, busca tomarse muy en serio el proyecto para mostrar una imagen profesional lejos de la idea simplista que se tiene de los “emergentes”: “Queremos generar algo que se mantenga en el tiempo, somos emergentes y sabemos como hacer las cosas. Mostrar que nos tomamos esto en serio es parte del trabajo y muestra a lo que nos queremos dedicar”. Tal y como lo contempla Ovejero, uno de los artistas que expone su obra -y progreso- el próximo 21 de febrero, la exposición inaugural es una oportunidad clave para mostrar “lo mejor de cada casa”.

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Lo hacen dentro de un espacio en el que existe una influencia mutua que les influye constantemente, en la que la presión del “arte” es la que ayuda a que todo fluya por el esqueleto de La Hidráulica: “Nos influye nuestro entorno y nos moldeamos entre nosotros, estamos unidos y se puede ver una evolución visual de nuestra obra desde que hemos entrado a compartir el espacio. También nos motiva la idea de que nuestra obra se vaya a ver de puertas para afuera porque es una motivación para crear cosas nuevas. El open studio es un aliciente para compartir nuestro arte con nuestro entorno, la visibilidad ayuda mucho en el proceso de producción”.
Gracias a este flujo de trabajo parece que La Hidráulica mantiene su presión perfectamente, la inspiración fluye por cinco largas tuberías que conectan en un mismo lugar: el arte. Sus cinco componentes se saben todos los apaños para hacer que la presión no decaiga y con el aliciente de los open studio como desatascador buscarán librarse de la visita del fontanero durante un tiempo largo.

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