VALÈNCIA. Cuando un artista o escritor crea algo nuevo y lo lanza al mundo, deja de pertenecerle. Su creación se vuelve parte de todos y su significado pasa a ser múltiple. Este fenómeno afecta a los cuadros, los dibujos, los textos y hasta a los ensayos que buscan a sus interlocutores para cobrar sentido. Irónicamente, uno de los temores de los creadores jóvenes es precisamente mostrar su obra al mundo, exponerla en un escaparate y aguardar al qué dirán. Contra ese temor y alentando a la creación en comunidad, tres clubes de dibujo valencianos hacen posible el arte en grupo a través de sus actividades y quedadas, como las citas artísticas de Ojo Garabato, las quedadas de “estudio de ratas voladoras” Doomrat y, cuando cae el sol, las Noches de dibujos libres de La Gilda.
Las tres propuestas buscan generar un espacio en el que crear en comunidad, exponer el arte junto a otros compañeros de profesión y donde aprender todos juntos. En la cita mensual que propopne Ojo Garabato los artistas Diego Blanco, Gabriel Cerezuela y Guiomar Martín proponen un evento mensual gratuito dirigido a ilustradores, dibujantes y personas aficionadas al cuaderno de dibujo. Lo hacen desde el verano pasado y bajo la filosofía de generar redes entre personas que les gusta dibujar mientras salen de su zona de confort. Tal y como lo explica Cerezuela esta cita les ayuda también a combatir la sensación de soledad que se genera en las grandes ciudades y a su vez ayuda a dar un sentido de pertenencia a la ciudad de València.

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- Imagen cedida por Doomrat
“En estos eventos valoramos la oportunidad de compartir experiencias reales con otras personas mientras volvemos a lo táctil y lo presencial. Dibujar es algo que la mayoría hemos hecho siempre en soledad y con Ojo Garabato se comparten los primeros grabados y bocetos que son espacios de experimentación con otras personas”. Una manera de poner el dibujo en comunidad para “dejar atrás el perfeccionismo y disfrutar del proceso “Cuando sales a dibujar con otras personas, compartes tu historia con personas que también dibujan, al compartir ese espacio, te obligas a no cumplir tus propias expectativas”.
“Además, es bonito ver cómo la gente llega sola y acaba conociendo a otras personas”, destaca Cerezuela, quien contempla que en sus citas de dibujo todos acaban compartiendo dibujos y haciendo amigos. Las libretas y bocetos de los asistentes a sus quedadas ahora han dado el salto al Centro Cultural Nave 3 Ribes, durante el mes de abril, con la exposición de las libretas del encuentro, que están abrazadas por un mural realizado por las artistas de Ojo Garabato.

- Carteles promocionales de Ojo Garabato -
Adentrándose en el mundo de la noche se encuentra el estudio Doomrat, que lleva por icono un murciélago y que está compuesto por Mike Jordana, Toni Guerola, Rumyana Stoyanova, Emi Balis, Miguel Esquer, Pablo Ruiz, Carlos Ortiz, Alejandro Vaquerizo, Guillem Romero, Guille Arias, Pablo Sahuquillo y Pablo Ilyich. Todos juntos empezaron a comprender el dibujo en grupo y entre amigos hace cuatro años bajo el objetivo de crear un espacio para unir a la comunidad creativa de València, en especial a los que están interesados en arte digital y concept art tanto en videojuegos como en animación.
Entre decenas de libretas, Stoyanova explica que desde Doomrat les interesa crecer en grupo pero de manera individual, para “no entrar en la industria a ciegas”. Para ello generan quedadas en las que se apoyan con otros artistas, de todo tipo de niveles, y con los que comparten aprendizajes: “Nunca sabes lo que saldrá de una simple quedada para dibujar, a veces es simplemente diversión y conocer a personas nuevas, otras veces descubres alguna cosa que no conocías, otras veces sales motivadísimo porque alguien te ha ayudado a desarrollar una idea, algunas veces conoces a alguien que te da un buen consejo para encaminarte laboralmente y en otras ocasiones conoces a alguien que terminará convirtiéndose en un buen amigo. Si podemos aprovechar que algo así nos une y es en si mismo una forma de romper el hielo, ¿por qué no hacerlo?”, destaca una de las artistas del colectivo.

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- Imagen cedida por Doomrat
Sobre dibujar en grupo, valoran positivamente el espacio de unión con otros artistas, con los que pueden compartir técnicas y opiniones. A través de sus eventos mensuales y sus actividades como las quedadas de dibujo al aire libre, consiguen abrir un espacio en el que “cuando no se está pintando, se está socializando”: “Intentamos poner cierta importancia al aspecto de networking y que los asistentes puedan tener oportunidades para conocer a otras personas dentro del grupo, con frecuencia también hacemos propuestas de ejercicio, como por ejemplo las que hacemos en el Drinkndraw, nuestro evento mensual, que consiste en dar tres palabras para que las personas intenten crear un dibujo a partir de ellas”. Gracias al feedback y los bocetos de otras artistas, encuentran en sus quedadas un lugar sano en el que aprender de los demás, porque independientemente del nivel de quien llegue a sus eventos, “todos tienen algo que enseñar”.
Siguiendo el vuelo del murciélago se llega hasta la calle Uruguay 69, en València, donde desde La Gilda organizan todos los miércoles -a las 19 horas- las Noches de dibujos libres, en la que solo se les pide a los asistentes que traigan “sus materiales y algo de picar”. Desde el interior de La Gilda, los artistas Martín López-Lam y David Bander Hofstad reactivan este club de dibujo que se planteó en el año 2023, ahora con la idea de “crear un espacio donde romper con la rutina laboral a mitad de semana para disfrutar de la creación desde la comunidad”.

- Noche de dibujos libres en La Gilda -
“Crear juntos nos ayuda a ser conscientes de que existimos con otros artistas. Hacer este tipo de dinámicas culturales nos ayuda a generar espacios de diálogo en los que podemos trabajar en común con más gente y probar cosas nuevas poco a poco”, destaca Bander sobre esta actividad. Poniendo La Gilda como casa, se apoyan sobre la mesa y plantean algunas dinámicas para romper el hielo junto a quienes les rodean. Superando los bloqueos artísticos que les puedan surgir, crean un espacio en el que lo importante es compartir más allá de aprender.
“Los bloqueos artísticos se pueden resolver muchas veces desde el juego y perdiéndole el miedo a la página en blanco. El dibujo en colectivo es una gimnasia rítmica para la materia gris de nuestro cerebro. Nos ayuda a ser más flexibles y tolerantes”. Y con estos ejercicios creativos se apoyan entre compañeros para comprender el arte en colectivo, aprender a perderle el miedo a los inicios y, principalmente, compartir el arte sin miedo con otros dibujantes valencianos al igual que hacen los otros clubes con los que están hermanados. Cada uno logra sacar a dibujar a algún artista valenciano que teme enfrentarse al que dirán de sus bocetos y garabatos. Porque es mejor exponerse y aprender de la mano y perder todos juntos el miedo a la página en blanco.

- Noche de dibujos libres en La Gilda -