Una mudanza física y emocional: La Hidráulica se prepara para su nueva era

Arte y fotografía

NUEVO ESPACIO
  • Imagen de archivo de La Hidráulica
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VALÈNCIA. Saber llegar es tan importante como saber despedirse. Hace cosa de un año abría sus puertas la Hidráulica -en el corazón de Benicalap- un espacio creativo en el que empezaron a convivir y trabajar Antonio Ovejero, Joar Remolar, Manuel Santiso, María Requena y Carla Velasco empleando este espacio como hogar y taller. Abrazados por el open studio que realizó Agus Bornhoffer se mostraron al mundo para dejar ver a València lo mejor de cada producción y cada casa. Un año más tarde, La Hidráulica está llena de cajas para dar la bienvenida a un nuevo espacio. Lo hacen rodeados de arte tal y como llegaron a València y al mundo. 

Ahora les toca preparar una mudanza tanto física como emocional del proyecto. Su arte en cajas es el reflejo de una nueva etapa que está por venir de cara a principio de curso. “Este es nuestro último capítulo en este espacio antes de traslar el colectivo a una nueva sede, desde la que continuará ampliando su programa expositivo”, destaca Bornhoffer. Para ello meten en cajas la pintura, la escultura, la instalación, la fotografía, el diseño regenerativo y la impresión 3D que les ha acompañado a lo largo de estos años. Lo mejor de cada casa aunque esté toda llena de cajas. 

 

Una serie de piezas que para Joar Remolar son un fiel reflejo de que La Hidráulica es y siempre ha sido "un espacio donde distintas aproximaciones conviven y dialogan, revelando que aquello que parece estable también puede ser vulnerable y que, en muchas ocasiones, es precisamente la fragilidad la que hace posible la transformación. Estamos desmontando un lugar que habitamos, que nos ha visto trabajar y definirnos como colectivo. La mudanza no es solo un cambio de local; es dejar atrás una etapa emocionalmente cargada, y el arte nos permite hacer ese proceso visible, compartido y transformador”. 

 

  • Imágenes cedidas por La Hidráulica -

 

Artistas como Alba Ramiro, introduce en sus cajas piezas que hablan de la fragilidad del ser humano. Una manera de componer una despedida a través del arte, y de recordar todo lo bueno que le ha dado La Hidráulica: “Profesionalmente, me llevo la experiencia de trabajar en un espacio común, coordinar eventos en colectivo y exponerme ante el público. Personalmente, me quedo con el tiempo compartido, el intercambio de opiniones profesionales que se cruza con conversaciones personales, y la sensación de trabajar en silencio sabiendo que tengo un amigo al lado”.

 

Con esta mudanza Remolar señala que se cierra una gran etapa -la que les permitió “definir una manera de trabajar” a los artistas que la habitaban- y se abre otra nueva en la que evoluciona a una nueva identidad porque al preguntarse si querían seguir la respuesta ha sido un rotundo “sí”. La gran pregunta es… ¿qué será ahora de La Hidráulica? Esta mudanza, tal y como lo señala Remolar, les ha dado una buena oportunidad para repensar el proyecto. En su carta al futuro siguen comprendiendo La Hidráulica como espacio de producción, en la que esta vez contarán con 15 talleres y una sala expositiva. 

 

Una ampliación que no viene marcada por la distancia, pues Remolar señala que “aunque el proyecto se amplíe la voluntad que existe es que siga siendo cercano y familiar: “Seguirá oliendo a pintura, a barro, a resina; seguirá habiendo conversaciones en los pasillos y gente compartiendo procesos”. En esta nueva etapa hay también espacio para seguir creciendo, “con más metros, más artistas y más posibilidades, pero con la misma convicción de que el arte mejora cuando se hace desde la colaboración”. Y con el cariño de tratar al nuevo hogar de La Hidráulica como un espacio mejorado en el que abordar su trabajo. 

 

“Queremos ser especialmente claros con algo: cerramos este espacio, pero abrimos otro más grande y con más artistas. Y esa ampliación no es solo cuantitativa. La sala expositiva nos da la oportunidad de crear más espacios de exposición para artistas en vía de desarrollo, para aquellos que todavía no están tan consagrados y necesitan un lugar donde mostrar su trabajo. Ese es uno de los ejes que más nos ilusiona: poder ofrecer visibilidad a quienes están construyendo su camino”, señala Remolar en nombre de este colectivo que abandona su suelo hidráulico pero que siempre lo llevará bajo los pies vaya por donde vaya. 

 

  • Imagen de archivo de La Hidráulica -

 

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