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Awa Fam, la joya de la corona

La pívot del Valencia Basket debutó la temporada pasada con apenas quince años y ya le cuelgan del cuello varias medallas. Awa Fam encarna hoy el futuro del baloncesto femenino en España

28/09/2022 - 

VALÈNCIA. Con Awa Fam conviene darse prisa. Todo en su vida va rápido, vertiginosamente rápido y, si te despistas, seguro que algo habrá cambiado en su vida: habrá ganado una nueva medalla, habrá crecido otro centímetro, habrá logrado otro hito… Awa Fam es una adolescente de dieciséis años, pero también la pívot española más importante de su generación. Con quince años, la pasada temporada, en diciembre, debutó con el primer equipo del Valencia Basket y este verano se ha colgado dos medallas de plata, con la selección española: en el Mundial Sub-17 y otra en el Europeo Sub-16.

La última temporada jugó hasta en siete equipos distintos. Porque Awa era una jugadora cadete, pero esa categoría se le quedaba pequeña, así que también pasó por la Liga 1, Primera Nacional, la júnior, la selección valenciana y las dos selecciones nacionales. «Ha sido un poco caos, la verdad. Cada día estás en un equipo y es muy complicado saber qué necesitan de ti en cada uno», asiente esta chica de Santa Pola que lleva viviendo en València desde los trece años.

Awa Fam acaba de terminar el entrenamiento en L’Alqueria del Basket. Sale del vestuario y viene de frente con una larga melena trenzada. Llama la atención. Está dando sus primeras entrevistas y anda algo asustada, pero no es consciente de que ella también resulta imponente. Lo es por varios motivos: por su aura de gran promesa del deporte español, por su tamaño y por un rostro serio. Pero luego se sienta, sonríe y se muestra como una joven encantadora.

Da la sensación de que, a pesar de su fama, de su paso por tantos equipos en un año, de sus éxitos... está bien anclada. Gran parte de culpa la tienen sus progenitores y los entrenadores del equipo más pequeño por el que ha pasado, el cadete, con el que se proclamó campeona de España. Ahí siguió con lo básico: mejorar su coordinación, seguir aprendiendo el abecedario del baloncesto y no volverse tonta. Al frente de ese equipo, casual o no, está uno de los mejores entrenadores del baloncesto valenciano: Manolo Real, quien hace unos años, al mando del Ros Casares, se proclamó campeón de la Liga y la Copa, y alcanzó la final de la Euroliga. Manolo, que también fue director deportivo del Valencia Basket, del equipo masculino, ya no quiere estar en la élite. Ahora prefiere ese tramo clave para una deportista, cuando las niñas se hacen mujeres, cuando terminan de formarse físicamente, cuando están a un paso de la élite. Ahí es feliz y ahí ha logrado, durante dos años consecutivos, los dos únicos títulos de campeón de España de un equipo de la cantera en la historia del club.

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Manolo está casado con Pepa, una arqueóloga que aceptó integrarse como delegada del equipo cadete. Ella no se limita a presentar las fichas y hacerse cargo de la burocracia de cada partido; es algo así como la psicóloga del equipo. Con el confinamiento, entendió que no podía abandonar a las chicas a su suerte, así que casi a diario realizaban videollamadas para hablar, contar cómo estaban y mantener unido al grupo.

«Pepa, para no dejar de lado el baloncesto ni el equipo, y para que se hiciera más corto el confinamiento, nos hizo escribir un libro entre todas. Lo que hacía era que cada noche contaba una historia y cada una tenía que continuarla. Hacíamos videollamadas, lo leíamos, hacíamos juegos; con Manolo hacíamos bote y todo eso para no dejar el equipo de lado, aunque nos perdimos un Campeonato de España. Ese libro al final se imprimió y lo leímos todas».

* Lea el artículo íntegramente en el número 95 (septiembre 2022) de la revista Plaza

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