Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

¿DE Qué BARS, NANO?

Bar Royal

Quizá no es el mejor, pero estuvo ahí cuando lo necesitaba

Por | 25/09/2020 | 4 min, 57 seg

Jamás hubiera pensado que me costaría encontrar un bar abierto en Valencia. 

Había quedado con mi colega un domingo a la hora del vermut, para ir de bar en bar por la zona de Pelayo, ya sabes, de un sitio a otro, toco-toco me voy. Te tomas la primera aquí, picas algo allí, porque si de algo podemos estar orgullosos en esta ciudad, es de  tener un índice de bares y de corrupción urbanística muy por encima de la media nacional. Pues bueno, fue una mañana con bastantes decepciones. Teníamos pensado ir a Los Tanques, un miticazo de estos que están por detrás de la Estación del Norte, oscuro pero con sustancia. 

Cerrado.

- Oye ¿Estará abierto Los Caracoles?

Cerrado. Y ahora además es un restaurante chino.

- ¿Y el Ea? Ese también estaba por aquí.

Cerrado.

-Nano ¿Vamos a tener un problema? Estoy a un bar cerrado de empezar a ver bebés por el techo.

-No, hombre. Vamos por la Gran Vía que me conozco un par.

Pues sorpresa. La Gran Vía se ha convertido en un criadero de hornos cuquis. Donde antes había bares, ahora hay wannabes de Panaria con expositores llenos de bollería descongelada. Seguimos andando, decepción tras decepción hasta llegar al edificio de la Policía. 

- Mira nano, ahí está "El Clásico"

- Muy mal se tiene que dar la cosa para que un bar que se llama "El Clásico" y que está al lado de la Policía, no sea un crack de los almuerzos.

- Todo apunta.

- Corre, vamos. 

Esquivamos señoras con bolsas de la compra, hicimos parkour ansioso sobre los coches parados en el semáforo, y corrimos por la acera hacia la puerta del bar. La promesa de un blanco y negro como el brazo de una grúa me estaba haciendo salivar durante la carrera. Derrapamos ante la puerta, entramos y... 

La impertérrita mirada del señor Wang nos atraviesa. Un interior vacío, un expositor con 4 o 5 tapas que se hicieron la tarde que se firmó la constitución, una máquina de tabaco y una tragaperras. Eso es lo que vemos antes de darnos la vuelta e iniciar la retirada. 

Empezamos a andar cabizbajos en dirección contraria.

- Me doy por vencido.

 - Ya no quedan bares, están desapareciendo como desaparecieron las Intervíu de las peluquerías.

- ¿En qué hemos fallado?

- Debí haberle hecho caso a mi padre. Voy a dejar lo de los bares y voy a matricularme en agrónomos. Creo que salen unas oposiciones en enero.

- Un momento...¿Qué es eso?

Pasando el edificio de la ONCE, más o menos enfrente de la sala Jerusalem, vemos una terraza montada, y un letrero que dice "Bar Royal". ¿Qué me cuentas? Reforma reciente, interior limpito, expositor apetecible, incluso un par de tapas con el nombre del bar, ensaladilla "Royal" y bravas "Royal". Oasis en el desierto, triple durante la bocina. Vamos a ver qué tal.


- Hola, venimos a almorzar muy duro. ¿Qué es lo más rico que tenéis?

- Te diría que los montaditos, son nuevos y están gustando mucho.

Venga, sí a todo. Echamos un vistazo a la carta, y pedimos dos Águilas de tirador. 

A los pocos minutos aparecen las cervezas con el montadito. Cebolla caramelizada con carrillera, apariencia apetecible, pero tamaño cuestionable. Yo venía a por Shaquille O ́Neal, me hubiera conformado con Carlton, pero sacaron a Webster. Dos bocados literales, tres si eres comedido, a tres pavos el montadito. Mmmmno sé yo. Se ve que hay cocina, se ve que hay mimo, lleva hojitas frescas por encima y tal, bien, lo que tú quieras, pero como montadito es corto. Echamos un vistazo al interior, suelo de ajedrez, azulejazo por las paredes, y barra old school. Me llaman la atención las lámparas que cuelgan del techo, que son como sombreros de paja. Hay un aroma barraquil de fondo. En ese momento nos llega la ensaladilla con apellido.

Tampoco te puedo aportar mucho. Está bien, el tema es que cuando le pones el nombre del bar a una tapa, la estás diferenciando, estás diciendo que todo el mundo tiene ensaladilla rusa y tú tienes una movida personal. En este caso, tenemos las verduras por debajo, la patata rallada, la mayonesa pintada en escubidubi por encima, un poco de atún y 4 saladitos. Es una ensaladila muy correcta, pero completamente from the monton.


Pasamos a la tortilla de patata. Desde el cierre del Alhambra, hay una carrera en las  sombras para ver quién se hace con la fama de "mejor tortilla de la ciudad". Ya os digo yo  que no es esta. Nano, es como hacerse un listerine con serrín. Que secarral de tortilla. Es  casera, pero podría ir al programa de Juan y Medio a buscar pareja.

Decidimos rematar con 2 croquetas, una de jamón y una de pollo. Ambas de tamaño  generoso y de rebozado incitador. Un poquito bechamelosas, la de jamón más fuerte de sabor que la de pollo. Bien sin volteretas

Bueno, mira ¿sabes qué? creo que pedimos mal, creo que no era un buen día. Tal vez si hubiera probado la titaina con huevos fritos, la careta, o el ajoarriero, tal vez si hubieramos llegado con la tortilla recién hecha, puede que todo hubiera sucedido de otra manera. Creo que voy a darle otra oportunidad por la noche, a ver qué pasa.

Salimos a 25 pavetes entre los dos. Reconozco que aunque no nos flipara, nos salvó la mañana. 

Goza de amplio aparcamiento.

Comenta este artículo en
next