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congreso nacional del ocio en feria valencia

Berlín, Ámsterdam, Zúrich, ¿València?: la noche busca quien le escriba 

Foto: KIKE TABERNER
26/04/2018 - 

VALÈNCIA. Tres historias, tres visiones, tres ciudades. Alexander Bücheli, miembro del Comité Alcalde de Noche de Zúrich; Mirik Milan, alcalde de la Noche en Ámsterdam, y Lutz Leichsenring, portavoz de la Comisión de Clubes de Berlín, participaron este miércoles en la segunda jornada del II Congreso Nacional de Ocio Nocturno que se ha celebrado en Feria Valencia, en una interesante mesa redonda que tuvo como fin clarificar experiencias en torno a la figura del Alcalde de Noche. En la que era una de las grandes citas de un encuentro que ha reunido a profesionales del sector nacional, los tres expusieron los resultados alcanzados por una figura que ahora se quiere importar a València con la denominación de Síndic de l’Oci.

La mesa redonda tenía un especial significado y así había sido promovida por la Federación Empresarial de Hostelería de Valencia. Fue precisamente su presidente, Manuel Espinar, quien dio a conocer los detalles de la propuesta en un acto público junto al presidente de la Asociación de Pubs de Valencia, Tico Corrons, y el presidente de la Asociación de Discotecas, Óscar Iglesias, el pasado 5 de abril. Para ellos, impulsores también de la celebración del Congreso en València, esta figura permitiría establecer una interlocución eficaz y efectiva entre la Administración, profesionales del sector y vecinos, y solventar así muchos de los problemas que se dan en la actualidad al respecto de la convivencia.

Foto: KIKE TABERNER

Entre los asistentes a la mesa redonda, que estuvo moderada por el director de Valencia Plaza, Javier Alfonso, se encontraban representantes vecinales como la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, María José Broseta; el secretario de la Unión de Consumidores (UCE) en la Comunitat Valenciana, Vicente Inglada; representantes políticos como los concejales del PP de València Eusebio Monzó y Alberto Mendoza; así como numerosos profesionales del sector y representantes institucionales como el director de Turismo València, Antonio Bernabé. En su presentación Alfonso recordó que la propuesta de una figura parecida al Síndic de l'Oci no era nueva y se llevaba planteando desde hace tiempo, si bien advirtió que era en los últimos meses cuando la idea había vuelto con fuerza.

Foto: KIKE TABERNER

Sobre el escenario, junto a los profesionales centroeuropeos y holandés, a la derecha del director de Valencia Plaza, dos concejales del Ayuntamiento de València: la teniente de alcalde Sandra Gómez y el Concejal de Actividades, Carlos Galiana, que fueron presentados como todos los participantes por la periodista Silvia Soria, quien hizo las funciones de anfitriona. Una mesa ante la que cada uno sacó sus conclusiones. Y es que si bien Galiana recordó al final que se está estudiando ahora implantar una figura similar en València, y abogó por darle una oportunidad, Gómez no se mostró tan convencida y planteó sus reparos sobre cómo y qué funciones debe tener el Síndic de l’Oci. “Es algo que aún tenemos que analizar”, dijo prudente tras el acto. Antes, sobre el escenario, ya hizo valer su experiencia al frente de la Policía Local durante un año para explicar los problemas que conlleva conciliar el ocio nocturno con el derecho de los vecinos a su descanso.

Foto: KIKE TABERNER

Las tres experiencias tuvieron signos muy distintos. Así, la presentación de Alexander Bücheli fue pragmática, como se corresponde con el cliché de su país, con datos desgranados de manera sistemática y precisa. Tras poner en valor el ocio nocturno de su ciudad, focalizado en 690 cafés y 180 clubs concentrados en tres zonas, destacó que da servicio a más de 100.000 personas de una población de 400.000. Un ocio que cuenta con unas peculiaridades normativas que fue enumerando. Por ejemplo, las licencias son de 24 horas. O que para fomentar la aparición de emprendedores se ha legalizado que cualquier persona pueda organizar una rave al año. No sin cierta frialdad contable, Bücheli planteó cómo un éxito que el último muerto registrado en la Zurich Street Parade (que congrega a un millón de personas) fue en 2014. “Se trataba de una persona que se tiró al río sin saber nadar”, especificó con una sonrisa. Igualmente realzó la constante formación que se impulsa entre el sector zuriqués desde el Alcalde de Noche o cuestiones como que, desde que se analizan de forma gratuita las drogas que poseen las personas que salen de noche, el número de hospitalizaciones se ha reducido.

Foto: KIKE TABERNER

Por su parte, Milan, también atendiendo al carácter visionario que se le suele achacar a los holandeses, una nación que ha crecido ganándole terreno al mar, hizo una apología de la noche y el ocio nocturno de carácter visionario, diciendo que las zonas lúdicas son “el punto de encuentro para el talento creativo”. Su tesis la ejemplificó con una fotografía sobre una actividad de ocio y contabilizó cómo para poder hacer esa imagen se había necesitado de la participación de nueve profesionales: desde una bailarina a un perfomer, pasando por los responsables de vestuario, sonido, luz, fotografía, dj’s… Milan también reivindicó figuras como los mediadores que recorren su ciudad, una veintena de personas que facilitan la labor policial al hacer de intermediarios en diferentes conflictos, apostó por una financiación mixta para el Alcalde de la Noche (mitad administración, mitad empresas) y puso el acento en la importancia que tiene el ocio nocturno para hacer las ciudades más atractivas a los jóvenes creadores, poniendo en un mismo plano ocio nocturno y oferta cultural.

Foto: KIKE TABERNER

Cerró las intervenciones Leichsenring quien, como corresponde con una ciudad tan histórica como Berlín, inició su alocución yendo atrás en el tiempo. El portavoz de los clubes berlineses explicó cómo se convenció al coronel Frank Howley para retirar el toque de queda en 1949, lo que permitió que la ciudad tuviera una vida nocturna muy animada. Esta noche berlinesa tuvo otro elemento aglutinante cuarenta años después: la caída del muro, que hizo que allí donde estaba el muro se ubicara una escena cultural y nocturna muy activa. En su exposición Leichsenring exhibió imágenes de David Hasselhoff o Roger Waters apoyando iniciativas en defensa del ocio. Con ironías y bromas, hizo votos por un entorno normativo estable y sólido pero abierto, como sucede con los alcorques en su ciudad donde los vecinos pueden plantar lo que quieran siguiendo sólo unas guías. Abogó por eludir el exceso de legislación, así como por el fomento de ideas poco convencionales. Y lanzó una recomendación para València: el evitar los cuellos de botella y que el Síndic de l’Oci no sea una sola persona de la que dependa todo. Una recomendación que, como muchas otras, fue apuntada. Era día de escuchar.

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