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LOS TEBEOS SON PARA EL VERANO 

Blake y Mortimer, del Club Centaur al cambio climático

12/08/2022 - 

VALÈNCIA. En una entrega anterior tiramos mano del Test de Bechdel para elaborar un listado de cómics de autoras contemporáneas, un pequeño juego al que jugamos con cartas marcadas, lo reconozco. La propia Alison Bechdel, en una entrevista al diario El País, reconocía que no era ni mucho menos estricta en su aplicación: "No lo uso para elegir qué veré esta noche. Además, mi película favorita, 'Atrapado en el tiempo', arquetípicamente masculina, lo suspende".

No sé si esto concede algún tipo de bula, pero lo que sí nos deja claro es que, la mayoría de las veces, las pasiones culturales -y en esto se parecen muy mucho a las deportivas- no casan a menudo con nuestros posicionamientos ideológicos y morales.

"Las aventuras de Blake y Mortimer", desde su estreno el año 1943, en la revista Bravo!, pueden ser acusadas, con bastante fundamento, de misóginas, xenófobas, homófobas y eurocentristas, o mejor, de anglocentristas, a pesar de la nacionalidad de su autor, belga. Mientras que su antecesor Tintín, de la mano de Hergé, de quien Edgar P. Jacobs (Bruselas, 1904) fue colaborador principal, evolucionó a lo largo de los álbumes, dejando atrás sus aires de superioridad moral, modificando incluso los diálogos de "Tintín en el Congo" en posteriores ediciones, el capitán Francis Blake y el profesor Philip Mortimer siguen comportándose, 79 años después, como la "reserva de Occidente", si me permiten esta expresión de mal gusto.

Y aquí es donde aparece el gran "sin embargo". Mientras las "Aventuras de Tintín", aún siendo el paradigma de las historias gráficas de aventura, mantienen un cierto tono infantil, plagadas de gags y personajes caricaturescos, las "Aventuras de Blake y Mortimer" incluyen alguno de los mejores elementos de la literatura de género: la ciencia-ficción, representada como una eterna lucha entre los usos positivos de la ciencia, en la figura del profesor Mortimer, y su pérfida manipulación en manos de genios locos dirigidos por pérfidos personajes de dudosa reputación, con el general Olrik a la cabeza, y la intriga detectivesca, siendo los álbumes "La marca amarilla" (1953) y "El caso del collar" (1965) los que mejor ejemplifican estas dos vertientes de la obra de Jacobs y sus sucesores.

Estos elementos transforman los elementos narrativos de la obra, tanto textuales como gráficos, manteniendo el estilo dentro de la Escuela de Bruselas de la línea clara franco-belga, en la que el trazo huye de la expresividad, buscando un realismo estilizado, con un espesor uniforme, y los colores, planos y estridentes, contrastan en cada viñeta en un efecto no muy lejano al del suprematismo de Malevich, un nuevo realismo salpicado de los efectos simbólicos de la caricatura y su cinetismo humorístico, pero menor medida que su homólogo Hergé o que los autores de la Escuela de Marcinelle, como Franquin, Jijé o Joost Swarte. La conjunción de los temas tratados, el aire del Londres "holmsiano" de clubs masculinos, lluvia y smog, los toques de Kipling y Verne, y la sensación de que detrás de los arquetipos de Mortimer y Blake hay mucha historia personal que contar, y no toda es tan "para todos los públicos", influyen en el éxito de estas aventuras, a pesar de una de las decisiones narrativas más sorprendentes de la historia del cómic: cartelas y bocadillos plagados de líneas y líneas de texto en minúscula caligrafía

El canon Jacobsiano se compone de ocho títulos: "El secreto del Espadón" (Le Secret de l'Espadon, 1947, en tres volúmenes); "El misterio de la Gran Pirámide" (Le Mystère de la Grande Pyramide, 1950, en dos volúmenes); "La marca amarilla" (La Marque Jaune, 1953); "El enigma de la Atlántida" (L'énigme de l'Atlantide, 1955); "S.O.S. Meteoros" (S.O.S. Metéores: Mortimer à Paris, 1958); "La trampa diabólica" (Le Piège diabolique, 1960); "El caso del collar" (L'Affaire du Collier, 1965) y "Las tres fórmulas del profesor Sato" (Les trois Formules du Professeur Sato: Mortimer à Tokyo, 1970, en dos volúmenes, de los cuales Jacobs sólo dibujó solo el primero, mientras que el segundo fue realizado por Bob de Moor en 1990, siguiendo el guion escrito por Jacobs). Tras la muerte de Jacobs en 1986, la editorial francesa Dargaud, especializada en cómic franco-belga, llegó a un acuerdo con los herederos del autor para seguir publicando la serie, con diferentes equipos creativos, siempre bajo el lema "Según los personajes de Edgar P. Jacobs". La serie completa se puede encontrar ahora mismo editada en español por Norma Editorial.

Aunque a la mejor selección "blakeymorteriana" pertenecen los títulos creados por el dibujante belga, para cualquier disfrutón de la serie, las historias creadas por alguno de los equipos posteriores están a la altura de la media jacobsiana, con especial mención a la aportación estilística de Ted Benoit en "El caso Francis Blake" y "La extraña cita", y de François Schuiten en el sorprendente "El último Faraón", con guion del propio Schuiten, junto al director de cine Jaco Van Dormael y Thomas Gunzig, y color de Laurent Durieux . Mientras que el resto de continuadores de la serie mantienen las tramas ambientadas en el mismo espacio temporal que los originales de Jacobs, desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta los años 60, "El último Faraón" da un salto hasta la época contemporánea, con el capitán y el profesor ya como ancianos en buena forma, tras una elipsis desde las dos planchas iniciales, en las que la historia se retoma desde el final de "El Misterio de la Gran Pirámide". El dibujo de Schuiten se aleja de la línea clara original y, al mismo tiempo, clarifica su estilo detallista, con un magnífico trabajo en el color por parte de Gunzig, adaptando los colores planos al rayado múltiple y la viñeta densa del bruselense Schuiten. Y aquí tenemos el otro cambio. El Londres anecdótico que aparece en este entrega ya no es el del Centaur Club de Francis Blake, donde comparte un roast beef acartonado con su amigo Mortimer, ni el del apartamento común, sino el del colmado de barrio de este último y las oficinas de la City pobladas por ordenadores cabezones. En un doble homenaje a Jacobs, la trama se traslada a una Bruselas apocalíptica, retomando otra de los leitmotivs que acercan la obra de Jacobs a la actualidad: la preocupación por la destrucción del medio ambiente en manos de la Humanidad.

[Los títulos de Blake y Mortimer posteriores a la muerte de Jacobs son: "El caso Francis Blake" (L'Affaire Francis Blake, 1996), guion de Jean Van Hamme y dibujos de Ted Benoit; "La maquinación Voronov" (La Machination Voronov, 2000), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "La extraña cita" (L'Étrange Rendez-Vous, 2001), guion de Jean Van Hamme y dibujos de Ted Benoit; "Los sarcófagos del sexto continente" (Les Sarcophages du Sixiéme Continent, 2003-2004), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "El santuario de Gondwana" (Le Sanctuaire du Gondwana, 2008), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "La maldición de los treinta denarios I" (La malediction des trente deniers I, 2009), guion de Jean Van Hamme y dibujos de René Sterne y Chantal de Spiegeleer; "La maldición de los treinta denarios II" (La malediction des trente deniers II, 2010), guion de Jean Van Hamme y dibujos de Antoine Aubin y Étienne Schréder; "El juramento de los cinco lores" (Le serment des cinq lords, 2012), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "La onda Septimus" (L'onde septimus, 2013), guion de Jean Dufaux y dibujos de Antoine Aubin; "La vara de Plutarco" (Le bâton de Plutarque, 2015), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "El testamento de William S." (Le testament de William S., 2017), guion de Yves Sente y dibujos de André Juillard; "El valle de los inmortales I" (La vallée des immortels I, 2018) y "El valle de los inmortales II" (La vallée des immortels II 2019), guion de Yves Sente y dibujos de Peter Van Dongen y Teun Berserik; "El último faraón" (Le dernier pharaon, 2019), guion de Jaco van Dormael, Thomas Gunzig y François Schuiten, dibujos de François Schuiten, color de Laurent Durieux; "El grito de Moloch" (Le cri du Moloch, 2020), guion de Jean Dufaux y dibujos de Christian Cailleaux y Étienne Schréder; "El último espadón" (Le dernier espadon, 2021), guion de Jean Van Hamme y dibujos de Peter Van Dongen y Teun Berserik.].

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