"No hay prueba de que ejerciera presión": Camps salva, con Gürtel, su último 'round' judicial 

La Audiencia Nacional no ve ningún delito en la actuación del expresidente de la Generalitat respecto a las adjudicaciones y contrataciones con la trama; la sentencia absuelve a Alicia de Miguel, Manuel Cervera, Luis Rosado y David Serra, aunque condena a varios cargos del Consell

30/05/2024 - 

VALÈNCIA. La sentencia de 232 folios en la que  la Audiencia Nacional absuelve a Francisco Camps de la última causa judicial que tenía pendiente dedica una considerable extensión a fundamentar la falta de pruebas o indicios de que el expresidente de la Generalitat participara en un favorecimiento a la trama Gürtel en las contrataciones públicas desde el Gobierno valenciano. 

La acusación al que fuera jefe del Consell en este juicio, recuerda la Sala, se fundamentó en el "posible concierto" de Camps con la exdirectora general de Promoción Institucional de la Generalitat Dora Ibars –también absuelta– al entender que tuvo influencia sobre ella para conseguir que diera las órdenes inapelables con el objetivo de adjudicar a Orange Market diversos trabajos, como el stand de Fitur 2009. La sentencia, sin embargo, desmonta estas consideraciones. "No se ha acreditado por prueba alguna válida en Derecho que el señor Camps ejerciera presión, sugestión, recomendación o insinuación alguna en la conducta de la señora Ibars", concluye con rotundidad. "Pero es más, no existe testigo, escrito o comunicación alguna en dicho periodo, lo que aleja cualquier prueba o indicio con trascendencia penal", agrega. 


La resolución recuerda que la Sección Segunda de la Audiencia Nacional– compuesta de magistrados que ahora no son los enjuiciadores de esta causa– fue la que en septiembre de 2018 acordó reabrir la instrucción de los hechos que llevaron a la imputación del exjefe del Consell. Ésta se produjo a raíz de las declaraciones del exnúmero dos del PPCV Ricardo Costa y de Álvaro Perez 'El Bigotes' durante el juicio de la financiación irregular del partido

La acusación de Camps, dice la Sala, viene condicionada por una serie de elementos. El primero, la dependencia directa de Dora Ibars respecto al expresidente de la Generalitat. Pero los magistrados no ven que así fuera. "Sin perjuicio de que el señor Camps era el presidente de la Generalitat y, por tanto, del Consell, ninguna de estas circunstancias han acreditado que tuviera una dirección directa con la señora Ibars o que le diera órdenes en ninguno de los hechos enjuiciados", indican. La exdirectora general, señalan, "no tenía competencia alguna en materia de contratación para decidir la adjudicación de los contratos de las entidades expositoras". Tampoco, prosiguen, "aceptó las condiciones impuestas por Orange Market en la contratación que ya venía acordada". "Una cosa es la irregularidad de las adjudicaciones que efectuaran las instituciones adjudicadoras y otra muy diferente la participación de la señora Ibars y el señor Camps en los mismos", destacan.

El segundo elemento al que apuntan los magistrados es a la sonada relación entre el expresidente de la Generalitat y 'El Bigotes', delegado de la trama Gürtel en Valencia. Y aquí se vienen arriba con unas reflexiones incluso sarcásticas. "No es dable aquí enjuiciar algo tan ajeno a este tribunal como la investigación del alma humana en orden a cuantificar una relación de amistad y, sobre todo, cómo es sentida por ambas partes. Porque sucede que lo que para uno puede tratarse de una amistad íntima, para el otro puede ser del todo tipo profesional, o incluso superficial", afirman. 

   

"El hecho de que un líder político se haga una foto con alguien o incluso que en un momento dado pueda hablar por teléfono con el mismo no implica en sí una relación de intimidad. El propio auto de apertura de juicio oral habla de que esta relación era profesional y que comenzó al menos desde 2003, con los primeros actos del PP de los que se encargaba Álvaro Pérez en la Comunidad Valenciana. Más allá de la opinión de terceras personas y de las escasas escuchas telefónicas entre ambos durante las Navidades –aquella famosa conversación en la que Camps le llamó 'amiguito del alma' a El Bigotes– y que el propio Camps fuera a actos de celebración personales del señor Pérez (su boda), de ello no puede deducirse en absoluto que el señor Camps fuera responsable de todos los actos del señor Pérez o que favoreciera las actividades del mismo dentro del ámbito de la contratación pública", añaden.

Para la Sala, las manifestaciones de los responsable de Orange Market y de Francisco Correa en el sentido de que 'El Bigotes' se instaló en Valencia por su amistad con el entonces presidente de la Generalitat "deben evaluarse con mucha precaución". "Una cosa es fundamentar en una relación de amistad profesional una expectativa de negocio y otra muy diferente que el señor Camps fuera consciente de ello y que lo alentara, pues ni se acusa ni se acredita en modo alguno que tuviera connivencia ni en lo personal ni en lo económico con empresa alguna de Correa o participara en alguno de sus beneficios o alentara dichas actividades", sostiene la sentencia.

Los magistrados introducen ciertas valoraciones, como que "no se puede fundamentar una condena de Camps en la única declaración de Álvaro Pérez" o que "no hay prueba o indicio alguno que acredite que la señora Ibars y por ende el señor Camps hubieran tenido intervención alguna en los pliegos de Fitur". 


La Audiencia también valora otros hechos de la época del exjefe del Consell como el Open de Tenis. Así, distingue los contratos de patrocinio de la Generalitat con los titulares de los derechos de la ATP, de los contratos realizados directamente por los titulares de las empresas IMT y ESEDOS, como empresas privadas, de los realizados por la Generalitat con otras empresas. En cuanto a la salida de la Volvo Ocean Race del Puerto de Alicante, la sentencia no aprecia que la Generalitat sufriera perjuicio alguno.

Respecto a las otras contrataciones realizadas por las distintas Consellerias, la resolución desgrana la responsabilidad en la contratación de los distintos consellers, de sus jefes de gabinete y de los respectivos directores generales, en las distintas contrataciones con Orange Market y las otras empresas de la 'Gürtel'.

   

La absolución de Camps llega tras un juicio que finalizó en octubre del año pasado tras numerosos retrasos y suspensiones y en el que la Fiscalía acabó rebajando su petición de pena de dos años y medio de cárcel a solo un año para el exjefe del Consell. Una decisión que se interpretó como un último intento de asegurar la condena. 

Pero ésta no ha llegado. Como tampoco lo ha hecho para el resto de absueltos (otros 13). Se trata de los exconsellers Alicia de Miguel, Manuel Cervera y Luis Rosado a varios exaltos cargos del Gobierno: David Serra, Joaquín Fernando Tomás Font de Mora, Mary Patricia Callaghan, María Auxiliadora Hernández, Rafael Peset, María de la Paz Aviñó, Inmaculada García, Paula de Cubas, José Manuel Vidal y Aránzazu Vallés.

Los condenados son un total de once: los cabecillas de la Gürtel Francisco Correa, Pablo Crespo, y 'El Bigotes' con penas de 2 años y 3 meses de prisión por haberse conformado con el escrito de acusación de la Fiscalía; y otros ocho acusados, que también llegaron a pactos con Anticorrupción. Entre ellos, Enrique Navarro, el que fuera jefe de gabinete de la exconsellera Alicia de Miguel; Vicente Farnós, exdirector ejecutivo de Proyecto Cultural Castellón; Enrique Bort, jefe del gabinete técnico de la Sociedad de Seguridad y Promoción Industrial Valenciana (SEPIVA; o Silvia Caballer, exdirectora general del Libro. 

A todos se les ha aplicado la atenuante de confesión pero ninguna de sus declaraciones ha influido en la responsabilidad penal de Camps. 

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