X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Hoy es 18 de enero y se habla de à punt CVMC bloc Compromís CEV
GRUPO PLAZA

POLÍTICOS AL HABLA / OPINIÓN

Camps y el planeta Ganímedes

1/03/2019 - 

VALÈNCIA. Cuenta la mitología que Ganímedes fue raptado mientras estaba en compañía de sus amigos por Zeus quien, convertido en águila, sobre sus alas leonadas lo llevó al Olimpo para convertirlo en su amante. En prueba de su amor sincero, Zeus decidió ascender a Ganímedes al cielo como una constelación a la que quiso llamar Acuario (el aguador), otorgándole la inmortalidad y haciéndolo copero de los dioses.

Esta semana ha comparecido en Corts valencianes Francisco Camps, Expresident de la Generalitat Valenciana y miembro nato por estatuto privilegiado del Consell Jurídic Consultiu. Lo hacía en el seno de la Comisión de investigación Taula, que es el nombre dado a una operación policial que ha destapado una macrocausa judicial que ha puesto en auténtico jaque al Partido Popular valenciano apuntando de nuevo a su financiación ilegal. Se investigan las adjudicaciones realizadas desde las instituciones valencianas a empresas que, según Álvaro Pérez-el Bigotes-, eran “las empresas de cabecera y de confianza” de una élite política; una suerte de olimpo de dioses del Partido Popular en el que era posible identificar alguna pretendida divinidad. Creyéndose dueños y señores convirtieron la Generalitat Valenciana en su Reino: Francisco Camps, Juan Cotino, Esteban González Pons y Gerardo Camps. Los nombres de las empresas VIP favorecidas por ellos en los concursos públicos valencianos en claro perjuicio de otras se saben: Engloba, Trasgos, Universo Selección y Thematica Events. Las cuentas de la Generalitat y, particularmente, las de la Fundación Jaume II El Just demuestran cuál fue el trato de favor a tenor de las facturas millonarias pagadas desde lo público, sin atender a procedimientos ni a normas más allá de su interés partidista. Una época de festejos y eventos en el que las copas, y lo que no son copas, las pagábamos todos. Aún pagamos sus facturas a costa de nuestros derechos sociales.

No son pocos quienes piensan que Francisco Camps vive en una realidad paralela. Lo demostró una vez más esta semana en la que llegó a les Corts Valencianes arropado por los suyos y en la que se mostró visiblemente extasiado cuando se dirigían a él –aún hoy- como Presidente; se confesó feliz –incomprensiblemente- por ser llamado por cuarta vez a una Comisión de investigación a explicar las consecuencias de su mala gestión; y orgulloso de todo lo que había hecho por la ciudadanía valenciana-convencido de haberlo hecho- durante sus sucesivos gobiernos de mayorías absolutas. 

Camps, sacó pecho de los colegios públicos construidos, cuando la realidad de su gestión muestra barracones o infraestructuras ruinosas por la baja calidad de los materiales empleados y significativos sobrecostes de obras y gastos financieros. Se vanaglorió de los avances de su gobierno en pro de la salud de los valencianos, cuando lo cierto es que un millón de habitantes de la Comunitat estaba bajo departamentos de salud privatizados por el Partido popular, las infraestructuras hospitalarias estaban abandonadas a su suerte, y la columna vertebral del sistema, la atención primaria, fue una de las grandes damnificadas por sus políticas. Y reivindicó la paternidad de la cláusula de reforma de nuestro Estatuto de Autonomía, que está lejos de ser suya, y que hemos aprobado con la única abstención de Ciudadanos en lo que parece el último pleno de la legislatura. Pero Camps no quiso, sin embargo, reconocer una criatura del mal que, según declaró ante el juez Ricardo Costa, lleva por entero su ADN; me refiero al sistema de financiación ilegal de los populares valencianos "basado en la emisión de facturas por servicios no prestados a través de la empresa Orange Market". Finalizó en clave publicitaria vendiéndose como alcaldable con posibilidades reales de éxito. Verdad o relato. Se impone un VAR en la política.

Con el mayor de los respetos, el Sr. Camps está en otro planeta. ¿Quizá en Ganímedes? Se trata del satélite natural más grande del sistema solar, descubierto por Galileo, cuyo núcleo está compuesto por hierro y una corteza de hielo en el exterior. Dos elementos, el hierro y el hielo, que tienen mucho que ver con la insensibilidad que caracterizó las políticas públicas de los populares en sus gobiernos. Como la que demostró el Sr. Camps por las víctimas del accidente de metro más grave de España que tuvo lugar en Valencia. 43 muertos y 46 heridos no le movieron un pelo al Molt Honorable, que ni si quiera se dignó a recibirlos. No asumió ninguna responsabilidad por el Dictamen de la Comisión de investigación de ese accidente de metro que lo declaró responsable político. Esta semana hemos sabido que su estrategia de silencio ha dado al traste y que se abrirá por fin juicio oral contra ocho directivos de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) tras trece años de lucha incansable y digna de las víctimas y sus familiares.

Ganímedes, la mayor luna de Júpiter, además alberga más agua líquida que la Tierra, quizá por eso los populares, particularmente el propio Camps, insistían tanto en aquello de “habrá agua para todos”. Iba a haber tanta que se les ha acabado por atragantar en varios lugares, como al diputado Alfredo Castelló, que fue guardia pretoriana durante la comparecencia del Sr. Camps, y que es investigado por irregularidades en el concurso adjudicado por él en el Ayuntamiento de Sagunto en la gestión del agua de todos.

“Ojalá el Tripartito sirva de vacuna para saber a quiénes no deben volver a votar los valencianos. Es bueno que vean la otra forma de gobernar”, aseguró el Expresident. Francisco Camps está imputado por tres tramas de corrupción institucional (Fórmula 1, Gurtel y Visita del Papa); sucedió en el cargo a Jose Luis Olivas que ya ha sido condenado por corrupción, que fue a su vez precedido por Eduardo Zaplana, recientemente imputado por la operación Erial.

Es palmario que existe otra forma de gobernar, que no es la de poner las instituciones al servicio de los intereses partidistas ni personales, sino al de la gente. Así que ojalá el Botánico eclipse nuevamente a Ganímedes.

Fabiola Meco es diputada autonómica y portavoz adjunta de Podem en Les Corts

Noticias relacionadas

next

Conecta con nosotros

Valencia Plaza, desde cualquier medio

Suscríbete al boletín VP

Todos los días a primera hora en tu email