VALÈNCIA. Una referencia de sobra conocida: en Villar del Río, el pueblo de ficción que protagonizó ¡Bienvenido, Mister Marshall! prepararon con desmesura el paso de los americanos por su pueblo pensando que su vida se transformaría, que la miseria que había dejado el franquismo se resolvería haciendo la fiesta a la comitiva. Pero simplemente estaban de paso, y el pueblo, aún engalanado, se dio cuenta de que nada iba a cambiar.
El Año Berlanga, que precisamente quería poner en valor la astucia y la sarna del director valenciano de contar historias como esta, ha sido el enésimo ejemplo de como funcionan las cosas en este país.
Las celebraciones por el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga duró 18 meses, desde enero de 2021 hasta junio de 2022. En el contexto pandémico, esta fue una de las iniciativas culturales más vivas en todos los ámbitos posibles —el cine, claro, pero también la producción editorial, o el estudio de la cinematografía española desde la academia. Se crearon comisiones, comisionados, grupos de trabajo, programas propios y también compartidos… Y las administraciones implicadas, ante la pregunta recurrente prometían que el Año Berlanga sería un antes y un después en el recuerdo del trabajo del director. No habría marcha atrás.
Lo cierto, cinco años después, es que sin duda la ha habido. Los rastros del Año Berlanga se han perdido, como las estelas de los fuegos artificiales, que han sido espectaculares, pero que han quedado en el mero recuerdo.
Administración a administración. El Ministerio de Cultura, dirigido entonces por Miquel Iceta, hizo una promesa coincidiendo con las elecciones autonómicas y locales del 2023: el Archivo Berlanga, adquirido meses antes por 357.000 euros, se quedaría en València. El PSPV-PSOE lo convirtió en promesa electoral incluso deslizando una posible ubicación, La Gallera.
El Ayuntamiento de València, en una respuesta oficial en febrero de 2024, aseguró que estaban “en contacto” con el Ministerio para buscar un sitio, pero más de dos años después no ha habido ningún tipo de acercamiento real.
Febrero de 2024 es una fecha relevante porque fue en esa fecha en València donde empezó la exposición itinerante producida por CaixaFòrum Interior Berlanga, que por primera vez hacía público este archivo. La institución privada colaboró con Filmoteca Española, propietaria actual de la colección para su digitalización y catalogación. En la rueda de prensa, se preguntó por el futuro del Archivo y la contestación fue que pasaría el tiempo y que ya se vería.
Este mes de julio de 2026, después de recorrer ciudades como Barcelona, Sevilla o Zaragoza. Ahora, las piezas de la exposición vuelven a la Filmoteca, pero el Ministerio no ha desvelado ningún destino ni plan para las mismas. Este diario preguntó e insistió al departamento de Ernest Urtasun, sin que este haya dado respuesta alguna.
El Ayuntamiento de València y la Generalitat se quedan con la inercia
Pero si el Año Berlanga tuvo unos protagonistas, fueron la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de València, que no solo impulsaron su celebración, sino que intentaron liderar la programación de la misma (con resultados contrastados).
La Generalitat Valenciana impulsó una comisión, con Rosana Pastor como representante, que se constituyó con todas las partes implicadas, pero que finalmente no se reunió. Por su parte, el Ayuntamiento de València creó un comisionado, en este caso únicamente en manos de Teresa Cebrián.
Después de 18 meses, ¿qué queda de todo ese esfuerzo y ese recuerdo a Berlanga? Más bien poco. En sendas respuestas oficiales, los coletazos del centenario son casi circunstanciales.
Por parte del Ayuntamiento de València, explican que “Berlanga es uno de los protagonistas de la ruta de personajes literarios y cinematográficos que pondrá en marcha el Ayto. En la de cine, Berlanga toma el papel principal con dos películas (Todos a la cárcel y París-Tombuctú)”.
Esta ruta es un estudio amplio en el que incluyen otras muchas figuras y obras. Por eso “en aras del máximo equilibrio temporal y geográfico, se ha tratado de buscar una distribución espacial lo más descentralizada posible, evitando la repetición de ubicaciones y la sobrerrepresentación de ningún autor, con la notable excepción de Vicente Blasco Ibáñez y Luis García Berlanga”.
La Genetalitat Valenciana, por su parte, admite estar “siempre interesada en el impulso y en la proyección de una figura tan importante como Berlanga para la cultura valenciana”. Pero para este año lo único que habría previsto es que “dentro del ciclo dedicado a Rafael Azcona, por el centenario de su nacimiento, está previsto que la Filmoteca proyecte dos títulos de Berlanga: Plácido y El Verdugo”.

