Cine

Iván Labarta, un valenciano en la corte de los Premios Goya

Le contrataron como jefe de producción local en la gala de València y ya encadena cinco ediciones

  • Cate Blanchett, en la alfombra roja de los Goya 2022, en València.
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VALÈNCIA. La gala de los Premios Goya es uno de los eventos televisivos y culturales más complejos que se organizan cada año en España. Detrás de la alfombra roja, de las actuaciones y de los discursos hay una maquinaria logística que empieza a rodar meses antes y que moviliza a centenares de profesionales. Y entre quienes hacen posible ese engranaje, se encuentra desde hace cinco años el valenciano Iván Labarta como jefe de producción local de la ceremonia.

Labarta no llegó al cine desde el cine. Su trayectoria se ha desarrollado en el ámbito de la producción de eventos y ha trabajado en formatos muy distintos: desde conciertos a competiciones deportivas o encuentros corporativos. Desde ese punto de vista, insiste, la gala de los Goya no deja de ser un evento más dentro de ese amplio catálogo.

Su trabajo, explica, consiste en “implementar todo el plan de producción que durante unos meses hemos realizado y hacer que suceda. Llevar todos esos planes a la práctica, llevarlos a la realidad y que todo fluya, que todo engrane”, resume.

Sin embargo, trabajar con profesionales del sector cinematográfico introduce matices propios: “Trabajar con personas dedicadas al cine imprime un carácter también, una forma de trabajar, los procesos y los procedimientos. Pones el organigrama de la gala al lado del de una película y son idénticos”.

Su papel estos años se ha centrado en todo lo que ocurre en el recinto: accesos, logística, proveedores, permisos, equipos técnicos o coordinación de empresas externas. El departamento cuenta con una veintena de trabajadores. La dirección de producción es la máxima responsabilidad, y de ella salen dos jefaturas de producción; una de ellas recae en Labarta. El único ámbito que queda fuera de su responsabilidad directa es “lo que pasa en la caja escénica”, puntualiza.

La relación de Labarta con la gala comenzó precisamente en su ciudad. Fue en 2022, cuando la Academia decidió celebrar los premios en el Palau de les Arts, en plena salida de la pandemia. La organización buscaba entonces un responsable de producción local. Esa edición todavía estuvo muy marcada por los protocolos sanitarios. A la logística compleja en condiciones normales, se le sumaron las medidas sanitarias.

  • La fachada de Les Arts, en los Premios Goya 2022. -

El recinto lo cambia todo

Aunque la gala sigue un esquema similar cada año, el trabajo de producción nunca es exactamente el mismo. El motivo principal es el espacio en el que se celebra. “Todos los años se parece mucho en cuanto a operativa y procedimientos, pero la ejecución nunca es la misma”, explica. 

No es lo mismo trabajar en un palacio de congresos con infraestructura ya instalada que en un pabellón diáfano donde hay que construirlo todo desde cero, desde la grada hasta los accesos técnicos. “El recinto lo condiciona absolutamente todo”, resume. Otra vez, su trabajo consiste en que, a pesar de las diferencias, se respire normalidad —“Mi trabajo es lo que no se ve”.

En estos años, la organización de los Goya ha incorporado también nuevos protocolos. Uno de los más visibles fue el protocolo antiacoso, que ya forma parte del dispositivo habitual, con sesiones de formación para el personal y equipos específicos durante la gala. También las políticas de sostenibilidad impulsadas por la Academia, que incluyen medidas para reducir la huella de carbono del evento.

El trabajo empieza muchos meses antes de la ceremonia —para esta edición en Barcelona, su primera toma de contacto fue visitar la localización el pasado mes de julio, siete meses antes de que tuviera lugar la gala—. La parte intensiva ya empieza dos semanas antes de la celebración. Y tras la entrega de premios llega el desmontaje exprés: “Dos días después estamos fuera y el espacio vuelve a quedar como estaba”.

¿Y si volvieran los Goya a València?

Labarta no duda de que València podría acoger de nuevo la ceremonia. El propio Palau de les Arts, donde se celebraron los premios en 2022, cuenta —dice— con una infraestructura técnica excepcional. “La caja escénica es espectacular”, afirma.

El principal obstáculo es el aforo. La Academia suele buscar recintos con unas 3.000 localidades, mientras que el teatro valenciano, una vez retiradas las butacas que bloquean la visibilidad o que se utilizan para cámaras y equipos técnicos, se queda bastante por debajo de esa cifra, cerca de la mitad.  De hecho, Les Arts pudo acoger la gala precisamente por las medidas sanitarias por la covid-19, que mantuvieron cierta contención en las invitaciones.   

Por eso, cuando se le pregunta por una posible alternativa, menciona un espacio recién incorporado al mapa cultural de la ciudad: el Roig Arena. “Es el recinto que no teníamos y que la ciudad necesitaba”, sostiene.

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