VALÈNCIA. La directora valenciana Claudia Estrada Tarascó y su hermana, la actriz Valeria Estrada, han presentado hoy en la 41ª Mostra de València-Cinema del Mediterrani 'Salen las lobas', la ópera prima que compite en la sección Xaloc por el Premi del Públic Ciutat de València y que llega tras obtener dos galardones en la Seminci. Ambas contaron en el festival que el origen de esta película nace del paso de Valeria, con 14 años, por un centro de reeducación de menores en València."Esa es la primera imagen que vino a mi cabeza: cuando mi madre me llamó y me dijo que se habían llevado a mi hermana. Por eso empieza también así la película", ha explicado Claudia Estrada sobre el arranque del filme, en el que una joven es retenida y trasladada a un centro de internamiento. El proyecto, que ha tardado seis años en ver la luz, comenzó en 2020 a partir de las llamadas entre las dos hermanas. "Ella me iba contando todos los procesos judiciales que estaba viviendo con 14 años, cómo era el centro, cómo era el sistema, cómo realmente era una cárcel, y yo no sabía nada de esto".
A partir de ahí, la directora abrió una investigación con antiguas compañeras de Valeria, educadoras, abogadas y centros de justicia juvenil. "Apenas hay imágenes sobre cómo son los centros. En alguno de los pases me ha venido gente preguntando: '¿Pero esto es real, esto existe?'. Y sí, es una cárcel de menores y es así", ha señalado. "Nos sentimos con la responsabilidad de hacerlo. En una de las llamadas ella me dijo: 'Cuenta mi historia, porque ellas están muy silenciadas'. Tú entras ahí y no tienes ninguna forma de defenderte con 14 años".
Valeria Estrada, que da vida a Luna, ha subrayado que su personaje no es un retrato literal: "Tuve que crear desde cómo son sus padres, cómo es su familia, qué música le gusta. Me ayudé a recordar por la música que me gustaba o cómo era yo con 14 años, pero es inspirada". La actriz se preparó con muchos ensayos junto a su hermana y clases de canto. Para lograr la complicidad del grupo de 'lobas', intérpretes no profesionales, la directora organizó un fin de semana de convivencia y salidas a conciertos, como el de Ptazeta. "Cuando hicimos el último casting y las juntamos a las cuatro fue como: 'Vale, está clarísimo'", ha recordado.
El rodaje tuvo lugar en un psiquiátrico real, activo hasta 2015. "Para mí era muy importante que fuera muy inmersivo. Desde que entraban en el centro se quitaban los móviles; era entrar al centro de verdad", ha explicado Claudia Estrada. Las canciones, compuestas por las propias actrices junto a las raperas Huda y Nessa, son otro de los pilares de la película, que cuenta además con un cameo de LaBlackie.
La respuesta del público ha superado sus expectativas. "Ha llegado a todos, tanto jóvenes como adultos. Nos han hecho hasta cartas y han querido hacer llamadas con nosotras desde institutos. A día de hoy nos escriben hasta por TikTok", ha contado Valeria. Su hermana ha destacado la reacción de los profesionales: "En un pase en Madrid vino gente de servicios sociales y educadores. Nos comentaron que es la única película que han visto que representa la realidad tal cual".
Graduada en Comunicación Audiovisual, Claudia Estrada llegó al largometraje casi por sorpresa: presentó su proyecto de cortometraje en el programa Dones de Cinema y, dos meses después, la productora le propuso convertirlo en película. "Nos ha cambiado totalmente. Te entra inseguridad, es normal, pero he estado bien acompañada y al final estoy súper contenta", ha reconocido.
My Father's Scent
El peso del patriarcado y la crisis de la autoridad familiar sostienen 'My Father's Scent', la película que el director egipcio Mohamed Siam ha presentado hoy en la Sección Oficial de la 41ª Mostra de València-Cinema del Mediterrani. "Si tuviera que resumir la película en una palabra, sería familia", ha explicado el cineasta en la rueda de prensa, en la que ha desgranado una historia nacida de la muerte de su padre cuando él tenía 11 años y que, ha advertido, "es un recordatorio de que puede ser demasiado tarde para decirle a alguien 'te quiero'".
La cinta sigue a un joven que regresa al hogar familiar en Alejandría durante la festividad del Eid al-Adha para cuidar de su autoritario padre, que acaba de despertar de un coma. Confinados en un apartamento durante una larga jornada nocturna, ambos se enfrentan a años de resentimiento, violencia soterrada y secretos ocultos, en una lucha que pone a prueba los límites de la masculinidad tóxica y los lazos de sangre. Coproducción internacional liderada por Egipto, con participación de Noruega, Francia, Arabia Saudí, Suecia y Catar, la película llega a València tras haber obtenido cinco premios el en Final Cut de Venecia.
Siam ha aclarado que no se trata de una película autobiográfica, aunque nace de su propia experiencia. "Siempre empiezo mis películas por una idea muy pequeña. Cuando falleció mi padre, yo tenía 11 años, estaba en otra ciudad y no podía desplazarme. Siempre que perdemos a alguien cercano es demasiado pronto, y ese sentimiento de tratar de decir algo antes de que sea demasiado tarde es lo que he mantenido en la película", ha relatado. Su objetivo, ha añadido, era contar una historia que resonara en cualquiera que haya perdido a alguien cercano sin poder saldar cuentas: "Una vez vista la película, podemos darnos cuenta de que tenemos que tender puentes entre unos y otros, porque nunca se sabe cuándo es la última vez".
Para el director, la familia encierra una contradicción tan extraña como cotidiana: "Podemos tener una agria discusión con nuestra pareja o nuestro padre y cinco minutos después estar todos sentados a la mesa cenando, o que al día siguiente nos lleven en coche al colegio. Estamos acostumbrados a esa coexistencia de intimidad y violencia, que quizá es el único lugar donde se acepta". Siam ha subrayado la dificultad de comunicación entre hombres en el seno familiar, donde los sentimientos "se expresan más bien con una espalda o incluso con un poco de violencia física". De ahí la importancia de la escena en la que la novia del protagonista conecta con su padre en apenas tres minutos: "Es el único momento en el que el hijo entiende que el padre también es un ser humano, una persona traicionada, frustrada, reprimida, triste". Y ha concluido: "Los padres muchas veces se mantienen como ídolos, y los ídolos siempre acaban defraudando".

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- Foto: LA MOSTRA
La mirada infantil sobre la muerte es otro de los ejes de la película. "De niño, lo único que entiendes es que a esa persona no la vas a volver a ver. Todavía hoy, cuando escribo una escena sobre la muerte, la escribo un poco desde el punto de vista de un niño", ha explicado el cineasta, que por eso ha puesto en boca de los dos niños de la película las conversaciones sobre la muerte mientras los adultos lidian con ella.
En cuanto a la puesta en escena, Siam ha explicado que, dado que tres cuartas partes del metraje transcurren en el apartamento, quería que "la cámara estuviera callada" y que el espectador simplemente espiara a los personajes. El equipo construyó el apartamento y el director pidió un pasillo lo más largo posible, "el cordón umbilical que une, pese a la distancia, al padre con el hijo", el único espacio donde la cámara se mueve. Rodada en buena parte de noche, la película muestra "una Alejandría invernal, no la típica imagen que vemos en el cine, que refleja el carácter de los personajes". La música también estaba en el guion desde el principio, como la canción 'Adiós, amigo', ligada a un recuerdo íntimo: "Fue la primera película que vi en el cine, con mi padre y mi madre. Era un momento en que veía la vida como algo perfecto. Mi padre nos dejó poco tiempo después".
