VALÈNCIA. La Mostra ha presentado hoy las dos nuevas producciones que conforman su sección Finestra: el documental 'La Pietà', dirigido por la dupla de cineastas Rafa Molés y Pep Andreu, y el largometraje de ficción 'Cowgirl', codirigido por Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens. Dos miradas profundas sobre la memoria, la pérdida, la resistencia humana y la vinculación vital con el entorno.
'La Pietà' propone una inmersión en la Islandia rural para relatar cómo, hace más de un siglo, Flosi Björnsson y sus ocho hermanos se aislaron de manera voluntaria a los pies del Vatnajökull, el mayor glaciar de la isla. Sin contraer matrimonio ni dejar descendencia, consagraron su vida entera a observar y registrar el comportamiento de este coloso de hielo mucho antes de que el calentamiento global marcara la agenda pública. Su granja, hoy abandonada, sirve como un paralelismo poético entre la extinción de una familia y la progresiva desaparición de su propio paisaje.
La idea de filmar en un glaciar acompañaba a Molés y Andreu desde que visitaron Islandia por separado hace más de 20 años. Sin embargo, el principal reto creativo, señala Pep Andreu, "fue evitar el típico reportaje enfocado exclusivamente en cómo se deshielan estas masas naturales". El punto de inflexión llegó gracias a su socio local, Olafur, quien les habló de esta recóndita granja. "Al visitar el lugar, supimos de inmediato que tenían una historia íntima capaz de abordar la crisis climática desde la memoria y el duelo".
Como explica el realizador, la película busca que el espectador experimente un "duelo ecológico activo". "Cuando un paisaje desaparece, también se desvanece parte de la memoria de quienes aprendieron a vivir junto a él", señala Andreu, quien además reivindica "la belleza como un acto político capaz de movilizarnos y pasar a la acción". Ante la pregunta de por qué dos realizadores valencianos deciden filmar en Islandia, Andreu responde que, desde su corazón artístico, "la desaparición de los glaciares es una cuestión que nos afecta a todos y de manera muy especial al Mediterráneo".
Esta coproducción internacional -que sumó al realizador lituano Arūnas Matelis y contó con el respaldo de RTVE, À Punt Media y las televisiones nacionales de Islandia y Lituania- cobró una fuerza inesperada durante la investigación. El equipo halló de forma imprevista los diarios originales de Flosi y una valiosa película doméstica a color filmada en 1950 que mostraba las expediciones familiares, materiales que permitieron condensar esta poderosa memoria en 82 minutos de metraje.
El documental llega respaldado por sus seis nominaciones a los Premis Lola Gaos de la Acadèmia Valenciana de l'Audiovisual, un hito que los directores celebran con especial orgullo al irrumpir en categorías técnicas habitualmente copadas por la ficción. A ello se añade, señala el director, el "bestial diseño sonoro para insuflar alma a la granja, la expresiva banda sonora grabada junto a una orquesta lituana, y la extraordinaria dirección de fotografía, quien operó estrictamente bajo las complejas exigencias de la luz natural islandesa".
Resistencia, humanidad y nuevos comienzos
Por su parte, la vertiente de ficción de Finestra la completa 'Cowgirl', dirigida por Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, con Javier Polo en la producción a través de The Fly Hunter. La trama sigue a Empar, una ganadera de 60 años que necesita desesperadamente que su vaca Tona quede preñada para salvar su explotación de la ruina. Aunque lo consigue tras múltiples intentos, la gestación resulta ser de elevado riesgo. Apoyada por Bernat y Riqui, un joven recién llegado al pueblo, Empar se enfrentará a la incomprensión de su comunidad y descubrirá que nunca es tarde para emprender un nuevo comienzo.
La película cuenta con un reparto coral de primer nivel que incluye a Isabel Rocatti, Pep Muné, Carlos Cuevas, Joaquín Climent, Carles Sanjaime, Verònica Andrés, Àngel Fígols, Mamen García, Amparo Fernández, Jorge Silvestre, Maria Maroto, Ramón Ródenas, Joan Manuel Gurillo y Manuel Maestro.
La codirectora Cristina Fernández Pintado destaca que esta es su segunda película junto a Miguel Llorens tras 'Cosas a hacer antes de morir'. Un reto mayúsculo en el entorno de la montaña que "ha sido un regalo amable y lleno de honestidad en estos tiempos tan oscuros, está muy bien sentarse en una sala de cine a recibir un poco de humanidad y ver un rayo de luz".

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La cineasta añadió que la película "habla de la madurez, de que existe el deseo y de que hay nuevas oportunidades; muestra que no somos caducos como decide la sociedad", jugando con el paralelismo entre la vaca e Isabel, a la vez que supone "una clara reivindicación del talento valenciano con un casting fantástico". Por su parte, el codirector Miguel Llorens prefirió alejar el proyecto de las etiquetas convencionales para identificarlo más con un "género vital". Llorens explicó que "la gestación del ternero se convierte en una metáfora de la continuidad de la vida", articulando una historia donde conviven la comedia, el drama, las relaciones intergeneracionales, la ayuda entre vecinos y "con la propia existencia".
Para rodar con una vaca, explica el director, partieron de una premisa: "Hay que hacer un ejercicio de humildad y adaptación, eres tú el que debe adaptarse al animal". También hubo casting de vacas porque "queríamos una vaca autóctona y al final encontramos una en una ganadería, una vaca mansa, de Castellón, Canelita, tuvimos mucha suerte, un vaca muy tranquila conviviendo con más de 40 personas del equipo. Tuvimos mucha suerte con la protagonista".
