VALÈNCIA. La actriz alicantina Sonia Almarcha vive un momento profesional dulce y sobre la situación de las intérpretes de en torno a los 50 comenta que, "en realidad, el problema empieza antes". "Hay un momento alrededor de los 40 y pico que te encuentras frente al desierto del Sáhara, luego están las que sobreviven a ese desierto y llegan al otro lado o las que se han quedado en el camino. Incluso cuando tiras para adelante, el número de personajes se reduce". Así lo ha aseverado la actriz en una entrevista con Europa Press con motivo del estreno, en el marco del festival Cinema Jove, del cortometraje A certa distància.
Almarcha explica que los papeles reservados para mujeres de mediana edad son mucho menores y sobre todo "menos interesantes". "Que tengan una entidad propia, un arco en la película, que no esté para apoyo simplemente del otro, sino que tiene peso, hay pocos", apunta. Sobre cómo va a evolucionar esta situación reconoce: "Lo que va a pasar no lo sé. Sé que está cambiando poco a poco y que queda mucho por hacer todavía. Estoy deseando dejar de hablar de esto, el día que no lo hagamos querrá decir que ya se estará solucionado. Las reivindicaciones están porque hay una carencia, el día que no haya carencia no habrá reivindicación".
Almarcha ha estado en cartel con tres películas este último año: Subsuelo, Yo no moriré de amor y A la cara. Además, a lo largo de su trayectoria ha participado en series como 'La Ruta', 'Vis a Vis' o 'El ministerio del tiempo' y en películas como El reino, La soledad o El buen patrón, por la que fue nominada a mejor interpretación femenina de reparto en los Goya. La alicantina ha protagonizado nueve películas en menos de dos años, mientras ha continuado en el teatro, en obras como Personas, lugares y cosas. Entre las películas, destaca Yo no moriré de amor, que ha ganador la Biznaga de Oro en el festival de Málaga y ahora presenta A certa distància, un cortometraje dirigido por Laura Pérez Gómez y que protagoniza junto a Elisa Moreno y Teresa Lozano.
Así, las tres actrices valencianas representan a una madre que recibe de vuelta a su hija por el cumpleaños de su abuela a pesar de que la joven esconde una inquietud que le resulta difícil de verbalizar: el deseo de ver a su padre. Sobre el vínculo madre-hija, Almarcha cuenta que retrata "una manera de relacionarse muy concreta, que no es tan inusual, aunque pueda parecerlo y que describe mucho a una mujer media de este país". Para la actriz, esta relación heredada de madres y abuelas -"mujeres entre mujeres"- se rompe con la tercera generación, "más joven", que trata de "poner freno a no saber decir 'te quiero'".
"Durante muchos años hemos heredado esa cierta rigidez, poca emoción, bueno, la hay, pero no se muestra, y también mucha exigencia", ha continuado. Sin embargo, ha apostillado que este tipo de lazos no muestra "que esa gente se quiera menos". En cuanto a la tensión no verbalizada que recorre al personaje de su hija, ha explicado: "A veces por la distancia entre los padres precisamente por ese malestar entre ellos, provoca también un distanciamiento, un plus más" en la relación con sus hijos. "Los hombres y creo que eso también está cambiando ahora, se ocupan de otra manera, queda mucho por hacer pero sí hay mucha más conciencia a la hora de criar, de relacionarse y de responsabilizarse en la crianza". La artista ha destacado la escena en la que madre e hija ponen fin a la incertidumbre, el momento en el que consiguen hablar "de verdad", "poner palabras a cómo está cada una y reconocer que en muchas de la cosa en las que el padre parece el culpable, no lo es".

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Para la actriz alicantina estar en Cinema Jove es "como volver un poco a casa". Además, subraya la importancia de utilizar la lengua propia, en este caso el valenciano, porque "te coloca en un sitio diferente, en un sitio más cercano a la idiosincrasia del personaje". "Y poder hacerlo porque lo tienes, porque lo he hecho en otros idiomas, sin ser de esos idiomas, y lo tienes que crear". "Me gusta mucho estar con este proyecto que además es en valenciano. He trabajado muy poco en valenciano, yo soy de Pinoso y allí tenemos un valenciano muy particular" y ha enfatizado que le "divierte bastante". Por otra parte, el nuevo proyecto de la actriz, Estretor, se ha rodado en la ciudad de València y está dirigido por Pablo Pagán, del que ha resaltado su "talento impresionante". "Me gustó mucho lo que proponían, me gustó mucho el guion y hacer género me divertía mucho, no me gusta verlo pero me gusta hacerlo".
Además, ha confesado que se trata de un trabajo "muy técnico" y "divertido" porque "es muy loco de hacer". Mi personaje en este corto es una cirujana, hemos tenido de asesores a un cirujano y a dos enfermeras que nos han enseñado cómo se hacían las cosas, cómo teníamos que operar, cómo teníamos que pedir el instrumental, cogerlo, hacer unos nudos...", ha explicado.
Sobre próximos proyectos, Almarcha ha revelado que se va de vacaciones porque "ha sido un año muy fructífero, de muchas cosas ya van varios años, pero este especialmente porque me ha coincidido con mucho trabajo". Sin embargo, ha avanzado que en septiembre retoma un proyecto "espectacular", 'Personas, lugares y cosas' en el Teatro Español, dirigido por Pablo Messier y que finalmente participará en una película con Arantxa Echevarría, directora de largometrajes como 'Carmen y Lola' o 'La infiltrada'.
