VALÈNCIA. En plenas Fallas, con todo el barullo del centro justo después de que la plaza del Ayuntamiento se libere del gentío de la mascletà, La Filmoteca construye un refugio en el que celebrar las fiestas de otra manera. Lo hace a través de la sesión especial Archivo en llamas: las Fallas de hace un siglo, con la que recupera tres cintas únicas que sirven para relatar la historia de València gracias a las donaciones de Calixto y Eduardo Alban en su casa familiar. En el encuentro, que tendrá lugar a las 18 horas, se proyectarán tres cintas documentales falleras rodadas entre 1928 y 1932. Al ser cintas mudas, irán acompañadas por la música de Arcadi Valiente al piano.
Tras este enorme trabajo de restauración se encuentra la jefa de Recuperación de la Filmoteca Valenciana, Inma Trull, quien antes de la proyección desvela algunas de las claves de esta a Culturplaza. Además, Trull conversará en la proyección con el historiador y delegado de archivo de la Junta Central Fallera Javier Mozas Hernando. Viajando un siglo atrás, Trull se impresiona de encontrarse con unas Fallas más austeras y menos gentrificadas que las de la actualidad. Entre las cintas mudas que recuperan desde la Filmoteca se encuentra también una sociedad valenciana fascinada por los enormes monumentos falleros, que eran “más austeros” que los del presente.

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“Hay cosas que han cambiado mucho, como los monumentos, y otras que no han cambiado tanto, como la fascinación de los que aparecen en las cintas por ver una cámara que les sigue y les graba. También se pueden ver animales que no sabemos si están afectados o no por los petardos porque las cintas no desvelan el sonido del momento”, explica Trull. Entre estas tres cintas documentales, una de 13 minutos y otra de 11 minutos, se puede ver a los falleros celebrando la fiesta y algunas vistas de las plazas centrales de València. Trull celebra también que los grandes edificios de la ciudad, como la Estación del Norte, el Mercado Central o la Lonja, se mantengan impasibles al tiempo.
Con el objetivo de recuperar y celebrar el archivo fallero de la ciudad, desde la Filmoteca trabajan con unas cintas que llegaron en soporte de nitrato, “el más inestable, delicado y peligroso porque a altas temperaturas se inflama espontáneamente”. Operando con sumo cuidado para no evocar a las llamas que ya contenían estas citas consiguen salvaguardar esta parte de la historia que tanto les llama la atención desde La Filmoteca. “Nos interesa porque se trata de un trabajo de restauración que salva una imagen de las llamas y de la destrucción, y nos interesa aún más porque estamos hablando de imágenes que muestran València en el pasado y que cuentan cómo hemos cambiado”.

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“Estos documentos son de un valor histórico realmente excepcional, como archivistas nos apasiona la idea de salvar una película del olvido y poder trabajar con estas cintas que tienen un valor incalculable”, explica Trull. En las imágenes que capturan las Fallas del pasado se puede ver una fiesta mucho más “simple”, pero con la misma fuerza. Trull se pregunta también con el visionado de estas piezas en qué momento se pasa del “mazacote de cartón” a las estructuras imposibles que caracterizan a los monumentos falleros en el presente: “Me fascina ver el avance tecnológico que hay en las Fallas, y el momento en el que se pasa de un pequeño monumento de cartón y madera a un monumento etéreo con mucha voluta que desafía la ley de la gravedad”.
Se mantiene también el escenario sobre el que se graba. Las calles de València y su arquitectura se mantienen, aunque llama la atención la aparición de animales en las piezas. Para adornar su proyección, pero no modificar su significado total, La Filmoteca muestra estas tres cintas con un acompañamiento de piano para que la historia llegue “tal cual es” al público. Durante una media hora, La Filmoteca Valenciana logra viajar al pasado, cien años atrás, para reflexionar sobre la ciudad de València, sobre cómo han evolucionado las Fallas y sobre las cosas que permanecen impasibles al tiempo. Sin sonido, pero con mucha fuerza, las imágenes logran viajar a una València fallera que se puede disfrutar en la pantalla grande antes de volver a las Fallas del presente a pie de calle.

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