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presentación en streaming de su primer disco el jueves a las 21.30 horas

Ciudad Jara: la resurrección de Pablo Sánchez

El nuevo disco de la incipiente banda, 'Donde nace el infarto', trata el pesimismo como un camino hacia la superación personal. Será presentado en streaming el próximo jueves

22/06/2020 - 

VALÈNCIA. Todos lo pasamos mal en algún punto de nuestras vidas. Hay momentos en los que dejamos que nuestros demonios nos consuman y nos hundan con ellos. La clave está en saber hacerles frente, aunarlos siendo conscientes de todo lo que implican, sentirlos y, después, sacarlos afuera transformándolos en algo que antes no eran, en algo bueno. Eso es lo que hace que uno crezca, y es lo que Pablo Sánchez, el creador de Ciudad Jara, ha conseguido con su nuevo disco. Donde nace el infarto es una oda de doce canciones a todo eso: a 'poder' después de haber querido y no haber podido; a renacer siendo consciente de los fantasmas del pasado, pero cargándolos a tu espalda con serenidad, con plena conciencia de que han nutrido todo lo que eres hoy; a vivir con la agradable tranquilidad de no haberte dejado nada ni nadie por el camino

Así, Donde nace el infarto es la explicación de la derrota, el resumen de un mal momento que se prolonga hasta una decisión que lo cambia todo: la de querer revivir como alguien nuevo. Y a pesar del pesimismo que impregna la lírica de Ciudad Jara, los matices esperanzadores patentes en su música hacen evidente la asunción de esos demonios, que tornan hacia un horizonte plagado de ilusión y certidumbre.

La banda está compuesta por Tato James, Juan Belda (guitarra), Jordi Martí (bajo) y Joan Marc (teclado) y Miquel Ramos (batería). Pablo Sánchez, su compositor y cantante, ha pasado la cuarentena muy tranquilo. Afirma que el lado artístico ha sido “un tanto frustrante”, pero que, al haber sido padre hace un año y medio, ha podido dedicarse a la crianza de su hija más de lo que una situación normal le hubiera permitido. Hace ya dos años desde que decidiera hacerse a un lado de La Raíz, un grupo que alcanzó los doce años de vida, pero del cual tenía que marcharse. Las largas giras de conciertos no iban con el creador de Ciudad Jara: afirma que lo que realmente le apasiona es componer, y que tanto tiempo sobre los escenarios habían acabado por abrumarle. Ahora tiene las cosas mucho más claras, y lo principal va a ser dar alas a Ciudad Jara

La presentación de Donde nace el infarto será el próximo jueves a las 21:30 en streaming. Se podrá acceder al concierto a través de la plataforma de venta de entradas woutick.es, y todos los beneficios irán destinados a las asociaciones vecinales Espai Cabanyal de València y Ca Safaroui de Gandia. El dinero se invertirá fundamentalmente en ofrecer ayudas a las familias y migrantes que las precisen. 

-En Donde nace el infarto has probado estilos que van desde el rock hasta el folk, y la canción de autor. Todo ello ello, también, con muchos matices electrónicos. Es una variedad mayor a la que estabas acostumbrado en La Raíz. ¿Cómo ha sido trabajar con tantos contrastes?
-Te dejas llevar por tus emociones y por lo que sientes en el momento exacto. En realidad yo nunca he pensado en compaginar un estilo con otro, pero supongo que sí está bañado en muchas fuentes de inspiración que he ido teniendo en la época compositiva. Hay mucho abanico de fuentes que me han inspirado. Mucha canción de autor que me ha gustado toda la vida e incluso me acompañaba en la época de La Raíz. Hay rock, hay música folclórica..., mucha mezcla. Creo que una de las cosas que más me gusta hacer cuando grabo un disco es colorear mucho y luego ir limpiando. Al principio meto de todo. Hay cosas que no han salido en el disco y que estaban en la idea original. Creo que es un disco rico en estilos.

Tato James y Pablo Sánchez. Foto: ANA MÁÑEZ

-Llevas alrededor de dos años y medio trabajando en tu nuevo disco, y aprecio mucha profundidad en las canciones, como si todo ese tiempo hubiera sido muy intenso. Debe ser muy satisfactorio haberlo terminado, ¿no?
-Sí. Ha sido muy intenso, se corresponde a una época de mi biografía bastante difícil, porque es cuando decido dar un paso al lado de una banda muy asentada y con mucho éxito. Esto llena mi vida de conflictos emocionales, porque hay mucha gente que no entiende lo que he hecho, incluso gente cercana. Sin embargo, al final le hice caso a lo que me pedía el corazón y, a pesar de que son momentos muy difíciles y están plasmados en el disco con mucha tristeza y carga sentimental, ahora mismo estoy en una situación emocional muy satisfactoria. 

-Con esta crisis el sector musical se ha llevado un batacazo bastante grande. ¿Qué expectativas tienes con tu nuevo disco?
-Tengo las expectativas intactas, porque además de que nos esforzamos mucho y estamos muy ilusionados, aún no hemos nacido. No es que se hubiera parado todo a mitad de gira, es que no hemos empezado. Estamos con la ilusión de hacer el primer concierto todavía. A veces sí que es jodido pensarlo, porque tenemos mucha incertidumbre, no nos atrevemos a pronosticar nada. No sé cuando podremos empezar realmente, ni si los festivales seguirán siendo lo que eran. Supongo que desde la parte que se refiere al público también habrá miedo a ir a conciertos. Y también menos nivel económico por parte de mucha gente para poder adquirir entradas y gastarse dinero en ocio. No sé lo que nos vamos a encontrar, así que lo único que podemos hacer es engrasar bien la maquinaria y tenerla bien preparada para que cuando todo arranque no nos quedemos rezagados. Es lo que hemos estado haciendo estos meses en las redes: ir cultivando un poco lo que ya hemos sembrado. 

-El jueves presentáis el disco con un concierto benéfico cuyos beneficios irán para Espai Cabanyal de València y para Ca Safarouide Gandia. ¿A que iniciativa irá destinado el dinero recaudado?
-Sobretodo a ayudar a gente de barrio y a migrantes. Con ropa, alimentos, talleres de enseñanza gratuita y de integración, de cultivo ecológico, etcétera. Hacen un montón de cosas que nosotros admiramos muchísimo. Nos da mucha lástima que estas asociaciones tengan menos visibilidad que la propia cultura y el entretenimiento, así que hemos querido aprovecharlo para darles visibilidad.
Y de paso, la gente que quiera ayudar y no sepa cómo acceder, a través de Ciudad Jara pueden ver el link y entrar. Ven al grupo y ayudan a la causa de las asociaciones, así que es una manera muy guay de retroalimentarnos.

-Tenías una gira prevista para empezar en marzo. ¿Ya tienes nuevas fechas?
-Casi todas las están aplazando para el año que viene, así que prácticamente se puede decir que el 2021 lo tenemos completo. Síq ue tenemos una fecha en septiembre, en el Forum de Barcelona. Han hecho una nueva programación de conciertos que respeta las nuevas medidas de aforo y distancia. Vamos a ver qué nos encontramos. 

Foto: ALBA GARCÍA

-Después de doce años con la raíz, ¿cómo ha sido trabajar por tu cuenta en Ciudad Jara?
-En realidad ha sido fácil. Era mucho más difícil componer para La Raíz, porque aunque fuera un grupo consolidado, es muy complicado componer para trece personas y tener a quince familias casi dependientes de lo que tú vayas a componer para el futuro. Es mucho más sencillo componer para ti mismo, sin tener esa mochila de la que depende tanta gente. También es más fácil encontrar un estilo que te identifique y no tener que estar haciendo malabares para encontrar hueco a once personas con once personalidades diferentes en el escenario. Además, me he rodeado de personas que son amigos míos desde pequeños.

-Las letras, si bien son muy profundas, hacen menos reivindicaciones directas comparadas con las de La Raíz. Ahora te centras más en tu yo interior. ¿Has madurado en este sentido?
-Supongo que sí. No es la misma energía la que tienes componiendo con 25 años a la que tienes con 38. Te vas un poco hacia lo que te apetece en ese momento. Me apetecía plasmar inquietudes personales; ser transgresor pero de otra manera, menos explícita y jugando más con el lenguaje para buscar la ironía; hacer sátira social, pero de un modo un poco más poético. Es una manera de hacer un ejercicio de estilo propio.

-Si bien en este disco no hay tanta denuncia social como en La Raíz, también es cierto que en la canción Bailé sí que está patente un fuerte componente de denuncia. ¿Qué has querido expresar con esta canción?
-Pienso muchas veces en lo que significa Bailé, y fue una canción que salió muy fácil y rápidamente. Era una manera de demostrar sin tapujos la desesperanza. Hay veces que nos empeñamos en querer que las canciones tengan siempre un toque de esperanza, en jugar con conjugaciones futuras como 'llegaré', 'volaré', 'volveré', etcétera. Creo que esta canción era una manera de expresar un poco la derrota. Surgió de empezarla con la frase derrotista de 'nacimos desarmados y cautivos', que hace referencia a la victoria del Franquismo. Empecé con la idea de que nacemos derrotados y tenemos que aprender a jugar en esa derrota. Es una canción que mezcla dos cosas: por un lado, la letra es triste y pesimista, y por otro, la música tiene un cierto matiz de alegría. Creo que la canción consigue una emoción muy bonita por este contraste. No te das cuenta, pero al escucharla se te mete en la cabeza de esta manera. Muchas veces pienso en qué emociones transmite, porque en realidad no tiene ninguna complejidad musical, pero crea algo en el oyente que también creó en mi cuando la compuse. Juega con esta dualidad. 

-El nombre del disco (Donde nace el infarto), ¿es una metáfora sobre la inspiración que has sabido sacar de aquel momento final de La Raíz en el que tantas giras y conciertos te acabaron abrumando?
-Puede ser. Creo que el título no se basa en ninguna idea concreta, pero sí que mezcla dos conceptos que estaban rondando mi cabeza en ese momento: la vida y la muerte. El nacimiento de mi hija y el dejar que se acabara La Raíz. Y también la muerte y la vida en relación a la resurrección del artista, el nacer de otra manera. Ahí están esas dos ideas en el mismo título. 

-En una entrevista que te hacían en el diario Público, leía: “Por ese no querer reconocerse en la fatuidad del éxito, a Pablo le fueron creciendo pequeños demonios, restos de un naufragio que ha sabido convertir en motivo de inspiración”. ¿Se puede decir que has cogido todo lo que te producía frustración, le has dado forma y, a raíz de eso, has creado 'Donde nace el infarto'?
-Totalmente. No recordaba esa parte y me ha puesto los pelos de punta. Esa manera de verlo es muy acertada. Había muchos conflictos que me generaba estar como cabeza visible en un proyecto tan fuerte y que se estaba expandiendo a unos niveles tan grandes. Aquello me generó muchas presiones y preguntas, y no estaba del todo a gusto. Decidí tirarme del barco, naufragar y encontrarme. He juntado piezas de mis emociones más rotas para formar una nueva obra. 

-Cuando en La Raíz decidisteis tomaros un descanso dijiste que ese no era el final, y que este se escribiría después de una parada larga. Te iba a preguntar si ya tienes en mente esa vuelta, pero escuchando lo que dices, supongo que todavía queda mucho tiempo para que te plantees si quiera la idea.
-Exacto. En aquel momento, lo dije porque quería pensarlo así. Era un sentimiento real: cuando estás dejando algo no te atreves a pensar que es definitivo. Quieres tener la fantasía de que algún día va a retomarse. Pero cuando pasa el tiempo lo ves de otra manera, y ahora mismo no lo diría tan seguro. No por nada, sino porque nos hemos hecho más mayores, cada uno se ha ido a vivir a un pueblo con su familia... Entonces, no es un grupo fácil de reunir, somos once personas. No es lo mismo que si fuéramos cuatro. Hacer coincidir a once personas en un momento concreto es muy difícil. Ya veremos lo que pasa. Yo tengo la esperanza de que en algún momento nos sentemos otra vez y hagamos alguna gira, pero bueno, no hay prisas, ni fechas.


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