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LA SEÑORA SIEMPRE TIENE RAZÓN

Comer, beber, con final feliz

3/12/2016 - 


VALENCIA

Elegías

El ir y venir de la información en las redes sociales ha revelado una verdad en este siglo: escribir sería fácil si la misma frase no pareciera alternativamente, según el día y la hora, mediocre y excelente. Los obituarios valencianos de esta semana se han vestido de gala y nuestra mejor sociedad ha brindado sus elegías a la alcaldesa de España. Esteban González Pons, cuyo estilo va afinándose cada día más cerca de el de Alfons Cervera, hizo un admirable ejercicio machadiano en su columna: “¿Quién me presta una escalera? No puedo cantar ni quiero a esa Rita crucificada sino a la que recuperó la mar.” Por su parte, el excelente columnista Julián Quirós prefirió a Neruda y su “Dura elegía” en segunda persona, que el poeta chileno leyó ante la tumba de la madre de Luís Carlos Prestes, mientras su hijo estaba en prisión. Y Carmen Alcayde, en su timelime de videos breves de Instagram, hacía una bellísima metáfora sobre las lágrimas de lluvia fúnebres cayendo sobre nuestra ciudad. Ahora no se puede ver en ese canal porque debido a la premura informativa, sus publicaciones han pasado ahora a cantar las excelencias promocionales del saquito bandolero verde (regalo de la casa) de Save My Bag y un precioso visquen les falles por haber sido declaradas nuestras fiestas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco quizá, puestos a poetizar, promovido por alguna intercesión en el Cielo. ¡Milagro!

Final Feliz

Por ese mismo motivo, el de recibir comme il faut el nombramiento de la Unesco, nuestro Conseller d´Educació, Investigació, Cultura i Esport Vicent Marzá tuvo que abandonar al última hora la rueda de prensa que presentaba la puesta de largo del Teatre del Poble Valencià con la producción de esta nueva marca teatral de la Generalitat Valenciana: el sainete existencial Happy End, de B. Brecht y K. Weill. Este encuentro con los periodistas tuvo lugar entre la maravillosa escenografía, hecha con gran economía de medios, ideada por el premiadísimo Paco Azorín y realizada por Sfumato y Mambo Decorados, especialistas en pintura y cerrajerías escénicas. 

Como los ensayos se habían paralizado para este necesario momento promocional, mi dualidad dramático-periodística se sintió cómoda y metafórica sobre las tablas. Además de Marzá, para explicar su esencia y animar al público a disfrutar de esta navideña comedia musical de gangsters, estaban, con muchas ganas y amor como demuestra el cartel, el director general del Instituto Valenciano de Cultura (IVAC), Abel Guarinos, mimetizado en negro con botas y chaqueta de lluvia; la diputada de Teatros, Rosa Pérez Garijo, con un favorecedor traje negro estampado con motivos verdes de pavo real; el director de la obra, Salva Bolta con una elegante sudadera negra con capucha y unos acertados vaqueros, y su primera actriz, en el papel de teniente del Ejército de Salvación, Mª José Peris, nuestra Ute Lemper levantina, que lució un favorecedor conjunto de falda y suéter negros con dibujos golden brown otoñales y se cantó a pelo y sin red un fragmento del “Surayaba Johnny”. 


Les hago esta superficial y frívola radiografía vestimentaria porque el contenido profundo de la rueda de prensa está recogido en el artículo del infatigable redactor jefe de esta publicación, Eugenio Viñas. Asistieron Silvia Clavel Alvarado, inquieta Jefa de Unidad de Promoción en Culturarts Teatro y Danza, la inteligentísima Carmen Velasco de la sección cultural de diario Las Provincias y Lucas Soler Cabo, musa de la Filmoteca Valenciana y demostración palpable de que lo intelectual no tiene por qué ser un coñazo, quien aceptó tras mucho insistirle a divertido posado-robado promocional.

Si buscan el título de la obra en Google encontrarán un sinfín de masajes y servicios profesionales de los que les podría comentar con pormenores y recomendar, pero en realidad Happy End trata de un grupo de criminales en tiempos de crisis confrontado por una mujer del Ejército de Salvación, conducta por la cual es expulsada. No adelanten la moraleja de “el que estiga bé que no es menege”, porque hay amor y un final feliz, además de tener otros encantos tan atractivos como las 18 composiciones musicales, multiplicación de roles en personajes, y una astuta crítica al capitalismo de los años 20 que explota con el número final “Hosanna Rockefeller!”, que resume con mucha capacidad de predicción el neocapitalismo del que tanto estamos todos disfrutando en el mundo. Por cierto, dejo caer como quien no quiere la cosa que fue aquella burguesía de entonces la que dejó pasar al nazismo como solución a sus problemas. Si aún dudan entre si es mejor robar o fundar un banco, vayan a verla.

No pudieron estar todos, porque sólo de intérpretes son 21, pero sí se unieron a la foto final Pablo Ricart con Olga Utiel, asistente y ayudante de dirección respectivamente; Andrés Navarro que hace el papel del buen gangster Sam Mammy; el director musical de la Orquestra Ensemble d´Arts, Jesús Salvador “Chapi”; Ángel Burgos que hace del hermano Ben Owens; Pilar Martínez, la intolerante Comandante Stone en la obra y Mamen García, como misteriosa jefa mafiosa conocida como La Mosca. 

La obra saldrá de viaje, incluso a Mallorca, donde tienen mucha tradición por el teatro musical, y pretende rescatar a esa generación perdida de espectadores e invertir en interesar al ciudadano.

Como anécdota, una compañera le preguntó a Marzá, que estaba todo inquieto por salir pitando a recibir los laureles de la Unesco, sobre el modelo lingüístico de la nueva RTVV cuestión que fue recibida estupor y sonrisa de “agárrate, Nicanora”.

Cervezas en el Mercado

Se acercan las Navidades y las empresas de alimentación compiten por estar, nunca mejor dicho, en boca de todos. La semana pasada la marca Bierwinkel organizó una fiesta de tres días en el Mercado Central bajo el nombre de Cerveses valencianes al mercat para que los valencianos conozcamos la nostra cervesa. Es cierto que llevamos poco tiempo elaborando este producto: algunas nacieron entre 2007 y 2011 y tienen que competir con cervezas belgas, alemanas y checas, que llevan casi 300 años de historia. Pero poco a poco se van abriendo camino, montando referencias y acercándose a su público.

Los de Zeta Beer, Lluna, Tyris y Birra&Blues elaboraron el primer árbol de Navidad reciclado gigante hecho con sus botellas y por obra de la carpintería artesana de la Junta Central Fallera Carmen Verdeguer. Hubo retos gastronómico-lúdicos para clientes y dueños de los puestos con catas, talleres y charlas alrededor de las cuatro fuentes del Mercat, que tiene más fuentes que yo. Estuvieron en estos actos, Paco Valls de Beerwinkell,  Maria del Puig y Vicente Viñas, que elaboran la gama ecológica con lúpulo de proximidad “Lluna” y que andan ampliando instalaciones; Rafa Gaudiza y Mario Comín, de la Asociación de Cerveceros Valencianos; David Fra, de Birra & Blues, con su aire a Sandokan y que se inició en un restaurante de la Patacona; Manolo Fuentes, de la Compañía Cervecera  Zeta; Jordi Oms, de In Extremis; Gonzalo Abia, con su barba de hipster judío y gorra de Mister Chus, socio fundador de Tyris de Ribarroja con Dani Vara; y el atractivo Carlos J. Ramada con pinta de joven mosquetero de voz profunda o Manuel Fuentes, de Cervezas Zeta. Y, como no, Christian Jardel, de Bierwinkel.

Embajada de Lituania

También la embajada de Lituania presentó sus cervezas y deliciosos quesos del país en una fiesta que se celebró en el Black Note con la actuación del interesantísimo grupo lituano de jazz electrónico  Sheep Got Waxed (Ovejas depiladas). Se congregó un pequeño grupo de ciudadanos del país báltico que se revelaron como personas extremadamente amables, educadas, más accesibles que nosotros y con ese gran atractivo físico de las personas del norte, debido sin duda a una alimentación sana y una genética envidiable. De hecho, creo que ha sido la reunión social valenciana con más rubias naturales a la que haya asistido. 

En un ambiente puramente europeo, alejado del nuestro tumulto mediterráneo, nos ofrecieron el típico pan frito con ajo que hay todas las casas de aquel país a modo de tapa. El queso, con tres tipos de curado de 18, 24 y 36 meses, era de la marca DŽIUGAS, una empresa fuerte y con mucha presencia en Lituania, que está exportando su producción a varios países y ahora están interesados en el mercado español. Está delicioso y recuerda gratamente al Grana Padano. Lo acompañaron con su suave cerveza Svyturys Extra Daught Dortmunder sin pasteurizar, por supuesto. Hubo pasteles salados y dulces típicos suavemente especiados. Los músicos Paulius Vaskas, Simonas Sipavicius y Adas Gecevicius subieron el ambiente festivo y sin duda muchos amantes de la música electrónica y el jazz estarán tirándose de los pelos por no haberlos visto actuar en su salsa rodeados de compatriotas porque son una curiosa mezcla de techno, footwork, Death Grips, trap, y George Michael, tocado por unos jóvenes Beatles. Fuimos acogidos por el Cónsul Honorario de la República de Lituania D. Andrés Fornés Redondo y los lituanos residentes en España: la cantante lituana de jazz Viktorija Pilatovic; la empresaria lituana Egle Kauneckiene,  la pintora lituana Rima Paukste; la presidenta de la Comunidad Lituana en España Regina Geluniene; María José Illarena, amiga del cónsul, cuyos techos alquilados albergan a casi toda esta comunidad y las periodistas gastrónómicas Cova Morales -a quien robé una foto de los sacramentos de Sagardi de la semana pasada- y Esther Cerveró, public relations del Valencian Central Market. Y por último, los anfitriones del evento, D. Germán Valenzuela y el Cónsul de la República de Lituania en Valencia. D. Dainius Sriubsa con su esposa Inga y su encantadora secretaria, Vilma Dobilaitė.

Abre, come, ama la ostra

Sin duda Andrés Soler es uno de los restauradores qué más ahínco está poniendo en el amor a este molusco bivalvo en su oyster bar de la calle Chile 9, cerca del estadio del Mestalla. Inauguró en una noche que se auguraba lluviosa y que acabó apacible. Entrar en ese local ambientado con un azul marinero era fácil: lo difícil fue querer salir porque te hacía sentir como cuando llegas de recibir tu primer sueldo, un subidón de placer, un qué sé yo y quieres celebrarlo con los amigos. Porque la ostra es la ostia. 

En primer lugar estaba su selección de ostras: la Ostrarium Especial del Delta del Ebro; las  francesas especial Cadoret, Perla Negra de Bretaña, Pleiade Poget Fine o Spéciale de Claire; la Spécial de Belere; la plana de Belon triple cero o la Irlandesa Especial Regal. Todas ellas permiten el uso del francés como primera lengua y del inglés para afinar el paladar. Las había preparadas con algas y aceite de trufa, con gintonic y pimienta, con rúcula... Después en la carta, salazones como el pulpo seco, las huevas, tapas frías, latas de mejillón XXL, trucha o anguila ahumadas, ibéricos, quesos, ahumados de ostra, sardina, salmón, pez mantequilla, callos, manitas de cerdo y un amplio surtido de champanes, cavas y vinos. 

Los de Carmeleta, el licor de naranja, prepararon sus cócteles, que combinan con las ostras perfectamente, en el privado del local donde se planea hacer cursos, catas, degustaciones o dejarlo en alquiler para eventos. Los servicios están indicados con una ostra azul y una ostra rosa y en un rollo de manteles de papel, estamparon sus firmas los invitados: Alfredo Alonso, legendario propietario de Rías Gallegas, Oscar Torrijos que dijo “qué sitio más chulo”, Javi Algas del Mercado Ruzafa, Noema Ortí de Carmeleta, Carmen Martí de fundación Novaterra, Julio Colomer del rte. Ciro, Vicent Civera chef ejecutivo de Mar Blau, Yeray Forés cocinero y docente, Iván López de Camí Vell de Alcira, Alvaro Cerrada, CEO de Yalocatoyo.com, Lázaro Fernandez, campeón de España de corte de jamón que ofreció un ibérico 100% Extreme, Iván Talens de Mesquebarmans haciendo cócteles, Constan Romero de La Malquerida, Xelo Madrigal, Miguel y Vicente de Socarrat Studios, creadores de la marca e imagen de Ostrarium, Sara y Pablo de Dobleese Branding, decoradores de Ostrarium Bar, David Garcia de Gastrónoma, Fausto Clemente de la sala Rex de Alcira, Toni Martí de Selección XXI, Juan Fernandez de Gesho, Nacho Romero de Kaymus, Mar Alonso de The Wall, Saúl Jordá, diseñador de SJF, Maria LLuch enóloga y colaboradora de cursos en Ostrarium Bar, Pablo Lozano Martín de Valencia Club Cocina, Riki Wigley, experto en vinos en Vi Vid, Ulises Menezo de Tastem. Paula Pastor de la galería de Arte de Jorge Juan, Miguel Gil Martí o Santi Escribá, de Casa Macario en la playa de Tabernes entre muchísima gente que quería probar las ostras como si las hubiera probado nunca o si las comiera todos los días, como yo, y conocer sobre todo el local que, con esa carta que hace la boca agua, va a atraer a muchos amantes de los bivalvos marinos y la gastronomía.

Miss Sushi 

Bajo este nombre de juguete de la Sta. Pepis se esconde la marca poderosa de la comida prêt-à-porter japonesa con presencia en varias capitales españolas que presentó su nueva carta con un desfile de Bárbara Torrijos. Pascal, el francés con nombre polímata que lo regenta, es un hombre muy trabajador que por el momento no desea expandirse más y centrarse en lo ya conseguido. Miss Sushi tiene la imagen de una caja de bombones surtidos, con esos manjares que aparecen en los emojis de los mejores Iphones 7 que nadie sabe qué son: Futomakis, usuzukuris o niguiris de huevas de Ikura, entre los bocados tradicionales. El desfile lo vieron las múltiples bloggers invitadas a través de las pantallas de sus móviles, ataviadas con esas botas altas de mosqueperras que son tendencia ahora y que causaron más de una hinchazón claustrofóbica a algún heterosexual mayor que había en la sala en busca de sushi-bombones. 

Hubo muchas chicas glaseadas con apellidos compuestos: la fundadora de Moddos Ana García-Rivera, María Gómez-Polo, Begoña Ferrán, Beatriz Poyatos, Sonia y Soraya Pla, Carola Alegría, Elena Bueno, Sara Ivars, diseñadoras como Verónica Jordá, Adriana Blay y Kelly Alegría, con lo que fueron ya dos alegrías en la noche. Estuvo mi diseñadora favorita, María Cózar, con el fotógrafo más simpático del mundo, Erik Wurlf y estilistas como Bianca Fuentes, Raquel Costa y Victoria Moyano. No faltaron representantes de esa cosa llamada cultura como Lucas Soler o Encarna Jiménez Losantos y un nutrido grupo de bloggers: Carmen Poveda, Daqui Gómez, Marta Handrich, Nuel Puig, Patricia Folgado, Judit Más y Enol Blasco. Pero la más brillante y radiante fue Begoña Clérigues entre la surtida selección de delicias de arroz y mar y modelos con monos -me refiero a la prenda de vestir, por supuesto- pantalones de elefante -me refiero al estilo de pantalón, claro está- y estampados geométricos, modelos peinadas y maquilladas por Noelia Martínez junto con Gubay Estilistas y Mª Jesús Vicent.  

Pueden acudir a cualquiera de estos restaurantes después de ver Happy End -titulo muy acorde- p hasta el 4 de diciembre en el Rialto el homenaje a Rodolf Sirera “El día que Bertolt Brecht va morir a Finlandia” dirigido por Pep Sanchis y María José Soler de la compañía Crit. Las ostras, el sushi, el queso lituano y especialmente la cerveza combinan perfectamente con el teatro alemán y el valenciano. Y para el sum sum corda: a pesar de las elegías, arriba los corazones.

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