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el ivc busca corregir el peso de las grandes coproducciones nacionales

Cultura prepara una nueva línea de ayudas para impulsar las producciones "muy valencianas"

17/01/2022 - 

VALÈNCIA. El Institut Valencià de Cultura se prepara para afrontar una de las preocupaciones más crecientes del audiovisual valenciano de los últimos años. Se trata de la “valencianidad” de las producciones que se ruedan en la Comunitat Valenciana. Con la creciente dotación para subvenciones a la producción, especialmente largometrajes de ficción, varias productoras nacionales con proyectos de presupuestos relativamente altos se han aliado con empresas valencianas para poder optar a esas ayudas. El resultado es que los rodajes llegan a la Comunitat, pero el equipo artístico de primera línea (como dirección o el elenco principal) vienen de Madrid o de Barcelona. Este tipo de producciones acaba compitiendo en igualdad de condiciones en las líneas de ayuda del IVC, además de los Premios Berlanga, una dinámica que productoras pequeñas y medianas censuran.

Ahora, el IVC busca corregirlo: lo hará creando una línea de ayudas ad hoc a producciones con un nivel de “valencianidad” muy exigente, de esta manera, descongestionará las categorías de subvenciones a largometrajes de ficción. Así lo declaró Jose Luis Moreno, Director Adjunto de Audiovisual del Institut, en una entrevista reciente a Culturplaza: “Nosotros en ayudas no hemos tenido como beneficiarias empresas que no sean valencianas, aunque sí solicitantes. Puede ocurrir: en Cataluña así ha sido teniendo unos requisitos más estrictos. Evitar eso es muy difícil: es imposible hacer unos criterios que se ajusten porque no lo pueden prohibir (la normativa europea no lo permite), siempre acaba existiendo cierta injusticia y, además, siempre existe la posibilidad de que una película de esas características se pudiera colar. Así que vamos a crear una nueva categoría dentro de la línea de ayudas a largometrajes de ficción”.

La nueva categoría estaría destinada a producciones con un altísimo porcentaje de participación valenciana: al menos un 75% de producción y un 80% del equipo artístico y técnico deberían ser de la Comunitat. A cambio, el IVC asumirá una parte más parte de esa financiación al poder otorgar hasta 500.000 euros por proyecto, según explica Moreno. En cuanto a la lengua, la prioritaria será el valenciano, aunque habrá excepciones por exigencias del guion: “somos una comunidad bilingüe y si la historia se ambienta en Requena a principio del siglo XX, hay que reflejar también esa realidad”.

Esta nueva línea será posible gracias a un cambio legislativo que aumenta las intensidades máximas de ayudas públicas, por lo que solo la Generalitat podrá hacerse cargo de hasta un 80% del presupuesto de la película. “Si queremos un tipo de película con unas determinadas características, la Generalitat puede ahora financiarlas sin necesidad de que la producción dependa también del Ministerio de Cultura o de ayudas europeas”, argumenta.

A ello se le sumará también la inyección de una subida de dinero por parte de À Punt para la compra de derechos de estas películas gracias a un convenio con el IVACE. Si hasta ahora la radiotelevisión pública valenciana destinaba por producción entre 50.000 y 100.000 euros, ahora podrá más que doblar esa cifra, acercándose a la participación que hacen sus homólogas en otras comunidades autónomas.

De esta manera, las películas “más valencianas” tendrán mucho menos problemas para conseguir la financiación que las haga posibles. “Nosotros queremos garantizar que lleven a cabo estas películas. Si más tarde, el proyecto consigue dinero a través de otras vías, genial; así podrán crecer más aún”. 

Con esto, queda por resolver, tal y como adelantó este diario, el llamado fondillo de 10,5 millones de euros que el Gobierno central tiene que destinar en 2022 a producciones en lenguas cooficiales. Sobre esto, Jose Luis Moreno declaró en la entrevista ya publicada que: “aún no sabemos si va a ser el Ministerio de Cultura mismo el que va a convocar unas ayudas propias para lenguas cooficiales, o si van a repartir ese importe entre las CCAA y cada una lo canalizará. En este segundo caso, lo que haríamos es incrementar el presupuesto de las ayudas a producciones en valenciano de nuestras convocatorias. Calculamos que unos dos millones podrían llegar a la Comunitat Valenciana. Esa inyección en la partida de las ayudas sería muy importante y habría tanto para ficción, como animación y documental”.

Con todo esto, las medidas van dirigidas a ampliar y concretar las necesidad de cada tipo de producción: “No renunciamos a que haya coproducciones nacionales e internacionales donde el productor valenciano sea minoritario, porque las productoras también te piden poder participar en proyectos más grandes para trabajar con otras empresas y coger experiencia”. Las causalidades son infinitas. Por ejemplo, El agua, de Elena López Riera: “es directora valenciana, película rodada aquí, pero por las características de la película, la productora valenciana es minoritaria y la mayoritaria es suiza. Sin embargo, la película será muy valenciana”. 

El 2022 puede ser el año en el que la lluvia de fondos y presupuestos —desde distintas vías— permitan concluir el golpe de timón que poco a poco se ha ido dando en el audiovisual valenciano.

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